REDACCIÓN ELONCE
La propuesta se realizó este sábado en la Costanera de Paraná, con grandes parrillas, música, y participación de instituciones deportivas. Contó con la presencia de reconocidos cocineros.
La choripaneada más grande del mundo se realizó este sábado en la zona de la Costanera de la ciudad de Paraná, con epicentro en la Plaza de las Colectividades. Desde las primeras horas, asadores, cocineros, instituciones deportivas y artistas se congregaron para participar de una jornada gastronómica que también tuvo un marcado objetivo solidario.
El encuentro reunió a referentes de la gastronomía y maestros del fuego, alrededor de grandes parrillas instaladas frente al río Paraná, durante el soleado mediodía en la capital entrerriana. La entrada fue libre y gratuita, mientras que los clubes tuvieron a su cargo la comercialización de los tickets correspondientes a los choripanes, que se vendieron a 10.000 pesos.
En diálogo con Elonce, Freddy Monjes, integrante de la filial de River, explicó cómo se organizó la venta. “La idea es que vienen a cualquiera de los clubes que estamos, compran los tickets y a partir de las 12, los entregaban”, señaló.
El representante de la filial riverplatense valoró especialmente el costado solidario de la iniciativa. “La verdad que es muy lindo evento. Aparte, esto tiene un fin para los clubes que es importante”, sostuvo.
“Lo mínimo que podemos hacer es acompañarlo”
Monjes también recordó la colaboración que el impulsor de la choripaneada, Lisandro “Chano” María, mantuvo anteriormente con actividades organizadas por la institución. “Siempre que desde la filial lo hemos convocado, nos ha ayudado con las cosas solidarias, así que lo mínimo que podemos hacer es también acompañarlo”, expresó.
La participación de los clubes fue precisamente uno de los ejes pensados para esta edición. La organización buscó que las instituciones pudieran recaudar fondos mediante la comercialización de los tickets y, al mismo tiempo, exhibir las actividades deportivas que desarrollan habitualmente.
“Es muy lindo el evento”, resumió Monjes, quien además invitó a vecinos y visitantes a acercarse a la Costanera.
La jornada se desarrolló con el río Paraná como telón de fondo y con el predio de la Plaza de las Colectividades convertido en un amplio espacio gastronómico. Familias con niños, jóvenes y visitantes de otras localidades recorrieron el lugar mientras se sucedían las actividades y comenzaba la expectativa por los números musicales.
Música y reconocidos maestros del fuego
Entre los invitados están Juan y Juanito, de Cocineros Argentinos; Vilmar Paiva, entrerriano radicada en Buenos Aires y referente de Asado Campero; Ricky Rodríguez, con quien María compartió una competencia internacional en Chile en la que obtuvieron el reconocimiento como mejores asadores de América y el tercer puesto mundial; Gran Fuego, de Córdoba; Alfredo González, de Santa Fe; y el denominado Gaucho influencer, entre muchos otros.
La idea es que el fuego no sea solamente una herramienta para producir miles de choripanes, sino también el centro de una verdadera experiencia gastronómica. Desde las 9 de la mañana hay clases de cocina, conducidas por Juan y Juanito.
En el marco de la “choripaneada más grande del mundo”, Chano María destacó la participación de reconocidos cocineros e influencers gastronómicos que llegaron desde distintos puntos del país y de Chile para acompañar la propuesta.
Durante la jornada hubo clases de cocina, música y un concurso de chimichurri. Juan Braceli, uno de los invitados, resaltó el espíritu del encuentro y aseguró que “lo mejor de cocinar es dar”, al poner en valor la posibilidad de reunirse, compartir y disfrutar alrededor del fuego.
Los distintos invitados fueron mostrando recetas y técnicas y trabajaron con una variedad de chorizos, especialmente, preparados para la ocasión. Cocinaron, por ejemplo, un chorizo a la pomarola, propuestas con mostaza antigua, miel y quinoto, otras con panceta ahumada y ciruela y diferentes combinaciones que demostraron que el tradicional choripán puede convertirse en un pequeño laboratorio de sabores.
También estuvo Emanuel Toranzo, reconocido cocinero, quien aportó preparaciones, salsas y guarniciones. Las demostraciones fueron breves, dinámicas y pensadas para que el público pueda aprender recetas y recursos aplicables a la cocina cotidiana.
Así, la choripaneada más grande del mundo avanzó entre parrillas encendidas, chimichurri, música y una constante circulación de público. La búsqueda de una convocatoria extraordinaria le dio nombre al evento, pero la escena también estuvo marcada por historias más pequeñas: quienes trabajaron desde las primeras horas de la mañana, los clubes que encontraron una oportunidad para recaudar y las familias que se reunieron alrededor de una comida profundamente arraigada en la cultura popular argentina.