REDACCIÓN ELONCE
El caso de Esteban Bogado, el niño que sufrió una descarga eléctrica de gravedad, tuvo un giro esperanzador: regresó a la escuela y continúa su recuperación con rehabilitación y apoyo familiar.
El caso de Esteban Bogado volvió a generar emoción tras conocerse su regreso a la escuela secundaria luego de haber sufrido una severa descarga eléctrica que lo mantuvo internado durante semanas y lo obligó a atravesar múltiples cirugías. Su evolución médica es hoy considerada un proceso positivo, aunque aún continúa en etapa de rehabilitación.
El hecho ocurrió cuando el adolescente intentó recuperar una pelota de fútbol en una vivienda donde había una malla metálica electrificada. El contacto provocó quemaduras de extrema gravedad en su pierna y derivó en una internación prolongada en terapia intensiva, además de intervenciones quirúrgicas complejas.
“Me siento bien físicamente, estoy recuperado, pero todavía me falta un poco”, expresó Esteban al relatar su presente, donde ya realiza ejercicios de fortalecimiento muscular para recuperar movilidad en la pierna afectada.
Regreso a la escuela y emoción en el aula
El regreso a la escuela Santa Teresita fue uno de los momentos más significativos del proceso de recuperación. Sus compañeros lo recibieron con un desayuno especial y una bienvenida cargada de afecto, en un reencuentro que marcó un antes y un después en su rehabilitación emocional.
“Me recibieron con un desayuno casi almuerzo, estaba muy lindo”, contó el joven, quien cursa primer año del nivel secundario y destacó la alegría de volver a compartir la rutina escolar con sus compañeros.
Su madre, Flavia, acompañó cada etapa del proceso médico y recordó la intensidad del tratamiento. “Fueron 31 días de internación en la primera etapa, después dos internaciones más y tres cirugías. Todavía falta cicatrización, pero el médico autorizó su regreso a la escuela”, explicó a Elonce.
Flavia, su madre, también destacó la intensa rutina que llevaba Esteban antes del accidente, marcada por múltiples actividades deportivas y escolares. “Él vivía en permanente actividad: fútbol, karate, guitarra, inglés, la escuela y de a poco ahora el gimnasio”, contó.
Cirugías, injertos y una recuperación compleja
El tratamiento médico incluyó cinco quemaduras en la pierna, algunas de ellas de gran profundidad, lo que obligó a realizar intervenciones de alta complejidad. En ciertos sectores fue necesario aplicar injertos de piel debido al daño en tejidos musculares y nerviosos.
“En el empeine hubo sutura, pero algunos puntos se abrieron y hubo que volver a limpiar”, detalló la madre sobre una de las zonas más comprometidas por la lesión.
El proceso incluyó estadías en terapia intensiva, traumatología y distintas salas del Hospital San Roque, donde permaneció bajo observación durante más de un mes y medio en diferentes etapas de internación.
El impacto emocional y el acompañamiento familiar
Flavia destacó que el acompañamiento emocional fue clave durante todo el proceso de recuperación. “Yo sentía que se iba a despertar. Nunca perdí la fe”, afirmó al recordar los días más críticos en terapia intensiva.
También remarcó el apoyo social recibido. “El apoyo de todos fue increíble, llegaban cadenas de oración de todo el país”, señaló, en referencia a la gran repercusión del caso.
Durante su internación, Esteban recibió visitas de familiares y amigos, lo que contribuyó a su recuperación anímica en un contexto médico complejo y prolongado.
Vuelta a la rutina y rehabilitación progresiva
Hoy, Esteban continúa su rehabilitación con sesiones de kinesiología y ejercicios de fortalecimiento, además de haber retomado progresivamente actividades cotidianas como la escuela y el deporte.
“Empecé a fortalecer la pierna porque perdí mucha masa muscular”, explicó el adolescente, quien también volvió a tener contacto con el fútbol, una de sus grandes pasiones.
Jugador del Club Belgrano, donde se desempeña como lateral, ya comenzó a realizar actividades livianas con pelota dentro de su hogar, en el marco de una recuperación gradual.