El presidente brasileño cuestionó las declaraciones de Javier Milei durante un acto partidario y aseguró que no permitirá injerencias extranjeras en las elecciones de su país. También afirmó que mantendrá una relación institucional con la Argentina.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, respondió este jueves por primera vez de manera directa a las declaraciones que Javier Milei realizó durante su participación en un acto del Partido Liberal (PL), donde respaldó la candidatura presidencial de Flávio Bolsonaro. Desde Brasilia, al oficializar su candidatura para buscar la reelección por el Partido de los Trabajadores (PT), el mandatario brasileño calificó la visita del jefe de Estado argentino como "una payasada" y defendió la soberanía política de su país.
Durante su discurso, Lula cuestionó la presencia de Milei en la campaña electoral brasileña y dejó un mensaje dirigido tanto al mandatario argentino como al electorado de Brasil. "Ustedes vieron la payasada que vino a hacer aquí el presidente de Argentina. Yo no dije nada, porque mi relación es una relación de jefe de Estado a Estado, y me gusta el pueblo argentino, así que no voy a estar intercambiando cosas con esa cosa", expresó.
"Ustedes vieron la payasada que hizo el presidente de Argentina. Yo no dije nada, mi relación es de jefe de Estado, y a mí me gusta el pueblo argentino": Lula le respondió a Milei y advirtió que "nadie de afuera se va a entrometer en las elecciones brasileñas". https://t.co/rN5WqUXfSl pic.twitter.com/VhbYQZb39c
— MDZ Online (@mdzol) July 30, 2026
El mandatario brasileño también reivindicó el respeto institucional y sostuvo que ningún dirigente extranjero condicionará el proceso electoral brasileño. "Aprendí muy temprano a andar con la cabeza en alto. Aprendí muy temprano a valorar el respeto y a respetar a las personas. Aprendí muy temprano que no soy mejor, pero tampoco peor que nadie. Que no soy el menos sabio, pero tampoco el más sabio. Solo quiero ser igual y tener la oportunidad de hacer todo lo que los demás pueden hacer. Quiero decirles que, mientras yo sea presidente, mientras yo esté vivo, nadie de afuera va a meterse en las elecciones brasileñas", afirmó.
Cómo comenzó el conflicto
La escalada diplomática se originó el sábado pasado, cuando Milei participó como invitado en la Convención Nacional del Partido Liberal, en San Pablo, para respaldar la candidatura del senador Flávio Bolsonaro de cara a las elecciones presidenciales previstas para octubre.
Durante un discurso de unos 25 minutos, el presidente argentino calificó a Lula de "ladrón" y "presidiario", además de referirse al juez del Supremo Tribunal Federal Alexandre de Moraes como "basura calva".
Las declaraciones provocaron una rápida reacción del gobierno brasileño. El Palacio de Itamaraty convocó al embajador argentino en Brasil, Daniel Raimondi, para pedir explicaciones y llamó a consultas al embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli.
La tensión escaló y luego comenzó a moderarse
La disputa continuó el domingo, cuando Milei sostuvo en una entrevista con Radio Mitre que Brasil había sido responsable de "el 25 por ciento de la campaña antiargentina" desarrollada en redes sociales durante el Mundial de fútbol disputado en Estados Unidos. Tras esas declaraciones, el canciller Mauro Vieira calificó los dichos del mandatario argentino como una "provocación sin precedentes".
La primera reacción pública de Lula había llegado el martes, cuando respondió con ironía ante una consulta periodística al preguntarse: "¿Quién es ese tipo?". Sin embargo, el discurso pronunciado este jueves marcó un cambio de tono, al responder directamente desde un acto político de su partido.
En el mismo escenario, Lula también hizo referencia al presidente estadounidense Donald Trump y explicó cuál será su estrategia frente a ambos líderes. "Quiero la paz. Quiero la paz y quiero derrotarlos mediante la narrativa. Quiero librar una guerra narrativa: ¿quién dice la verdad y quién miente?", sostuvo.
Pese a la dureza de las declaraciones públicas, en las últimas horas comenzaron a aparecer señales de distensión en el plano diplomático. Lula autorizó el regreso del embajador Julio Bitelli a Buenos Aires, aunque todavía no se definió una fecha para su retorno, al describir la medida como una decisión que se concretará "a corto plazo".