Mientras el escándalo inicial sigue generando repercusiones, un nuevo movimiento digital abrió interrogantes sobre el presente de la pareja y alimentó las sospechas alrededor de su continuidad.
El comienzo del 2026 llegó cargado de exposición para Luciano Castro y Griselda Siciliani. La filtración de audios del actor, intentando seducir a una mujer extranjera, abrió un frente inesperado que repercutió de lleno en la pareja.
Sin confirmaciones oficiales sobre una ruptura, la incógnita quedó instalada y el tema comenzó a crecer entre rumores, interpretaciones y silencios.
El gesto digital que encendió las alarmas
En pleno revuelo, llegó el gesto que puso otra vez el foco sobre la relación: ambos dejaron de seguirse en Instagram. No hubo mensajes, ni comunicados, ni explicaciones. Simplemente un movimiento visible en redes que tomó fuerza por el contexto.
Hasta entonces, Siciliani mantenía en su feed imágenes recientes de las vacaciones compartidas en Brasil, que siguen publicadas, pero sin nuevas interacciones.
El descargo de Castro y la dimensión emocional del conflicto
Castro eligió hablar públicamente. En una entrevista con Puro Show asumió la responsabilidad por el episodio, reconoció que la situación dañó a su pareja y se mostró angustiado por el impacto mediático del caso.
También admitió que Siciliani se mostró muy molesta con él y que la situación no forma parte de una dinámica consensuada en la relación. En ese intercambio, el actor dejó en claro que se encuentra atravesando un momento difícil y que piensa constantemente en la actriz.
Una historia que sigue abierta
Entre declaraciones, gestos digitales y un clima mediático tenso, el escenario continúa sin definiciones públicas.
Lo cierto es que el episodio expuso un conflicto que dejó de ser estrictamente privado y que continuará en observación mientras la pareja define cómo seguir frente a la mirada externa.