El cierre de empresas afectó a distintas industrias del sur del Gran Buenos Aires. Dánica dejó de operar en Llavallol tras décadas de actividad, mientras que fábricas textiles, metalúrgicas y de calzado atravesaron cierres, suspensiones y despidos.
El cierre de empresas en el sur del Gran Buenos Aires afectó a distintas industrias durante las últimas semanas, con fábricas históricas que dejaron de producir, redujeron sus actividades o despidieron trabajadores.
Entre los casos más recientes se destacó Dánica, cuya planta de la localidad bonaerense de Llavallol cerró definitivamente el 30 de septiembre, después de años de dificultades económicas y sucesivos intentos de sostener su funcionamiento.
La situación también alcanzó a compañías textiles, metalúrgicas y fabricantes de calzado ubicadas en Berazategui y Lanús. Algunas de estas firmas llevaban más de cuatro décadas de actividad y habían atravesado anteriores crisis económicas, pero terminaron afectadas por la caída de las ventas, los problemas financieros y las dificultades para mantener la producción.
Los casos incluyeron el cierre de la textil Alter, la paralización de la metalúrgica Vaspia y el cese de actividades de Calzados Anna Express. En conjunto, reflejaron las dificultades que atravesaron diferentes sectores industriales, aunque cada empresa presentó circunstancias particulares.
Dánica cerró su histórica fábrica de Llavallol
La planta de Dánica, ubicada en Asamblea 300, en Llavallol, había iniciado sus actividades en 1939 y se convirtió en un establecimiento emblemático de la industria alimenticia. La empresa alcanzó reconocimiento nacional con su margarina vegetal, popularizada desde 1963 mediante una publicidad protagonizada por una niña que saltaba la soga.
Sin embargo, la situación productiva comenzó a deteriorarse desde 2020 y se profundizó durante los últimos dos años. En agosto de 2024 se produjo uno de los momentos más críticos, cuando surgió la posibilidad de un cierre definitivo.
En enero de 2025, después de negociaciones con el sindicato, la compañía acordó una reapertura parcial que permitió mantener únicamente el proceso de envasado. Ese esquema tuvo vigencia hasta el 30 de septiembre de 2026, cuando finalizaron las operaciones y se avanzó con las desvinculaciones.
Qué pasará con los trabajadores y la marca Dánica
Al momento del cierre, la planta de Llavallol contaba con 35 trabajadores, según informó la empresa. La decisión incluyó el pago de las indemnizaciones correspondientes al personal desvinculado.
La compañía aclaró que el cierre no significó la desaparición de la marca, ya que mantenía aproximadamente 350 empleados a nivel nacional y otra instalación industrial en Villa Mercedes, provincia de San Luis.
En adelante, la producción quedó concentrada en ese establecimiento, dedicado a aderezos, premezclas y mejoradores. La margarina continuará elaborándose mediante un esquema tercerizado. Dánica pertenece desde 2018 al Grupo Beltrán, después de haber integrado anteriormente el grupo brasileño Brasil Foods.
Cerró una textil de Berazategui y despidió a sus empleados
Otro de los casos fue el de Alter SAIC, una empresa textil fundada en 1970, que cerró su establecimiento de Berazategui durante los últimos días de septiembre, luego de atravesar suspensiones, caída de la producción y dificultades financieras.
Los problemas se habían profundizado durante 2025, cuando la compañía implementó suspensiones que continuaron hasta mediados de julio de 2026. Ese mes fueron despedidos 30 trabajadores y, posteriormente, los 40 empleados restantes recibieron sus telegramas de desvinculación.
La firma vinculó su situación con la disminución de las ventas y la competencia de productos importados, especialmente provenientes de China. Según sus datos, la venta promedio de telas propias cayó de 37.516 a 21.242 kilos, mientras que el procesamiento de tintorería a fasón descendió de 27.419 a 8.625 kilos, una reducción del 68%.
Una metalúrgica paralizada y reclamos salariales en Lanús
En Lanús, la metalúrgica Vaspia, fundada en 1960 y ubicada en Eva Perón 2746, paralizó prácticamente su producción durante los últimos días de septiembre, en medio de versiones sobre un posible cierre.
La empresa se dedicaba a fabricar piezas de bronce, entre ellas válvulas para garrafas de diez kilogramos y barras utilizadas por tornerías, fabricantes de grifería y otras industrias.
Los trabajadores denunciaron atrasos salariales y el conflicto llegó al Ministerio de Trabajo. Según trascendió, la compañía incluso ofreció cancelar parte de sus obligaciones laborales mediante sobrantes de bronce. A diferencia de otros establecimientos, no se había confirmado formalmente su cierre definitivo.
Calzados Anna Express también dejó de funcionar
Otra firma afectada fue Calzados Anna Express, que cerró después de mantener durante 45 años su actividad en Lanús y contar con sucursales en distintos puntos del país.
Sus propietarios explicaron a El Diario Sur que anteriormente habían tenido locales en Lomas de Zamora, San Martín, Salta, Tucumán y Mendoza, pero que terminaron cerrando todos los establecimientos.
“No era nuestra intención pero esta situación, la crisis, fue devastadora para nosotros”, señalaron los responsables de la compañía, quienes atribuyeron la decisión al derrumbe de las ventas.
La caída de ventas, un factor común entre las industrias
Los casos expusieron problemas compartidos por empresas de distintos rubros: menor demanda, dificultades financieras y reducción de la actividad productiva. No obstante, las causas específicas variaron según cada establecimiento, publicó Clarín.
Mientras Dánica reorganizó su producción y mantuvo operaciones en otra provincia, Alter atribuyó parte de sus dificultades a la competencia importada. Vaspia atravesó un conflicto salarial y Anna Express vinculó su cierre con la disminución de las ventas.
Las decisiones provocaron pérdidas de puestos de trabajo y marcaron el final de actividades industriales que habían permanecido durante décadas en el sur del conurbano bonaerense.