REDACCIÓN ELONCE
Walter Franzotti fabricó durante cuatro años una réplica de un Piper PA-18, con la que ya acumuló unas 200 horas de vuelo. El entrerriano contó cuánto le costó construirla y reveló que ahora sueña con fabricar un biplano clásico.
Walter Franzotti construyó su propio avión experimental y, después de disfrutar durante cuatro años de la aeronave que nació en su taller metalúrgico, ya comenzó a imaginar su próximo desafío. A sus 43 años, el entrerriano proyecta fabricar un biplano de estilo antiguo, con dos alas superpuestas y cabina abierta.
Radicado en Estación El Palenque, departamento Paraná, Franzotti combinó su oficio de trabajador metalúrgico con una pasión que lo acompañó desde siempre: la aviación. Así fue como decidió dejar de limitarse a volar aeronaves de terceros y afrontar el desafío de construir la suya.
El proyecto demandó cuatro años de trabajo. Durante ese período estudió los planos, consiguió los materiales y avanzó pieza por pieza hasta completar una réplica biplaza del Piper PA-18 Super Cub. Actualmente, la aeronave acumuló alrededor de 200 horas de vuelo, principalmente en salidas recreativas y viajes a encuentros aeronáuticos.
Una réplica del histórico Piper PA-18
El modelo elegido fue una réplica del Piper PA-18 Super Cub, una aeronave estadounidense reconocida especialmente por sus prestaciones para operar en pistas cortas y terrenos complejos.
El avión construido por Franzotti es de su propiedad y permanece alojado en un hangar compartido del Aeroclub Paraná. Allí realiza buena parte de las tareas necesarias para mantenerlo en condiciones de vuelo.
Aunque explicó que nunca llevó una contabilidad exacta de todo lo invertido durante la construcción, calculó que destinó aproximadamente 15.000 dólares a materiales y componentes. El motor representó la parte más costosa del proyecto.
Cuánto cuesta mantener y volar su avión
Una de las particularidades de las aeronaves experimentales es que su propietario puede intervenir directamente en determinadas tareas de mantenimiento e inspección bajo la normativa correspondiente.
Franzotti indicó que realiza dos revisiones por año, cada una de las cuales demanda entre 15 y 20 horas de trabajo. Durante esos controles reemplaza elementos como bujías, filtros y aceite, además de verificar las condiciones generales de la aeronave.
Pese a haber recibido propuestas de empresarios e interesados que conocieron el avión durante encuentros aeronáuticos, descartó por ahora transformar su creación en un emprendimiento comercial. “Todo lo que hago en la aviación lo hago como un hobby”, afirmó el piloto privado y remolcador de planeadores, quien acumuló unas 450 horas de vuelo.
El impacto de los costos sobre la actividad
Franzotti también se refirió a las dificultades económicas que atraviesa la aviación civil y señaló que los repuestos importados y el combustible representan dos de los principales gastos para quienes desarrollan la actividad.
“La fuerte devaluación y las dificultades cambiarias encarecen de sobremanera los repuestos del motor, que son todos de origen importado. A esto se le suma el elevadísimo costo del combustible de aviación”, explicó en declaraciones a Debate Abierto.
Según detalló, su Piper consume aproximadamente 30 litros de combustible por cada hora de funcionamiento. También indicó que los costos crecientes repercutieron sobre la formación de nuevos pilotos, debido al valor que alcanzaron las horas de instrucción.
El segundo avión que quiere construir
Mientras continúa disfrutando de la aeronave que fabricó con sus propias manos, Franzotti comenzó a proyectar una nueva aventura. Su intención es iniciar dentro de algunos años la construcción de un segundo avión experimental.
Esta vez no buscará replicar las características del Piper. El proyecto elegido será un biplano de estilo clásico, con dos alas superpuestas y cabina abierta, similar a las aeronaves que marcaron las primeras décadas de la aviación. “Se dice que es un avión muy romántico para volar. Me gustan porque son aviones raros, de los que ya no quedan muchos, y representa un hermoso desafío”, expresó a Debate Abierto.
Así, después de transformar planos, metales y años de trabajo en una aeronave capaz de levantar vuelo, Franzotti ya comenzó a imaginar su regreso al taller para afrontar otro proyecto. El primero le permitió cumplir el sueño de construir su propio avión; el próximo buscará recuperar la estética y las sensaciones de una época clásica de la aviación.