La herramienta revisa los mensajes antes de enviarlos y sugiere alternativas cuando detecta expresiones hostiles. Todavía no está disponible: su creadora espera autorización para realizar una prueba piloto.
Una jueza de Morón desarrolló una aplicación con inteligencia artificial para ayudar a reducir los conflictos de comunicación entre padres separados. La herramienta analiza los mensajes antes de enviarlos y propone reformulaciones cuando identifica expresiones que podrían agravar una discusión.
La iniciativa pertenece a María Laura Lucchini, titular del Juzgado de Familia N.º 9 de Morón. El proyecto surgió a partir de los conflictos por horarios, traslados y otras decisiones sobre los hijos que la magistrada escucha habitualmente en las audiencias.
La plataforma todavía no está disponible para descargar ni cuenta con autorización para su uso abierto. Según informó Infobae, Lucchini solicitó permiso a la Corte para realizar una prueba piloto y espera una evaluación del proyecto.
Cómo interviene la inteligencia artificial en los mensajes
La aplicación fue diseñada como un servicio de mensajería entre progenitores, independiente de WhatsApp. El acceso se realizaría mediante un enlace proporcionado dentro del circuito previsto para la experiencia.
Antes de enviar un texto, la inteligencia artificial identifica términos hostiles y advierte al usuario. Luego sugiere una alternativa que mantenga el planteo, pero con un tono centrado en las necesidades de los hijos.
La propuesta no obliga a aceptar los cambios ni bloquea la redacción original. Cada persona puede descartar la sugerencia y enviar el mensaje tal como lo escribió.
Las conversaciones podrán incorporarse a un expediente
Según explicó la jueza, los mensajes enviados no podrán modificarse posteriormente. El sistema conservará el texto original, la alternativa propuesta por la herramienta y la versión finalmente enviada.
Además, los usuarios podrán exportar las conversaciones en un archivo PDF para adjuntarlas a un expediente digital. La función busca permitir la revisión del intercambio completo, en lugar de limitarlo a capturas aisladas.
Lucchini señaló que la iniciativa también responde a las dificultades de algunas familias para acceder a acompañamiento profesional. Mencionó tanto los costos de las terapias privadas como las demoras para conseguir atención en el sistema público.
La protección de los datos y la prueba piloto
El desarrollo contó con apoyo técnico de la Universidad Champagnat y la colaboración del ingeniero en software Pablo Cabezas. La magistrada cursa dos posgrados relacionados con inteligencia artificial, innovación y liderazgo, uno en esa institución y otro en la Universidad de Buenos Aires.
Sobre la privacidad, Lucchini sostuvo que las conversaciones no se utilizarán para entrenar sistemas de inteligencia artificial. Actualmente, la plataforma funciona con un servicio de almacenamiento en la nube financiado por ella.
La Corte solicitó los códigos informáticos de la aplicación, según indicó la jueza. La autorización de la prueba piloto dependerá de la revisión del funcionamiento, la documentación técnica y las condiciones previstas para resguardar la información de las familias.