REDACCIÓN ELONCE
Las bajas temperaturas impulsan el uso intensivo de calefactores, cocinas y otros artefactos a gas. Sin embargo, la falta de mantenimiento y algunas prácticas habituales pueden poner en riesgo la salud de las familias.
Las bajas temperaturas impulsan el uso intensivo de calefactores, cocinas y otros artefactos a gas. Sin embargo, la falta de mantenimiento y algunas prácticas habituales pueden poner en riesgo la salud de las familias. Así lo advirtió la gasista matriculada Paola Mataloni, quien remarcó la importancia de realizar controles anuales y evitar conductas que favorezcan la intoxicación por monóxido de carbono.
En diálogo con Elonce, Mataloni explicó que uno de los errores más frecuentes es confiar en que los artefactos siguen funcionando correctamente solo porque permanecieron apagados desde el invierno anterior.
"La gente por ahí se confía y piensa que el calefactor está bien porque lo dejó apagado desde el año pasado. Todos los artefactos necesitan un control y básicamente una limpieza, que es lo que necesitan para funcionar correctamente", dijo.
La profesional aclaró que ese mantenimiento no debe realizarse de manera casera. "Los gasistas matriculados tenemos las condiciones y las herramientas para poder limpiarlo y ver que esté funcionando correctamente. Esa es básicamente la función: controlarlo y que esté limpio", resaltó.
Evitar el uso del horno para calefaccionar
Entre las recomendaciones, Mataloni fue categórica al desaconsejar el uso del horno de la cocina como método de calefacción: "No se debe usar el horno para calefaccionar porque toma el oxígeno y muchas cocinas, si bien las últimas lo tienen, no todas tienen válvula de seguridad. Entonces, en el momento en que corrió un poquito de aire se apagó y uno no se da cuenta. Eso va consumiendo oxígeno y el monóxido de carbono no te da una segunda oportunidad".
Asimismo, recomendó optar por calefactores con salida al exterior. "Lo mejor es elegir para el hogar los que tengan salida al exterior, porque los que son sin salida consumen el oxígeno y tenés que tener una ventana abierta. Es mejor abrigarse un poco más si no tenés la posibilidad de conseguir un calefactor con salida al exterior", dijo.
Otro aspecto fundamental es observar el color de la llama de los artefactos: "Las llamas tienen que ser de color azul o celeste. Si uno ve que tiene color amarillo o que parpadea, ya hay un problema. Lo mejor es consultar con un gasista matriculado porque nosotros respondemos que las medidas de la normativa estén bien y que el artefacto esté en condiciones".
En ese sentido, destacó el valor de contratar personal habilitado. "Eso es fundamental porque nosotros, como profesionales y con este oficio, tenemos la posibilidad de ver realmente que todo esté en orden y que todo cumpla con la normativa", dijo.
Controles también para los calefones
La especialista indicó que los calefones también requieren revisiones periódicas: "No pasa nada que el piloto quede prendido, pero un control en los calefones una vez al año también es fundamental".
Si bien explicó que la mayoría de los equipos actuales cuentan con válvulas de seguridad que cortan automáticamente el suministro de gas cuando se apaga la llama, insistió en la necesidad de mantenerse atentos.
"Hay calefones que no tienen piloto y se prenden únicamente cuando uno abre la canilla, pero hay otros que no. Entonces hay que estar chequeándolo. Cuando no está prendido, automáticamente cerrar el gas", dijo.
Ante la presencia de olor a gas, la recomendación es clara: "No encender absolutamente nada. Abrir todas las ventanas y puertas, dejar que circule el aire y, a partir de ahí, llamar al profesional".
Cómo actuar ante síntomas de intoxicación
Mataloni recordó que el monóxido de carbono es un gas altamente peligroso y que sus síntomas pueden confundirse con otras afecciones. "Uno cuando entra en un ambiente y empieza a sentirse mareado, con síntomas de vómitos o con somnolencia, automáticamente debe abrir las ventanas y las puertas, salir al exterior y darle la posibilidad de llamar a un profesional", resaltó.
También remarcó que nunca deben obstruirse las rejillas de ventilación: "En ningún caso hay que taparlas porque cumplen un rol fundamental. El monóxido de carbono no da una segunda oportunidad. Uno cree que corre frío, pero en realidad cumplen una función fundamental. No están ahí por capricho". Elonce.com