El Dr. Santiago González de la Veterinaria El Triunfo, explicó a <b>Elonce TV</b> que la actitud tiene relación con el instinto maternal, aunque aseguró que no es algo que ocurra en todas las perras, porque depende de diversos factores.
Matilda es una perra mestiza que, si bien nunca estuvo embarazada, adoptó como propios y está amamantando a ocho cachorritos de raza labrador, que perdieron a su mamá a las pocas horas de nacer.
El Dr. Santiago González de la Veterinaria El Triunfo, explicó a <b>Elonce TV</b> que esta actitud "tiene que ver con el instinto maternal que responde al comportamiento atávico, lo que era la herencia de los lobos, de una madre nodriza que sin haber parido tiene fenómenos hormonales y de comportamiento de asistir a la madre dominante para tener más probabilidades de que esos cachorros sobrevivan y lleguen a la adultez".
En ese sentido, aseguró que en general lo que ocurre entre hembras es que establecen una jerarquía y la que se reproduce es la que domina. "Ese fenómeno de desarrollar las glándulas mamarias tiene que ver con cuestiones individuales y aptitud materna, ganas de asistir a los cachorros. Es algo que se da en muchas perras pero no es algo general para todas. Depende el contexto, la sociabilización que tienen entre ellas y eso influye en que tenga la capacidad hormonal y física para darle de mamar. Este comportamiento de ayuda se ve más que nada en perros y otras especies que viven en manada", dijo.
Consultado sobre si es correcto que sean amamantados con leche que no es de su mamá, el veterinario indicó que "lo mejor es siempre que sea de su madre, pero si no puede complementarse la falta de nutrición con alimentos. Es difícil porque no es lo mismo pero las mestizas son buenas". <i>Elonce.com</i>