Una campana, una casilla y una mochila formaban parte del sistema utilizado por “Amparito” para evitar su captura y mantenerse durante casi diez años fuera del alcance de la Justicia. Alejandra Etelvina Rodríguez había sido condenada en 2016 a 20 años de prisión por su participación en los abusos sexuales sufridos por sus propias hijas cuando eran menores.
La mujer permanecía escondida dentro de una pequeña construcción de madera ubicada en el fondo de un camping perteneciente a su familia, en Villa Paranacito. Desde ese lugar podía ser advertida sobre cualquier movimiento sospechoso y escapar hacia una zona de monte.
Rodríguez fue detenida durante la madrugada del miércoles en un operativo que contó con la participación de 32 efectivos. Tras su captura, fue trasladada a la Unidad Penal Nº 9 de Gualeguaychú para comenzar a cumplir la pena que permanecía pendiente desde hacía una década.
Una campana como sistema de alerta
Mauricio Asler, subjefe de la Departamental Gualeguaychú, reveló que la mujer tenía un mecanismo rudimentario, pero efectivo, para conocer la llegada de personas al complejo.
El sistema estaba compuesto por una campana conectada a un hilo de aproximadamente 50 metros. Los allegados que se encontraban en la parte delantera del predio podían hacerla sonar si detectaban la presencia de desconocidos o vehículos policiales.
La señal le daba tiempo a Rodríguez para abandonar la casilla y correr hacia el monte cercano. Una vez que pasaba el supuesto peligro, podía regresar al lugar donde permanecía oculta.
Una mochila preparada para volver a escapar
Los investigadores también encontraron una mochila con elementos de supervivencia que la mujer mantenía preparada. La hipótesis es que planeaba utilizarla si debía abandonar rápidamente el camping y esconderse nuevamente.
La ubicación del predio resultaba estratégica porque permitía observar los movimientos sobre la ruta nacional 12. Esa característica, sumada al sistema de alerta y la cercanía del monte, dificultó durante años su localización.
Rodríguez fue encontrada en una casilla situada en el sector posterior del complejo. Los policías rodearon el lugar antes de ingresar para impedir que escapara al escuchar los movimientos del operativo.
Sus hijas aportaron el dato clave
La nueva investigación para encontrarla comenzó en mayo, luego de que sus dos hijas, actualmente mayores de edad, se presentaran ante la Policía de Ceibas y la Fiscalía de Gualeguaychú.
Las jóvenes informaron que su madre había regresado a Villa Paranacito después de haber permanecido durante un período en Paraguay. Ese dato permitió reorientar una búsqueda que llevaba casi diez años sin resultados.
A partir de la información, la División Investigaciones de la Jefatura Departamental Gualeguaychú comenzó a vigilar el camping perteneciente a la familia Rodríguez. El trabajo se extendió durante varios meses.
Vigilancia e intervenciones telefónicas
Los investigadores realizaron seguimientos, observaron los movimientos dentro del complejo e identificaron a las personas que ingresaban y salían. También se concretaron intervenciones telefónicas autorizadas por los jueces de Gualeguaychú.
Las medidas permitieron reunir indicios sobre la presencia de Rodríguez dentro del predio. Con esos elementos, la fiscalía avanzó con el pedido de los allanamientos que se realizaron durante la madrugada.
El despliegue comenzó alrededor de las 3.30. Los efectivos ingresaron al camping y se dirigieron hasta la casilla, donde localizaron a la prófuga antes de que pudiera activar su plan de escape.
Un hombre fue detenido por presunto encubrimiento
Durante el procedimiento también fue detenido un hombre señalado como presunto encubridor. Los investigadores sospecharon que habría brindado protección y colaborado para que Rodríguez permaneciera oculta.
El sospechoso, de 72 años, quedó alojado en dependencias policiales y a disposición de la Justicia. Su grado de participación deberá ser determinado durante el avance de la investigación.
La captura cerró una búsqueda iniciada formalmente en diciembre de 2016. Durante ese período, Rodríguez llegó a integrar la nómina de personas más buscadas del Registro Nacional de Reincidencia.
La causa por los abusos contra sus hijas
El expediente judicial se originó en 2014, cuando una docente advirtió irregularidades relacionadas con las hijas de Rodríguez, que entonces tenían 13 y 10 años.
La situación fue comunicada al Consejo Provincial del Niño, el Adolescente y la Familia, lo que derivó en una denuncia.
Según los testimonios brindados por las niñas en Cámara Gesell, los abusos eran sistemáticos y ocurrían en una casilla de madera ubicada a unos 50 metros de la vivienda familiar. El lugar era ocupado por Juan Carlos Flores, un hombre que se presentaba como curandero.
Durante el juicio, la Fiscalía sostuvo que Rodríguez había prestado “colaboración material y moral” para que se concretaran los abusos.
La mujer fue considerada partícipe primaria y condenada el 13 de mayo de 2016 a 20 años de prisión. En la misma causa, Juan Carlos Flores recibió una pena de 19 años.
Cumplirá la condena hasta 2046
Rodríguez escapó durante los meses posteriores al juicio y antes de comenzar a cumplir la sentencia. Desde el 1º de diciembre de 2016 pesaba sobre ella una orden de captura.
Luego de su detención, la fiscal Natalia Bartolo solicitó su traslado a la Unidad Penal Nº 9. La mujer fue llevada al establecimiento carcelario durante la tarde del miércoles.
Según lo dispuesto judicialmente, deberá cumplir íntegramente los 20 años de prisión. La pena se agotará el 26 de agosto de 2046.