REDACCIÓN ELONCE
El forraje hidropónico se posiciona como una tecnología clave para el agro: permite producir alimento de alta calidad todo el año, con menor consumo de agua y mayor eficiencia productiva.
El avance del forraje hidropónico marca un nuevo capítulo en la producción agropecuaria, especialmente en sistemas ganaderos que buscan eficiencia, sustentabilidad y reducción de costos. En ese contexto, el ingeniero Tomás Pennisi, de la firma Silo Siembra, presentó una innovadora propuesta basada en módulos automatizados que permiten generar alimento de alto valor nutricional en apenas diez días.
“Lo que hacemos nosotros con el módulo de forraje hidropónico con una innovación que no hacemos un solo tipo de semilla, sino que hemos investigado que hace la semilla día por día y generamos una sugerencia de mezcla para lograr valores proteína arriba del 23%, que eso se traduce en mayor engorde o, en el caso de tambo, más sólido y más litro de leche”, explicó el especialista en el programa Moviendo el Avispero, que se emite por Elonce Radio & Streaming FM 98.7.
La clave de este sistema radica en la combinación de tecnología avanzada y conocimiento agronómico aplicado. Los módulos funcionan de manera completamente autónoma, integrando sensores y sistemas de inteligencia artificial que regulan cada etapa del proceso productivo.
Automatización y eficiencia productiva
“Los módulos son totalmente independientes, se manejan por cinco inteligencias artificiales, se nebulizan solos, se esterilizan solo. El productor lo puede ver en su celular, en una app que solo le notifica qué proceso se hizo en el día”, detalló Pennisi, destacando la simplicidad operativa del sistema.
El funcionamiento es sencillo: el productor carga aproximadamente 200 kilos de semilla en el módulo, sin necesidad de preparación previa. A partir de allí, el sistema inicia un ciclo automatizado que culmina en la producción de unos 2000 kilos de forraje en solo diez días.
“Entonces, esto al estar semihúmedo, el animal lo absorbe mucho más rápido. No tenemos problemas de acidosis, consume más, engorda más y acortamos el ciclo”, agregó el ingeniero, subrayando los beneficios nutricionales del producto final, que incluye raíz, semilla y parte verde.
Impacto en la producción y la sanidad animal
El uso del forraje hidropónico no solo incrementa la productividad, sino que también mejora la salud y el rendimiento de los animales. Según explicó Pennisi, un módulo puede alimentar aproximadamente a 20 terneros, mientras que una batería de módulos permite escalar la producción para establecimientos más grandes.
“Para tambo hemos logrado aumento en la cantidad de leche, mejora en la fertilidad, en los terneros. Las vacas aumentan su vida útil porque como esto es semihúmedo, no tiene problema de dentición”, sostuvo.
Además, el sistema permite adaptar la alimentación según la etapa productiva del animal mediante la combinación de distintas semillas como trigo, maíz, girasol y avena. “Nosotros trabajamos eso y trabajamos con avena para tener una fibra para que no sea todo agua y evitar el peligro de la diarrea y además tener fibra para la rumia”, explicó.
Ahorro de recursos y proyección internacional
Otro de los aspectos más destacados del sistema es el uso eficiente del agua. “El ahorro de agua es del 90% como todos los sistemas hidropónicos, porque nosotros hacemos que esa agua sea exclusivamente para la productividad del pasto, porque no tenemos percolación ni infiltración y no dependemos de la lluvia, por supuesto”, afirmó Pennisi.
El impacto económico también resulta significativo. Frente a soluciones importadas de alto costo, esta tecnología se presenta como una alternativa accesible para el productor argentino. “No solo aumentamos productividad y calidad, sino que bajamos considerablemente los costos”, remarcó.
La innovación ya despierta interés fuera del país. “Hemos hecho venta en España, estamos abriendo unidad de negocio en Brasil, tenemos pedidos de México, de Colombia”, señaló, evidenciando el potencial de expansión internacional.
Una herramienta que complementa y potencia
Lejos de reemplazar por completo los sistemas tradicionales, el forraje hidropónico se presenta como un complemento estratégico. “No sé si lo reemplaza porque tiene otra calidad y el productor lo puede acomodar distinto”, explicó Pennisi.
En ese sentido, el sistema permite intensificar la producción, optimizar el uso de la tierra y diversificar la actividad. “Yo siempre digo que esto es una unidad de negocio, no es una, además que una fábrica de proteína”, afirmó.
Con una demanda de mano de obra mínima —apenas una hora diaria— y una producción constante durante todo el año, esta tecnología se consolida como una respuesta concreta a las necesidades del productor moderno: más eficiencia, menor costo y mayor rentabilidad.