El entrerriano, que reapareció en el Manchester United y gana rodaje rumbo al Mundial 2026, contó cómo transitó sus nueve meses de recuperación. Una historia de resiliencia para un futbolista de elite y la motivación con el nacimiento de su hija.
Aurora llegó el 14 de marzo de 2025, en el momento más oscuro de la carrera deportiva de Lisandro Martínez. El entrerriano llevaba más de un mes atravesando la recuperación por la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda cuando fue papá. Nueve meses después de aquel último partido ante Crystal Palace por la Premier League, el defensor de la Selección Argentina regresó al Manchester United y aseguró que atraviesa su “mejor momento”.
El camino hasta ese presente no fue sencillo. Así lo confesó este miércoles en una entrevista profunda con “AFA Estudio”, el streaming oficial de la Asociación del Fútbol Argentino. “Me siento la verdad que muy bien. Me sorprendió un poco porque pensaba que iba a ser más duro volver. Pero lo fuimos llevando bien, los minutos que tenía que jugar fueron progresivos, el club hizo un gran trabajo y eso ayudó mucho a que yo que me sienta bien ahora. Físicamente, mentalmente, estoy en mi mejor momento”, expresó Licha.
"No quería jugar más al fútbol. No quiero saber más nada".
Licha Martínez y lo duro que fue superar la última lesión pic.twitter.com/tI1o5ZVnIZ
— AFA Estudio ⭐️⭐️⭐️ (@AFAestudio) January 14, 2026
Consultado sobre cómo fue ese proceso de nueve meses, el futbolista fue directo y sin rodeos. “Tenés que reinventarte, porque arrancás de cero, en todos los sentidos: físico, mental, personal. Básicamente, te sentís que no sos un jugador de fútbol. Sentís dolor y pensás que no vas a volver a jugar más al fútbol. Un desequilibrio mental y físico que, la verdad, lo pienso hoy, y no sé cómo fue que lo hice. Me aferré a la gente que tengo al lado: amigos y familia”.
El momento de quiebre y la tentación de abandonar
En ese recorrido marcado por la incertidumbre, Martínez reconoció que atravesó semanas decisivas en las que pensó seriamente en dejar el fútbol. “Después de las primeras dos, tres semanas, te digo la verdad, no quería jugar más al fútbol. Porque ya me había pasado lo de la fractura del pie, después me pasó lo de la rodilla y dije: ‘Ya está, no quiero saber más nada’”, admitió.
Sin embargo, el respaldo del entorno fue clave para no tomar ese camino. “Después uno va agarrando más conciencia y teniendo ese apoyo en lo futbolístico y en lo personal de quienes te dicen que no bajes los brazos, esas personas que uno necesita para no escoger el camino fácil, que es tirar la toalla”, reconoció el campeón del mundo en Qatar 2022.
El defensor también describió el impacto emocional inmediato de la lesión. “Cuando yo me lesiono, me entra un desequilibrio total porque el dolor es tan grande que te descompagina todo. Mi primera reacción fue irme a casa, con mi familia a casa, no querer sufrir más. Pero desequilibrado uno puede decir cualquier cosa, porque no estás conectado con vos mismo”, relató.
Aprender del dolor y fortalecerse
Con el paso de las semanas, Martínez explicó que logró transformar ese golpe en un aprendizaje. “Acepté esas dos semanas de luto, digamos, porque no era yo y ahí empecé a reflexionar y a ver qué podía aprender de esa situación. Lo usé como un mensaje positivo”, agregó el oriundo de Gualeguay.
En ese proceso de introspección, el defensor remarcó la importancia de la fortaleza personal frente a la adversidad. “Ante la adversidad es cuando uno demuestra su verdadera personalidad”, subrayó el futbolista entrerriano, al repasar su recuperación.
“Me encontré conmigo mismo, conecté con mis raíces y valores y le di día a día una lucha constante. En el gimnasio, en la terapia con mi psicóloga y siempre tuve en claro lo que quería: llegar a mi mejor versión. Cada mes que pasaba iba viendo los resultados y hoy en día en la cancha me siento excelente. Gracias a esos días de sufrimiento y de no haber tirado la toalla, están los resultados”, analizó.
El motor familiar y la mirada hacia el futuro
Martínez reconoció que el horizonte del Mundial 2026 fue un estímulo importante para seguir adelante, aunque destacó que el impulso decisivo fue personal y familiar. “Es lo que hizo la diferencia. Me lesiono y al mes nace ella. Me dije no hay chance de que me dé por vencido. Fue mi motor de cada día. Salía a cada entrenamiento a dar lo mejor pura y exclusivamente por mi hija también”, afirmó.
Finalmente, el defensor se refirió a las críticas y a la exposición que implica el alto rendimiento. “Como yo estoy bien centrado con mis valores, no necesito demostrar nada. Creo que la crítica debe existir siempre porque sino no hay mejora. Pero hay situaciones despectivas que hay que tomarlas de quien viene”, reflexionó.
"Físicamente, mentalmente, estoy mejor que nunca"
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“Los jugadores mostramos una máscara de que somos fuertes, pero alrededor tenemos padres, hermanos, amigos que sufren. Pero mi bronca la vuelco en la cancha, demostrando. No me hizo ni bien ni mal lo que se dijo, son cositas que uso de motivación”, concluyó el futbolista entrerriano.