Matilda es una perra mestiza que adoptó a ocho cachorritos raza labrador cuya madre murió a las pocas horas de dar a luz. Su dueña contó la emocionante historia a <b>Elonce TV</b>: "Es tener de nuevo un bebé pero por ocho". Vide
Lo que sigue es una historia de amor, de ese que muchas veces se llama amor de madre. Hay una frase que dice que ser madre no sólo es parir, sino conducir por la vida.
La protagonista de esta historia es <b>Matilda, una perra mestiza, que si bien nunca estuvo embarazada adoptó como propios y está amamantando a ocho cachorritos de raza labrador</b>, que perdieron a su mamá a las pocas horas de nacer.
Quien cuenta esta historia es Paola De Matía, quien interrumpe su relato cada tanto porque la embarga la emoción y no puede contener las lágrimas al recordar a Olivia, su perra labradora color chocolate y al sentirse orgullosa por la labor maternal de Matilda.
"Un día me crucé con Milo, un labrador que andaba paseando y quería que cruzar a Olivia para quedarme con un perrito", señaló. Tras consumarse el hecho, el 1º de agosto nacieron ocho cachorritos, pero algo inesperado ocurrió: Olivia murió a las pocas horas de dar a luz.
"La tenía hace tres años. Tras tener a los perritos hizo todo el trabajo, porque hasta limpió todo, y luego veo que le empieza a faltar el aire y que largaba baba espesa". Como no había mejoría, De Matía se empezó a preocupar y la llevó a la clínica de derivaciones, "y ahí se me fue y me dejó los ocho guachos: tres machos y cinco hembras".
La mujer ya tenía otras dos perras, "Matilda una cruza, y una batata" y tenía pensado castrarlas, también a Olivia, pero sus planes debieron cambiar.
Para poder identificar a los cachorritos por el sexo,<b> les colocó una cinta de diferentes motivos y colores en el cuello</b>. Cada dos horas empezó a darles leche.
A los dos días, <b>Matilda</b> su otra perra, demostró una <b>terrible ansiedad por querer entrar a la pieza donde estaban los cachorros</b>. "Me dije bueno vamos a probar suerte y <b>ahora le está dando la teta</b>. Yo la ayudo y cada dos horas le pongo paños fríos. Es tener de nuevo un bebé pero por ocho", expresó De Matía. Para que los cachorros se alimenten coloca una tanda de cuatro con la perra y a los otros cuatro ella les da la mamadera.
"Lo más curioso es que están todos vivos", destacó la mujer para agregar que "engordaron un montón. Como todavía no pueden salir a la calle, me prestaron una balanza para ir viendo el peso. "Hay que hacer lo posible para que salgan adelante, que es lo que quiero, es lo que me hace feliz", afirmó.
Finalmente y al ser consultada sobre cómo vive y siente su familia este nuevo lazo que se ha gestado entre Matilda y los pequeños labradores, manifestó que "Tengo mucha conexión con mis animales, ella me mata de amor. Pensar que hay madres que regalan sus hijos, otras mujeres que no pueden tenerlos y hay madres que adoptan,<b> es un ejemplo de vida, una satisfacción</b>". <i>Elonce.com</i>