REDACCIÓN ELONCE
Nació casi por casualidad, con una coreografía grabada en el Mercado de Pulgas, y rápidamente alcanzó cientos de miles de reproducciones. En diálogo con Elonce, sus integrantes contaron cómo transformaron las críticas en impulso y comenzaron a trabajar con marcas.
Rubik Playtime, el grupo paranaense que se hizo viral con coreografías grabadas en distintos lugares de la ciudad, pasó en pocos meses de experimentar con contenido para redes sociales a alcanzar videos con hasta 200.000 reproducciones y recibir propuestas comerciales. Sus integrantes contaron a Elonce cómo nació un proyecto que combina danza, cultura K-pop, humor, publicidad y escenarios reconocibles de Paraná.
La iniciativa surgió a partir de una cuenta personal de Sebastián Rubik, quien buscaba encontrar un formato propio para producir contenido. El punto de inflexión llegó este año cuando comenzó una relación con Tiago Pross, profesor y bailarín de K-pop, y ambos pensaron cómo trasladar la danza a las redes.
“Rubik Playtime era una cuenta personal mía de Instagram. Yo estaba buscando qué tipo de contenido crear”, recordó Sebastián. La inspiración apareció mientras recorría videos en su teléfono y encontró a un grupo coreano bailando en un mercado de pulgas.
El video que cambió todo
La idea fue trasladar aquel formato a Paraná. El escenario elegido para la primera producción fue el Mercado de Pulgas de calle Perú, con una premisa clara: que la ciudad también fuera protagonista de los videos.
Incluso algunos productos que aparecían en las primeras grabaciones habían sido comprados por ellos mismos. “Nosotros nos compramos el Grido y lo pusimos a propósito. Grido no nos pagó un peso”, aclaró entre risas.
El resultado superó todas las expectativas. “Lo publicamos y al otro día nos levantamos y estaban estalladas las redes”, recordó sobre aquel primer salto de popularidad.
De miles a 200.000 reproducciones
Antes de la viralización, las publicaciones podían alcanzar entre 1.000 y 2.000 visualizaciones. Actualmente, según explicó Sebastián, algunos contenidos registran 150.000, 170.000 y hasta 200.000 reproducciones.
El grupo descubrió además que uno de los elementos que despertaba mayor interés era la utilización de espacios reconocibles de Paraná.
“Dijimos: ‘¿A dónde vamos de Paraná para que la gente diga que somos de Paraná?’. Esa búsqueda fue completamente a propósito”, explicó.
Así comenzaron a combinar coreografías con escenarios urbanos y referencias locales. Uno de los contenidos se realizó en el Gazzano y otros incorporaron comercios, emprendimientos y productos.
Del “hate” a nuevas oportunidades
La exposición también trajo una gran cantidad de comentarios negativos. Lejos de abandonar el proyecto, los integrantes analizaron qué hacer frente a las críticas.
“Tuvimos mucho hate en un principio, mucho bullying. Nos reímos completamente de la situación”, sostuvo Sebastián.
El grupo incluso realizó una reunión para decidir si correspondía cerrar o moderar los comentarios. Finalmente optaron por mantenerlos. “Dijimos: ‘Que sigan interactuando, así tiene más repercusión’”, explicaron.
Paradójicamente, esa interacción contribuyó a que los algoritmos continuaran mostrando sus producciones. “A algunos les molestaba que volviéramos a aparecer con el tercero, el cuarto, el quinto video”, recordó Sebastián.
Las primeras marcas que apostaron por ellos
Con el crecimiento de las visualizaciones comenzaron a llegar propuestas comerciales. Primero fueron pequeños emprendimientos y luego aparecieron marcas interesadas en incorporar el formato a sus campañas.
“El primero que confió en nosotros fue el de las tortas fritas en el Gazano. Literalmente nos dijo: ‘Graben, graben, que me encanta’”, relató Sebastián.
Posteriormente llegó el primer canje formal con una óptica local, que les entregó anteojos para utilizar en una producción. A partir de allí, el grupo comenzó a profesionalizar la relación entre las coreografías y las marcas.
Sebastián quedó a cargo principalmente de esa faceta comercial, mientras los bailarines aportaron sus conocimientos y creatividad para desarrollar cada propuesta.
K-pop, baile y estudiantes unidos por las redes
Los integrantes llegaron al proyecto desde recorridos diferentes. Varios son alumnos de Tiago, quien dicta clases de K-pop y danza urbana en distintos estudios de Paraná.
Una de las jóvenes contó que llegó desde Gualeguay para estudiar Psicología y decidió comenzar a bailar K-pop mientras cursaba el último año de su carrera. Otra de las integrantes, de apenas 17 años, combinó el proyecto con sus estudios secundarios y una trayectoria artística previa.
Belén Gaitán, de 26 años, se convirtió además en una de las figuras más reconocidas por los seguidores. La repercusión llegó al punto de que algunas marcas, según contaron durante la entrevista, piden específicamente su participación en los videos.
Cómo preparan las coreografías
Tiago explicó que buena parte del contenido está relacionado con el universo del K-pop. En ese género son habituales los denominados dance covers, donde los bailarines reproducen las coreografías originales de los artistas.
“No es tanto un estilo de baile, sino un estilo musical que tiene su propia coreografía y vos solamente la copiás y a partir de eso la enseñás”, explicó el profesor.
El grupo también trabaja con coreografías propias y nuevas propuestas pensadas específicamente para las marcas. En paralelo, sus integrantes se preparan para las muestras de fin de año de los espacios donde estudian y enseñan danza.
Paraná como parte de su identidad
Aunque sus videos ya llegan a públicos de otros lugares, Rubik Playtime mantiene una fuerte impronta paranaense. El Mercado de Pulgas, el Gazzano y otros sitios de la capital entrerriana aparecen como escenarios y referencias reconocibles.
“Empezó porque realmente es algo que pasó acá”, señalaron. Incluso destacaron que sus métricas muestran que la audiencia se extendió mucho más allá del público local.
El objetivo ahora es continuar explorando esa combinación entre danza, redes sociales, publicidad y espacios urbanos, además de llevar el formato a otros puntos de la provincia.
Lo que comenzó con una idea para grabar una coreografía terminó convirtiéndose en un proyecto con cientos de miles de visualizaciones y propuestas comerciales. “Estamos acercando lo que es la danza también a la publicidad y haciendo esa simbiosis con las redes”, resumieron ante Elonce.