El Gobierno de Emmanuel Macron reforzará la seguridad durante el tercer sábado consecutivo de movilizaciones contra el costo de vida. Las manifestaciones coincidirán con Halloween y habrá restricciones en distintas ciudades, además de más de 40 estaciones de metro cerradas en París.
Francia se prepara para una nueva jornada de tensión social. Este sábado 31 de octubre se realizará el tercer sábado consecutivo de protestas contra el aumento del costo de vida y el deterioro de los servicios públicos, en un contexto de preocupación por posibles episodios de violencia y saqueos.
Ante ese escenario, el Gobierno del presidente Emmanuel Macron anunció el despliegue de unos 70.000 policías y gendarmes en todo el país. El operativo incluirá unidades especiales, drones, helicópteros, vehículos blindados y brigadas ecuestres y caninas.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió que existe un riesgo muy elevado de alteraciones del orden público, especialmente durante la noche, debido a convocatorias difundidas en redes sociales que llaman a realizar concentraciones y actos violentos durante Halloween.
Restricciones y controles durante las protestas en Francia
Las autoridades anticiparon que reforzarán la vigilancia en los centros urbanos y las zonas comerciales para evitar nuevos saqueos y daños a establecimientos. También anunciaron que prohibirán las concentraciones nocturnas consideradas violentas y no permitirán que los manifestantes oculten sus rostros con máscaras.
El operativo contempla controles en estaciones y vías de transporte para detectar elementos que puedan utilizarse en disturbios, como pasamontañas, fuegos artificiales y otros objetos.
En París, las medidas también tendrán consecuencias sobre el transporte público. Más de 40 estaciones de metro permanecerán cerradas durante la jornada y habrá modificaciones en algunos servicios de tranvía.
Además, las autoridades buscan evitar que las movilizaciones atraviesen los principales centros comerciales de las ciudades. La decisión generó diferencias con los sindicatos y los llamados chalecos amarillos, que cuestionaron las restricciones por considerar que limitan el derecho a manifestarse.
Los antecedentes de las dos jornadas anteriores
La preocupación del Gobierno está relacionada con los incidentes registrados durante las protestas del 17 de octubre. En aquella oportunidad, grupos violentos protagonizaron saqueos y daños en comercios de distintas ciudades, entre ellas París, Lyon y Marsella.
Las estimaciones sobre la cantidad de participantes fueron diferentes: la Policía contabilizó 550.000 personas, mientras que la Confederación General del Trabajo (CGT) calculó unas 800.000.
Durante la segunda jornada, el 24 de octubre, se desplegaron nuevamente 70.000 efectivos. El operativo permitió evitar saqueos generalizados, aunque se registraron enfrentamientos en algunos puntos. Según las cifras oficiales, participaron unas 410.000 personas, mientras que los sindicatos elevaron la estimación a cerca de 800.000.
En ese contexto, el Gobierno busca impedir que los nuevos reclamos deriven en episodios similares a los de la primera movilización.
Qué reclaman los manifestantes
Las protestas reúnen a sindicatos, organizaciones estudiantiles y sectores de los chalecos amarillos. Entre sus principales demandas figuran mejoras salariales, medidas para enfrentar el aumento de los precios y mayores recursos para los servicios públicos.
Los estudiantes también cuestionan las condiciones del sistema educativo y reclaman inversiones en escuelas y universidades. A su vez, organizaciones juveniles denunciaron el accionar de las fuerzas de seguridad durante las movilizaciones anteriores y criticaron el uso de determinados elementos policiales para dispersar las concentraciones.
El conflicto también se trasladó a la planificación de las marchas en París. La CGT solicitó realizar un recorrido entre las plazas de Bastilla y Nación, pero la prefectura propuso un itinerario alternativo. Un tribunal administrativo autorizó finalmente el paso por Bastilla, aunque el Gobierno anunció que apelaría la decisión.
Mientras tanto, los sindicatos mantienen la convocatoria a una huelga nacional para el 5 de noviembre.