REDACCIÓN ELONCE
La adolescente fue una de cuatro seleccionadas para ser parte de una clase magistral dictada por el reconocido músico Pinchas Zukerman en Buenos Aires. Josefina Martín contó a Elonce su experiencia y sus sueños profesionales.
La violinista entrerriana Josefina Martín, de 17 años, participó este domingo de una clase magistral dictada por el reconocido músico Pinchas Zukerman en Buenos Aires. La integrante de la Orquesta Escuela Río de los Pájaros fue seleccionada junto con otros tres aspirantes.
Pinchas Zukerman es un reconocido violinista, violista, director de orquesta y músico de cámara con más de cinco décadas de trayectoria internacional. Destacado por su virtuosismo, expresividad y calidad sonora, grabó más de 100 álbumes y obtuvo dos premios Grammy, además de 21 nominaciones.
La joven, oriunda de Concepción del Uruguay y alumna del maestro Pablo San Giorgio, accedió a la actividad después de superar una audición. En diálogo con Elonce, reconoció que la noticia la sorprendió porque anteriormente se había presentado para otra instancia similar y no había sido elegida.
“Había audicionado para las clases magistrales anteriores con Maxim Vengerov y no había quedado. Haber sido seleccionada para esta fue una sorpresa enorme”, relató.
La emoción de tocar ante una figura internacional
Josefina definió a Zukerman como una referencia mundial del violín y destacó la oportunidad de recibir una devolución directa sobre su interpretación. “Fue una gran emoción porque es un maestro legendario, una leyenda del violín. Fue realmente impactante”, expresó.
La clase contó únicamente con cuatro participantes activos, circunstancia que permitió a cada joven trabajar de manera personalizada con el músico.
Josefina consideró que la experiencia también representó una oportunidad para ampliar su visibilidad dentro del ambiente artístico. “Al ser un gran maestro y estar solamente cuatro personas tomando clases con él, la exposición es importante. Mucha más gente puede conocerte”, explicó.
Una relación con el violín desde la infancia
La joven contó que comenzó a tocar el instrumento cuando tenía entre cinco y seis años, influenciada por un entorno familiar estrechamente vinculado con la música.
Su madre era profesora y sus hermanos también habían pasado por distintos instrumentos. Al observarlos, Josefina quiso iniciar su propio recorrido. “No fue que me obligaron. Veía a todos y dije: ‘Yo también quiero’. Como estaba la Orquesta Escuela Río de los Pájaros, empecé allí”, recordó.
Durante los primeros años, la música fue una actividad recreativa. Sin embargo, la práctica constante y los avances técnicos comenzaron a transformar aquella afición en una vocación.
“Al principio era un pasatiempo. Después, cuanto más estudiaba, mejor me salía y más me gustaba. Así fui continuando hasta decidir que quería dedicarme a esto”, señaló.
El sueño de convertirse en una referente
Al ser consultada sobre sus objetivos profesionales, Josefina reconoció que aspira a construir una carrera internacional y convertirse en una figura capaz de transmitir conocimientos a nuevas generaciones.
“Quizás suene muy ambicioso, pero uno de mis sueños sería llegar a ser como él: convertirme en una leyenda que algún día pueda dar clases magistrales”, manifestó.
La violinista destacó que la profesión musical también puede abrir oportunidades para viajar, conocer otras culturas y compartir experiencias con artistas de distintos países. “La parte más dura es estudiar y aprender, pero después ese esfuerzo da frutos y uno puede disfrutar de todo lo que implica la vida de un músico”, reflexionó.
La joven aseguró que su preparación exigía numerosas horas diarias de práctica, además de los ensayos con la orquesta y el cumplimiento de sus obligaciones escolares.
Cómo combinó la música con sus estudios
Para compatibilizar ambas actividades, Josefina comenzó a cursar la escuela secundaria mediante una modalidad virtual. Explicó que adoptó ese sistema desde cuarto año y que actualmente se encontraba transitando el último tramo de su formación.
“Hice un convenio con un colegio a distancia que me permite no asistir presencialmente. Así puedo dosificar el tiempo y estudiar en doble turno”, detalló.
La modalidad le permitió organizar las tareas durante las noches, después de los ensayos, y aprovechar los fines de semana para completar las actividades académicas. “Cuando termino de ensayar con la orquesta, estudio y hago las tareas. Los domingos también aprovecho el tiempo libre para dedicarme a la escuela”, agregó.
El papel de la Orquesta Escuela Río de los Pájaros
Josefina destacó la importancia que tuvo la Orquesta Escuela Río de los Pájaros en su formación artística y personal.
Consideró que estos espacios funcionan como un primer ámbito de aprendizaje para niños que todavía no tienen la posibilidad de incorporarse a una agrupación profesional.
“Las orquestas escuela son el lugar donde uno nace musicalmente. Cuando sos tan chico no podés ingresar a una orquesta profesional”, explicó.
Además del aprendizaje técnico, valoró la posibilidad de compartir la actividad con otros niños, hacer amigos y acercarse a la música desde una experiencia colectiva.
“Es más fácil que un chico se entusiasme en una orquesta escuela que en una clase individual, porque hace amigos, toca con otras personas y aprende de una manera más integral”, indicó.
Un espacio abierto para todos
La violinista remarcó que no era necesario contar con conocimientos previos ni tener un instrumento propio para incorporarse a una orquesta escuela. “No se necesita ningún antecedente musical ni tener un instrumento. Cualquiera puede acercarse y eso abre las puertas a todos”, destacó.
Para Josefina, el componente recreativo y social ayudaba a que los niños mantuvieran el interés y continuaran formándose con el paso del tiempo. “No se trata solamente de estudiar una técnica de determinada manera. También es pasarla bien, compartir y disfrutar. Cuando uno es chico, eso ayuda muchísimo”, añadió.
La joven consideró que estas agrupaciones cumplían una función relevante en diferentes localidades entrerrianas, especialmente para quienes no tenían recursos económicos o antecedentes familiares vinculados con la música.