REDACCIÓN ELONCE
El terremoto en Colombia sorprendió a Nelson Sosa mientras dormía junto a su familia en un piso 14 de Medellín. El paranaense relató a Elonce la desesperada evacuación, los daños en el edificio y el temor a nuevas réplicas: “Fue muy fuerte”.
El terremoto en Colombia que este lunes sacudió gran parte del país, causó decenas de fallecidos y serios daños, sorprendió al paranaense Nelson Sosa mientras dormía junto a su familia en el piso 14 de un edificio de Medellín. Puertas, muebles, televisor y cama comenzaron a moverse violentamente y, ante la intensidad del fenómeno, tomó a sus dos hijos y salió junto a su esposa por las escaleras. “Te juro que se caía el edificio”, resumió en diálogo con Elonce.
El fuerte movimiento sísmico alcanzó una magnitud de 7,4 y ocurrió a las 7:34 de este lunes. El epicentro fue localizado en San José del Palmar, en el departamento colombiano del Chocó, según reportes del Servicio Geológico Colombiano. Aunque Medellín se encuentra alejada del punto central del terremoto, el temblor se percibió con fuerza y provocó evacuaciones preventivas.
Sosa vive desde hace casi una década en Colombia y nunca había experimentado algo semejante. “La verdad, este es el más fuerte que yo he vivido. Siempre se sienten temblores, se sienten temblores suaves que uno dice: ‘Bueno, tembló’, y se queda quieto. Pero este fue muy fuerte, se movía la puerta, el televisor, todo. La cama se movió mucho. Te juro que se caía el edificio”, relató.
La desesperada salida desde un piso 14
El movimiento encontró a la familia en uno de los momentos de mayor vulnerabilidad: Nelson estaba dormido cuando comenzó a sentir cómo se sacudía el departamento. En cuestión de segundos comprendió que no se trataba de uno de los temblores menores a los que se había acostumbrado durante sus años en Colombia.
“La verdad, me agarró, estaba dormido y fue muy de repente. Lo primero que hice fue agarrar a los hijos y a la esposa para salir por las escaleras”, recordó.
La utilización de los ascensores quedó descartada durante la emergencia y el descenso desde el piso 14 se convirtió en una experiencia angustiante. “No se podía ni mover, la verdad. Se movía mucho, mucho. No podíamos bajar. Pero bueno, gracias a Dios llegamos a salvo”, contó.
La situación se repitió en numerosos edificios de Medellín. Vecinos que todavía se preparaban para comenzar su jornada debieron abandonar rápidamente sus departamentos. “Mucha gente con bebés en brazos. Fue muy temprano, la verdad. A todos los agarró como a la hora de salida del trabajo, bañándose, y fue durito para todos en Medellín”, describió Sosa.
“Parecía que se iba a caer”
La altura desde la cual experimentó el terremoto hizo que la sensación del movimiento fuera todavía más intensa. “Vivo en un piso muy alto, un piso 14, que la verdad se sintió mucho, que parecía que se iba a caer”, expresó el entrerriano durante la comunicación con Elonce.
El edificio fue desalojado y posteriormente se detectaron grietas que obligaron a impedir temporalmente el regreso de sus habitantes. “Todo, todos los edificios ahí de la zona fueron evacuados, la verdad, porque fue muy fuerte el sismo y sí, tuvo que ser evacuado urgentemente”, señaló.
En ese contexto, Sosa explicó que las consecuencias que observaban en Medellín eran principalmente materiales. “Por ahora acá en afectaciones solo ha sido material, como en algunos edificios, centros comerciales, pero suave, como grietas”, indicó.
Su relato correspondió a la situación que atravesaba la ciudad durante las primeras horas posteriores al terremoto, mientras las autoridades continuaban evaluando las estructuras.
El temor no terminó con el primer movimiento
Tras lograr salir del edificio, la preocupación se trasladó a las posibles réplicas. El paranaense explicó que las recomendaciones recibidas indicaban mantenerse en espacios abiertos y evitar regresar inmediatamente a las viviendas hasta contar con condiciones seguras.
“La recomendación cuando pasa eso es salir de la casa, de los apartamentos, a un lugar abierto, esperar mínimo dos horas porque puede haber réplica, entonces puede pasar seguido”, explicó Sosa.
