REDACCIÓN ELONCE
El Club Atlético Talleres de Paraná será escenario del primer Torneo Nacional de Papi Hockey que se realizará en Entre Ríos, una competencia que ya tiene nueve equipos confirmados y que reunirá a delegaciones de Mendoza, Tucumán, Buenos Aires y la capital entrerriana. El certamen comenzará el día 8 y finalizará el 11 de octubre, según explicaron sus organizadores en diálogo con El Once Deportivo.
Javier Gulli y Maximiliano Pérez forman parte de “Los Tiburones” de Talleres, uno de los conjuntos que impulsó el crecimiento de esta modalidad en Paraná y que ahora asumió el desafío de organizar una nueva edición del Nacional. La historia comenzó de una manera mucho más informal: padres que acompañaban a sus hijos e hijas en el hockey decidieron animarse a entrar a la cancha.
“Somos de los fundadores del equipo y prácticamente de la categoría a nivel nacional”, contó Gulli. Lo que nació como una experiencia recreativa terminó transformándose en una propuesta que comenzó a conectarlos con grupos de distintos lugares del país.
De acompañar a sus hijos a entrar a la cancha
La particularidad del Papi Hockey está justamente en sus protagonistas. Muchos comenzaron a practicar el deporte siendo adultos, después de años de observar desde afuera cómo jugaban sus hijos.
“Arrancamos de viejos. Somos novatos en este deporte siendo veteranos de edad. Es una situación medio extraña, pero se nos fue dando y agarramos viaje”, resumieron durante la entrevista.
En el caso de Gulli, el primer acercamiento llegó a través de uno de los tradicionales partidos de padres contra hijos que Talleres realizaba a fin de año. Aquella experiencia, prácticamente sin equipamiento y utilizando un palo prestado, le permitió descubrir desde adentro la dificultad de un deporte que hasta entonces observaba desde afuera.
“Ahí se veía lo que tu hijo siente en la cancha, corriendo esa pelotita y tratando de pegarle con el palito para que haga lo que uno quiere. Parece fácil, pero no lo es”, relató.
“¿Y por qué no?”
La posibilidad de formar un equipo estable apareció en 2019. Gulli recordó que recibió una llamada para sumarse y que en aquel momento tenía 52 años. Frente a la pregunta de si realmente iba a comenzar a esa edad, su respuesta fue sencilla: “¿Y por qué no?”.
Su hija fue una de las principales impulsoras. “Yo te doy mi palo y las canilleras, andá”, recordó que le dijo. Así llegó a su primera práctica y comenzó una experiencia en la que inicialmente predominaban el carácter recreativo, los encuentros y la camaradería.
Maximiliano Pérez atravesó un proceso parecido. Su esposa jugaba en Mamis Hockey y su hijo practicaba desde pequeño. Aunque el deporte comenzaba a interesarle, no terminaba de animarse.
“Ya tenía 39 o 40 años sin hacer ninguna actividad física. Pero cuando vi que había una categoría de gente igual que yo, que de grande iba a arrancar a tratar de aprender, me animé”, explicó.
De la diversión a querer superarse
Con el paso del tiempo, aquello que había comenzado como una curiosidad se convirtió también en un desafío deportivo. Los jugadores empezaron a entrenarse, mejorar su condición física y buscar progresos técnicos.
“Al principio lo hacés por diversión, por curiosidad. Después ya te frustrás y querés que te salgan las cosas que no te salían, y cuando te sale algo querés tener un poco más de estado físico”, explicó Pérez.
El principal obstáculo fue dominar la técnica con el palo y la bocha. Los integrantes de Los Tiburones reconocieron que comenzar de adultos hizo que el aprendizaje fuera más lento, aunque destacaron los avances conseguidos.
“Un jugador que juega desde siempre, de diez le salen cinco u ocho. A nosotros, de diez nos sale una, pero antes no nos salía ninguna y hoy hay que ir porque salgan dos”, graficaron entre risas.
