Con once candidatos en carrera, el país define a su próximo presidente. Si no hay mayoría absoluta, habrá balotaje el 21 de junio.
Colombia vive este domingo una jornada electoral decisiva, en la que más de 41 millones de ciudadanos están habilitados para elegir al próximo presidente que asumirá en agosto en reemplazo de Gustavo Petro.
Se trata de una de las elecciones más relevantes de América Latina, no solo por el volumen del padrón, sino también por el escenario político que enfrenta al oficialismo con diversas alternativas opositoras en un contexto de alta polarización.
El proceso electoral se desarrolla con once fórmulas presidenciales en competencia. La principal referencia del oficialismo es Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico, quien busca dar continuidad al proyecto político iniciado por el actual mandatario.
Enfrente, se posicionan distintas figuras de la oposición, entre ellas Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia, que representan sectores de derecha con propuestas orientadas a un cambio de rumbo en la política nacional.
Cómo funciona elsistema electoral
El sistema electoral colombiano establece que un candidato puede ganar en primera vuelta solo si obtiene la mitad más uno de los votos válidos. En caso de que ninguno alcance ese umbral, se realizará una segunda vuelta entre los dos más votados, ya programada para el 21 de junio de 2026.
Además de los principales postulantes, el abanico electoral incluye a figuras como Claudia López, Sergio Fajardo, Roy Barreras y Miguel Uribe, entre otros, lo que refleja una oferta política amplia y fragmentada.
Las fórmulas
En total, son once fórmulas presidenciales oficializadas, aunque otras tres candidaturas fueron retiradas tras el cierre de listas. Entre ellas, las encabezadas por Clara López, Luis Gilberto Murillo y Carlos Caicedo, cuyos espacios decidieron finalmente respaldar al candidato oficialista.
La elección también se desarrolla en el exterior, donde cerca de 1,4 millones de colombianos están habilitados para votar en 67 países. En Argentina, el proceso se lleva adelante en la ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza, con mesas habilitadas en sedes diplomáticas y espacios académicos.
El operativo electoral cuenta con la supervisión de 26 organizaciones y misiones internacionales, que desplegaron alrededor de 1.500 observadores para garantizar la transparencia del proceso.