El fenómeno climático alcanzó niveles de intensidad muy elevados en el océano Pacífico, pero todavía no generó las precipitaciones esperadas en gran parte de la Argentina. La Bolsa de Comercio de Rosario advirtió que las proyecciones de lluvias para los próximos meses podrían reducirse.
El fenómeno de El Niño ya está instalado en el océano Pacífico y alcanzó valores de intensidad que lo ubican entre las categorías de mayor calentamiento, pero las lluvias que se esperaban todavía no llegaron a buena parte de la región productiva argentina. Así lo informó la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que advirtió que las proyecciones sobre la intensidad del fenómeno comenzaron a disminuir y que, de confirmarse esta tendencia, también podrían reducirse los pronósticos de precipitaciones para los próximos meses.
Alfredo Elorriaga, consultor de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la BCR, explicó que, pese al importante calentamiento del Pacífico, las condiciones atmosféricas actuales no están favoreciendo el ingreso de humedad hacia el centro del país. En ese sentido, fue contundente al describir el escenario climático: “El Niño no está teniendo efecto en la Argentina”.
El especialista señaló que uno de los principales factores que explican esta situación es la persistencia de masas de aire frío provenientes de la Patagonia, que están condicionando la circulación atmosférica e impidiendo que la humedad llegue en las cantidades esperadas a las principales zonas agrícolas.
El Niño alcanzó niveles de intensidad muy elevados
Según los datos de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA), la anomalía de la temperatura superficial del océano Pacífico llegó a 2,2 °C a fines de septiembre, por encima de los 1,8 °C registrados un mes antes. Estos valores reflejaron un calentamiento significativo, que ubicó al fenómeno en el umbral de una intensidad muy elevada.
“Ya estamos superando el umbral de ‘Niño’ fuerte para entrar en muy fuerte”, explicó Elorriaga. Sin embargo, este incremento de la temperatura oceánica todavía no se tradujo en el comportamiento de las precipitaciones que se esperaba para esta etapa del año.
El consultor de la BCR indicó que septiembre finalizó con lluvias inferiores a las medias históricas en buena parte de la región productiva. A este panorama se sumó una circulación fría de origen polar que persistió durante las últimas semanas y dificultó el ingreso de humedad desde el norte hacia el centro del territorio nacional.
Las proyecciones de intensidad comenzaron a disminuir
Además de la falta de precipitaciones, los especialistas observaron un cambio en las estimaciones sobre la intensidad que podría alcanzar El Niño durante los próximos meses. En julio, las proyecciones sin corregir llegaron a 4,26 °C, mientras que en agosto se ubicaron en torno a los 4 °C. En la actualización de septiembre, en tanto, descendieron a 3,25 °C.
El ajuste también se reflejó en los valores corregidos utilizados por la NOAA. Para el trimestre comprendido entre octubre y diciembre, los cálculos anteriores contemplaban un fenómeno fuerte a muy fuerte, con un pico de 2,4 °C en diciembre. No obstante, con los últimos registros, esa previsión se redujo a 2 °C.
“No sería descabellado que pueda seguir bajando”, sostuvo Elorriaga, quien remarcó que los valores actuales son inferiores a los registrados durante 2015, cuando se produjo uno de los episodios de El Niño más intensos de las últimas décadas.
En ese contexto, el especialista advirtió: “Si se confirma esta tendencia, estaríamos pasando de valores de un ‘Niño’ muy fuerte a estar en el umbral de un ‘Niño’ fuerte”.
Qué puede pasar con las lluvias en los próximos meses
La disminución de las proyecciones de intensidad también podría tener consecuencias sobre los pronósticos de precipitaciones para la región agrícola. La BCR había estimado inicialmente lluvias por encima de los promedios históricos en alrededor de un 30% para octubre, un 70% para noviembre y un 90% para diciembre.
Sin embargo, ante la actualización de los indicadores climáticos, esas estimaciones podrían modificarse. “Si se confirman estos valores, vamos a tener que bajar las proyecciones de lluvias”, afirmó Elorriaga, quien aclaró que, aunque todavía se esperan acumulados superiores a las medias históricas, podrían ser significativamente menores a los calculados inicialmente.
Los nuevos registros, que se conocerían durante los primeros días de octubre, serán determinantes para establecer si la tendencia descendente se mantiene y para ajustar las previsiones de precipitaciones para el último tramo del año, publicó el informe.
La falta de agua preocupa al sector agropecuario
La ausencia de las lluvias previstas comenzó a generar preocupación entre los productores, principalmente por su impacto sobre los cultivos de invierno y las tareas de implantación de los cultivos de verano. De acuerdo con el informe de la Bolsa de Comercio de Rosario, la disponibilidad de agua empieza a ser un factor determinante para sostener el potencial productivo del trigo y avanzar con las siembras de maíz.
Elorriaga también explicó que el comportamiento de El Niño no es el único elemento que determina las condiciones meteorológicas en la Argentina. En ese sentido, destacó la influencia de otros factores atmosféricos y oceánicos que pueden modificar el desarrollo de las precipitaciones, incluso cuando el fenómeno presenta una intensidad elevada.
“El Niño no es la única variable que manda sobre el clima”, explicó el consultor, al referirse a la circulación polar persistente desde la Patagonia y a la presencia de una anomalía fría en el océano Atlántico, a la altura de la desembocadura del Río de la Plata, que tampoco favorece el ingreso de humedad.
La evolución de estas condiciones será clave para determinar el comportamiento de las lluvias durante la primavera y el comienzo del verano. Mientras los especialistas aguardan los próximos registros, la preocupación del sector agropecuario se mantiene ante la necesidad de contar con precipitaciones que permitan sostener los rendimientos de los cultivos.
“A todos nos inquieta que no llueva”, reconoció Elorriaga, quien concluyó: “Fundamentalmente, lo que necesitamos es que El Niño se comporte como un Niño”.