Ese temor no era solamente preventivo. Horas después del movimiento principal se registró una réplica de magnitud 4,6, según confirmó el propio entrevistado. “Sí, pasó nuevamente una réplica, pero fue mucho más baja. Fue a las 10:20, de 4.6. Fue más suavecita”, relató a Elonce. Medios colombianos también reportaron el segundo movimiento después del terremoto principal.
Sin poder regresar a su casa
Las grietas detectadas modificaron los planes inmediatos de la familia. Nelson, su esposa y sus dos hijos tuvieron que buscar un lugar alternativo donde permanecer mientras especialistas evaluaban las condiciones del inmueble y determinaban si podían volver a ocuparlo.
“Por ahora, en el edificio no se puede entrar, por lo menos hoy, hasta que hagan la verificación de las grietas que hay”, afirmó.
Mientras aguardaban las inspecciones, la familia tenía previsto permanecer en la vivienda de sus suegros, hasta que disminuyera el riesgo y recibieran autorización para regresar.
La emergencia también alteró el ritmo habitual de Medellín. Sosa describió importantes congestionamientos y una gran cantidad de personas desplazándose por la ciudad en busca de lugares donde permanecer. “Ahora la ciudad está convulsionada en tema de trancones, taco, porque la gente, claro, buscando el auxilio de que no pase otro”, señaló.
La geografía de Medellín, otra preocupación
Además del estado de los edificios, otra inquietud estaba vinculada con las características geográficas de Medellín, una ciudad atravesada por zonas montañosas. Para Sosa, esa particularidad aumentaba la preocupación frente a posibles consecuencias derivadas del terremoto.
“Acá también el tema es complicadito porque es una zona muy montañosa. Hay mucho derrumbe por esos sismos también”, explicó. En ese sentido, mencionó que algunas personas evaluaban trasladarse hacia sectores más abiertos y llanos para permanecer con mayor tranquilidad mientras continuaba la emergencia.
Sin embargo, al ser consultado sobre aquello que más le preocupaba después de haber atravesado el terremoto, su respuesta estuvo lejos de cuestiones materiales. “Hasta ahora la familia no más, que no vuelva a pasar esto porque es complicadito y da miedo, la verdad”, expresó.
Un paranaense que hizo su vida en Medellín
Nelson Sosa lleva casi diez años viviendo en Colombia. Llegó desde Paraná inicialmente como viajero, conoció Medellín y terminó eligiendo la ciudad para instalarse definitivamente. “Va a ser para 10 años que estoy acá en Colombia, en Medellín. Salí como viajero, a conocer, y me encantó este lugar. La verdad es increíble”, recordó.
Allí formó su familia y también desarrolló emprendimientos ligados a sus raíces argentinas. “Acá tengo un restaurante argentino, conocido acá como Nelson Argentino del Gauchito. Y también tengo un negocio de choripán argentino”, contó a Elonce. Incluso, en medio del relato sobre el terremoto apareció otra de sus pasiones: Boca Juniors, identidad que incorporó a su propuesta gastronómica.
Esa vida construida a miles de kilómetros de Entre Ríos, quedó abruptamente atravesada, este lunes, por un movimiento que, según reconoció, nunca había sentido con semejante intensidad. Del otro lado del continente, sus familiares en Paraná siguieron con preocupación las noticias que llegaban desde Colombia y mantuvieron contacto permanente para conocer su situación.
El mensaje para su familia en Paraná
Después de la evacuación, las grietas y el miedo a las réplicas, la noticia que Nelson quería transmitir era una: tanto él como su esposa y sus dos hijos estaban bien. “Gracias a Dios estamos bien, bien en lo que tiene que ver con la familia”, afirmó y agregó que por el momento, se queda junto a su familia, en la casa de sus suegros.
Durante la comunicación con Elonce, aprovechó además para dirigirse directamente a sus seres queridos. “A mi familia, que siempre está preocupándose por nosotros, preguntando a cada rato, mandarle un beso, un abrazo grande, que los amo mucho”, expresó.
“Gracias a ustedes por darme la oportunidad de contarles cómo estamos”, concluyó el paranaense desde Medellín, mientras esperaba novedades sobre las condiciones de su edificio.
Tras haber descendido 14 pisos en medio del movimiento y permanecer fuera de su hogar por precaución, la prioridad era esperar. Y, sobre todo, que la tierra no volviera a sacudirse con la misma fuerza.