“El equipo es un grupo de amigos”
Más allá de lo estrictamente deportivo, los jugadores destacaron el vínculo que se generó dentro del plantel. El equipo atravesó diferentes etapas, incluida la pandemia, con momentos en los que llegó a tener 27 integrantes y otros en los que apenas permanecían seis o siete.
También tuvieron que abrirse un espacio dentro de la estructura del club, porque se trataba de una categoría que prácticamente no existía. Conseguir horarios de entrenamiento y lugar en la cancha fue parte del proceso.
La perseverancia permitió consolidar la propuesta. “Hoy en día el equipo es un grupo de personas que es prácticamente un grupo de amigos”, señaló Pérez.
Para los integrantes de Talleres, otro de los objetivos es conseguir que la disciplina continúe creciendo en Paraná. “Nosotros queremos que acá sean todos los clubes con Papi Hockey. Padres de jugadoras y jugadores sobran; por ahí tienen que animarse a agarrar el palo y no tener vergüenza ni miedo”, remarcaron.
Un Nacional que fue creciendo por todo el país
El desarrollo local coincidió con la aparición de otros grupos en Argentina. Los paranaenses comenzaron a comunicarse con equipos de Mendoza y también tomaron como referencia experiencias similares en España.
A partir de esos contactos surgió la posibilidad de organizar una competencia nacional. La primera experiencia consolidada se realizó en Tucumán y posteriormente hubo ediciones en La Plata y Mendoza. Ahora será el turno de Paraná.
“Nosotros al que veíamos más o menos que estaba en nuestra condición lo invitábamos, le decíamos de jugar partidos amistosos y así se hizo la conexión. Se pudo lograr la organización del Nacional”, explicaron.
En el ámbito local, mientras tanto, Talleres participa como Reserva B, con la incorporación de jugadores más jóvenes y exjugadores para poder mantenerse en competencia y sumar rodaje.
Nueve equipos ya están confirmados
Hasta el momento, nueve equipos abonaron su inscripción y aseguraron su participación. Habrá tres representantes de Mendoza, dos de Tucumán, dos de Buenos Aires y dos de Paraná: Talleres y Estudiantes.
Los organizadores todavía mantienen la expectativa de llegar a diez participantes. Explicaron que existen otros equipos interesados, aunque las distancias y los costos de traslado y alojamiento dificultan algunas confirmaciones.
“Ya quedó fijo que el Nacional de Papi se hace y va tomando un poco de importancia. Mucha gente que ni siquiera conocía la categoría la conoce por el torneo y eso es lo que nosotros buscamos”, destacaron.
La llegada del campeonato a Paraná tendrá además un componente histórico: será la primera edición desarrollada en Entre Ríos y en esta zona del país, después de los antecedentes en Tucumán, La Plata y Mendoza.
Entrada libre y partidos de 40 minutos
El torneo tendrá entrada libre y gratuita y estará abierto para quienes quieran acercarse a conocer esta modalidad del hockey. Debido a la cantidad de encuentros previstos, los partidos tendrán una duración aproximada de 40 minutos, menor a la utilizada habitualmente en la disciplina.
Sin embargo, los protagonistas anticiparon que eso no disminuirá la intensidad. “Cada vez que entramos a la cancha somos una cosa y afuera somos otra. Hay una camaradería impresionante entre todos los equipos”, aseguraron.
Ese espíritu también se refleja después de cada encuentro y especialmente en el cierre de la competencia. La búsqueda de resultados convive con uno de los pilares que acompañó al Papi Hockey desde sus primeros pasos: encontrarse, compartir y generar vínculos.
El desafío de seguir sumando “papis”
La organización del Nacional representa para Talleres otro paso en un camino iniciado hace varios años. Los Tiburones no solamente consiguieron sostener su propio plantel, sino que impulsaron la incorporación de nuevos equipos, como el recientemente conformado en Estudiantes.
La apuesta ahora es que más padres se animen. Para Gulli y Pérez, no es necesario haber practicado hockey previamente ni comenzar siendo joven: su propia experiencia demuestra que se puede aprender desde cero.