REDACCIÓN ELONCE
Luciano Vicentín regresó a Paraná tras una temporada inolvidable en Japón y antes de volver a la Selección Argentina habló sobre el impacto personal y deportivo que tuvo su paso por Tokio, el choque cultural, el crecimiento mental y los objetivos del combinado nacional.
Luciano Vicentín volvió a Paraná por unos pocos días, pero su agenda está lejos del descanso. Luego de una extensa temporada en Japón, el jugador de la Selección Argentina de vóley ya se prepara para regresar a los entrenamientos con el combinado nacional. En una entrevista con Buenas Noches, el paranaense repasó su experiencia en Tokio, habló sobre las diferencias culturales, el impacto emocional de este último año y el momento deportivo que atraviesa.
El entrerriano, que ya tuvo pasos por Polonia, Alemania y Turquía, aseguró que la etapa en Japón fue distinta a todo lo vivido anteriormente. “La verdad que fue personalmente fue transformador, la verdad que fue increíble para mí disfruté mucho la temporada, quizás la temporada que más que más disfruté a nivel vida, a nivel juego”, expresó. Sus palabras dejaron en claro que el viaje no sólo significó un desafío deportivo, sino también un cambio profundo a nivel humano.
Vicentín explicó que eligió el destino asiático buscando una evolución dentro y fuera de la cancha. “Quise salir de mi zona de confort para ir otro lado y entré en una nueva zona de confort, me parece”, sostuvo. Además, destacó que el voleibol japonés le permitió incorporar herramientas técnicas y de velocidad que son características propias del juego asiático.
Una liga en crecimiento y una cultura completamente diferente
Durante la charla, Luciano Vicentín remarcó el crecimiento que atraviesa la liga japonesa y el nivel de profesionalismo con el que se maneja cada institución. “La liga va en ascenso. La verdad que los clubes estructuralmente son muy buenos. La verdad creo que estructuralmente es de lo mejor”, afirmó al comparar la organización japonesa con otras experiencias europeas.
El jugador también se mostró sorprendido por la convocatoria que tiene el vóley en Japón. Según relató, incluso los partidos de fase regular convocan miles de personas. “Nosotros jugamos con 10.000 personas, otros equipos llevan 14.000 personas”, comentó. Para un deporte que fuera de algunos países no suele movilizar grandes multitudes, el fenómeno japonés llamó poderosamente su atención.
Pero más allá del aspecto deportivo, el principal desafío estuvo en la vida cotidiana. Luciano Vicentín reconoció que los primeros meses fueron difíciles debido al idioma y a las diferencias culturales. “Vos llegás ahí y no entendés nada”, recordó entre risas. Para resolver cuestiones simples como ir al supermercado o tomar un taxi, el jugador utilizaba traductores automáticos desde el celular. “Tenés que estar sacándole foto” a los productos, explicó al contar cómo intentaba identificar alimentos o ingredientes.
Tokio, los fanáticos y el apego a las costumbres argentinas
El paranaense también describió cómo fue adaptarse a la rutina japonesa y qué aspectos de la cultura local más le llamaron la atención. “El trabajo para ellos es todo”, señaló sobre la mentalidad de la sociedad japonesa. Según explicó, la dedicación y la disciplina laboral son prioridades absolutas dentro de una estructura social muy distinta a la occidental.
A pesar de la distancia y las diferencias, Luciano Vicentín nunca dejó de lado sus costumbres argentinas. “Yo soy muy argentino”, dijo al hablar de su fanatismo por el asado y las pastas. Incluso confesó que no logró adaptarse al sushi durante los ocho meses que vivió en Tokio. “Es más fuerte que yo. No me gusta”, admitió.
Otro de los aspectos que más lo sorprendió fue la relación con los fanáticos. Vicentín contó que en Japón los simpatizantes viven el deporte de una manera especial y muy respetuosa. “Millones de regalos, algunos cientos de regalos cada vez que jugamos de local”, relató. Además, explicó que recibía cartas escritas a mano por hinchas del club. “La verdad que se la mostraba a mi familia”, recordó emocionado al hablar de aquellas muestras de afecto.
El presente en la Selección Argentina y el trabajo mental
Tras cerrar la temporada en Asia, Luciano Vicentín ya piensa en la Selección Argentina. El objetivo principal del año será conseguir la clasificación a los Juegos Olímpicos, con el Sudamericano como gran meta inmediata. “El objetivo principal sería ganar el Sudamericano”, afirmó sobre el torneo que se disputará en Brasil y que puede otorgar el boleto olímpico.
El jugador también anunció que el seleccionado disputará un amistoso frente a Bulgaria en Rosario, una oportunidad cercana para que el público de la región pueda acompañar al equipo. Además, aseguró que el grupo atraviesa una etapa de renovación y crecimiento, tanto en nombres como en funcionamiento colectivo.
En lo personal, Vicentín contó que viene realizando un fuerte trabajo psicológico desde hace dos años, especialmente después de los Juegos Olímpicos de París. “Empecé a trabajar mucho la parte mental”, explicó. El receptor punta reveló que actualmente trabaja con el psicólogo deportivo Gustavo Ruiz y aseguró que ese acompañamiento cambió su carrera. “Soy otro atleta desde que trabajo con él”, afirmó con contundencia.
Un regreso breve a Paraná antes de volver al máximo nivel
Aunque su estadía en Paraná será corta, Luciano Vicentín aprovecha cada momento para reencontrarse con amigos, familiares y personas cercanas. Antes de despedirse, invitó a un evento especial que realizará junto a Luciano De Cecco, otro referente histórico del vóley argentino. La jornada del 30 de mayo incluirá una clínica deportiva por la mañana y un partido exhibición por la tarde en el club Sionista. Según adelantó, participarán jugadores, entrenadores y personas importantes de su recorrido deportivo.