El Programa Mundial de Alimentos advirtió que la sequía asociada al fenómeno climático podría profundizar la inseguridad alimentaria en distintos países de la región. Centroamérica aparece entre las zonas más expuestas por la pérdida de cosechas y medios de vida.
El fenómeno de El Niño podría provocar que alrededor de 16 millones de personas enfrenten dificultades para acceder a suficientes alimentos en América Latina, según una estimación del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas.
La advertencia está vinculada principalmente con la sequía y las alteraciones en los regímenes de lluvias que genera el fenómeno. El Niño se caracteriza por un aumento de la temperatura superficial del océano Pacífico ecuatorial central y oriental, capaz de modificar patrones atmosféricos en distintas regiones del planeta.
Lena Savelli, directora regional del PMA para América Latina y el Caribe, señaló que el escenario genera preocupación por su posible intensidad y por el impacto que puede tener sobre comunidades que dependen directamente de la producción agrícola para subsistir.
Centroamérica, entre las regiones más expuestas
Uno de los sectores bajo mayor vigilancia es el Corredor Seco Centroamericano, una extensa franja que comprende principalmente territorios de Guatemala, Honduras, El Salvador y Nicaragua, donde las sequías recurrentes afectan especialmente a pequeños productores.
En Honduras, gran parte del territorio permanece bajo distintos niveles de alerta por falta de lluvias. Otros países, como El Salvador y Panamá, también adoptaron medidas de emergencia frente a las consecuencias que puede generar El Niño.
La principal preocupación del organismo está centrada en las familias que pierden cultivos, cosechas y fuentes de ingresos. En esos casos, las consecuencias pueden extenderse más allá de la duración del episodio climático y afectar durante meses la capacidad de recuperación económica.
El impacto sobre la producción de alimentos
El déficit de precipitaciones puede reducir los rendimientos agrícolas, disminuir la disponibilidad de agua y encarecer determinados alimentos. La combinación de esos factores incrementa la vulnerabilidad de hogares que ya enfrentan dificultades económicas.
El PMA comenzó a desplegar asistencia en distintos puntos de Latinoamérica desde abril, mediante la entrega de alimentos y apoyo financiero destinado a productores y familias perjudicadas por las condiciones climáticas.
Sin embargo, desde el organismo advirtieron que los recursos disponibles podrían resultar insuficientes frente a la magnitud de las necesidades si se profundizan las pérdidas agrícolas y aumenta la cantidad de personas que requieren asistencia.
Un fenómeno que podría extender sus efectos hasta 2027
La Organización Meteorológica Mundial también viene siguiendo la evolución de El Niño y advirtió que el actual episodio podría ubicarse entre los más intensos de las últimas décadas.
Las proyecciones indican que el fenómeno podría alcanzar su mayor intensidad hacia finales de 2026, aunque sus consecuencias sobre temperaturas, precipitaciones y producción agropecuaria podrían mantenerse durante parte de 2027.
Ante ese escenario, los organismos internacionales plantean que el desafío no se limita a atender emergencias puntuales, sino también a reforzar la capacidad de adaptación de las comunidades rurales. La estimación de hasta 16 millones de personas expuestas a inseguridad alimentaria refleja, según el PMA, la dimensión que podría alcanzar el impacto de El Niño en Latinoamérica.