Una pericia balística confirmó que la pistola hallada en un baldío cercano a las viviendas de los imputados fue la utilizada en el crimen de Luciano Emerí. El análisis vinculó el arma con las vainas y fragmentos de proyectil encontrados en la escena.
Una pericia balística determinó que el arma encontrada en un baldío cercano a las viviendas de los imputados fue la utilizada en el crimen de Luciano Emerí ocurrido el 4 de febrero en la localidad entrerriana de Cerrito. El estudio fue realizado por la Dirección General de Policía Científica del Ministerio de Seguridad provincial.
Según el informe técnico, el arma secuestrada es una pistola calibre 9 milímetros que fue hallada en una bolsa de nylon negra durante los primeros allanamientos de la investigación. El arma estaba en un terreno baldío lindero a las casas de los dos acusados, ubicado frente a la vivienda de uno y contiguo a la del otro.
Los peritos concluyeron que tres fragmentos de encamisado extraídos del cuerpo de Emerí y otros restos hallados en las inmediaciones de bulevar Libertad.
El análisis también confirmó que una vaina servida encontrada dentro del Ford Fiesta donde apareció la víctima y otras tres vainas levantadas entre bulevar Libertad y la ruta corresponden al mismo arma secuestrada durante los allanamientos.
Durante una de las audiencias de prisión preventiva, el fiscal Laureano Dato explicó que el arma había sido encontrada dentro de una bolsa negra en un baldío cercano a las viviendas de los acusados. En ese momento, efectivos de Policía Científica observaron que estaba cargada pero con el cargador incompleto y que las municiones podrían estar vincula das con las vainas halladas en la escena.
El crimen
Emerí fue encontrado calcinado dentro de un Ford Fiesta blanco que había sido incendiado. La autopsia determinó que la víctima había recibido dos disparos antes de que el vehículo fuera prendido fuego.
En el lugar también apareció el perro de la víctima ejecutado, presuntamente con la misma arma utilizada para dispararle a Emerí
Por el hecho se encuentran imputados Juan Pablo Sotelo y Lautaro Molaro Leonard. En el marco de la investigación, un testigo cuya identidad se mantiene en reserva aseguró que ambos le habrían reconocido su participación en el crimen.