REDACCIÓN ELONCE
La Peregrinación de los Pueblos vivió momentos de profunda emoción durante la llegada de los fieles al Santuario La Loma de Paraná. Abrazos, lágrimas y agradecimientos marcaron el final de los 90 kilómetros. Entre los testimonios, Antonia, de 77 años, compartió su deseo de paz, salud y trabajo.
La 44ª Peregrinación de los Pueblos Hasenkamp-Paraná finalizó este sábado por la tarde en el Santuario La Loma, después de una extensa caminata que comenzó el viernes desde la ermita de Hasenkamp. Miles de fieles completaron los 90 kilómetros y protagonizaron escenas de profunda emoción, entre abrazos, lágrimas y plegarias. Las cámaras de Elonce acompañaron todo el recorrido y reflejaron las historias de fe, promesas y agradecimientos de los participantes.
Después de más de 24 horas de recorrido, el cansancio pareció quedar en segundo plano ante la emoción de alcanzar el destino. Las ampollas, los dolores musculares y el frío de la madrugada dejaron sus consecuencias, pero los peregrinos avanzaron durante los últimos metros alentados por familiares, vecinos y servidores que los esperaban en Paraná.
La llegada estuvo acompañada por cánticos y expresiones de alegría. Al grito de “Viva la Mater, vivan los peregrinos”, un grupo animó el ingreso al santuario, mientras otros caminantes se abrazaban y agradecían por haber completado una nueva edición de esta tradicional manifestación religiosa.
“Es una experiencia hermosa e inolvidable”
Entre los testimonios recogidos por Elonce, una mujer de Paraná expresó su felicidad por haber participado nuevamente de la caminata. “Es una experiencia hermosa e inolvidable. Hace cinco años que hago la Peregrinación de los Pueblos”, afirmó durante el tramo final.
Otra joven, oriunda de Las Garzas, contó que decidió regresar a la peregrinación después de haber participado en numerosas oportunidades. “Estoy retomando (a hacer) la Peregrinación. La hice 10 veces y ahora retomé”, relató. La mujer integró un grupo de 30 personas provenientes de esa localidad.
También participaron delegaciones de Villaguay, Sauce Pinto, Viale y otras localidades entrerrianas. Los grupos compartieron los últimos kilómetros con distintas intenciones personales, unidos por la devoción a la Virgen.
Lágrimas, agradecimientos y pedidos a la Virgen
“Gloria a Dios y a la Virgen”, expresó uno de los peregrinos al acercarse al Santuario La Loma. Visiblemente emocionado, destacó el acompañamiento recibido durante la travesía y deseó que otras personas pudieran vivir una experiencia similar.
“Dios quiera que todos podamos vivir al menos una vez en la vida esto. Es una experiencia maravillosa. El tiempo estuvo hermoso, la gente es espectacular, los servidores y los equipos han estado maravillosos”, agregó.
La fe también se manifestó en palabras breves, pero cargadas de sentimiento. “Le tengo muchísima fe a la Mater”, expresó otro peregrino con la voz entrecortada por la emoción. Entre los testimonios también se escuchó una frase que resumió el espíritu de muchos caminantes: “Hay que ser agradecido”.
Promesas por la familia y deseos para la Argentina
Detrás de cada participante hubo una historia particular. Algunos caminaron para agradecer, mientras que otros llevaron pedidos relacionados con la salud, sus seres queridos y el futuro del país. “(A la peregrinación) la hago por mi mujer, mi hijo y por toda la Argentina, para que nos vaya bien”, manifestó un hombre que completó el recorrido.
Otra peregrina compartió una intención profundamente personal: “La hago por mi mamá que está enferma, por mi sobrina Bruna que viene en camino y por mi sobrino Augusto que ya nació”.
Las palabras reflejaron cómo la caminata se convirtió en un espacio para expresar preocupaciones, esperanzas y agradecimientos que acompañaron a los fieles durante los 90 kilómetros.
Viajó desde Buenos Aires exclusivamente para peregrinar
Entre los participantes estuvo un joven que llegó desde Buenos Aires especialmente para sumarse a la manifestación religiosa. Su vínculo con la peregrinación comenzó hace siete años y, desde entonces, procura regresar para realizar el recorrido.
“Hace siete años vengo acá a hacer esta Peregrinación. Vengo exclusivamente para esto. Vine el jueves, me hospedé en un lugar y, si Dios quiere, salgo mañana rumbo a Buenos Aires nuevamente. Es una manifestación de fe extraordinaria”, relató a Elonce.
La presencia de fieles provenientes de distintas provincias volvió a demostrar el alcance de una tradición que trasciende las localidades atravesadas por el recorrido entre Hasenkamp y Paraná.
“Este es mi año número 20. Llorando de felicidad”
Uno de los momentos más conmovedores se produjo cuando una religiosa de Viale compartió su emoción por haber completado nuevamente la caminata. Para ella, esta edición tuvo un significado especial porque marcó dos décadas de participación.
“Este es mi año número 20. Llorando de felicidad. Siempre se viene con intenciones, pero a su vez es agradecer un montón. Ella es milagrosa”, expresó.
Su testimonio estuvo acompañado por las escenas que se repetían en el ingreso al santuario: peregrinos que se abrazaban, otros que lloraban y muchos que elevaban sus plegarias después de una extensa travesía.
También hubo reconocimiento para quienes acompañaron a los caminantes durante el trayecto. “Es hermoso ayudar y darle aliento a los peregrinos”, comentó una fiel que participó de las tareas de acompañamiento.
Antonia, de 77 años, completó los 90 kilómetros y pidió por la paz
Otra de las protagonistas fue Antonia, de 77 años, quien completó los 90 kilómetros y lleva dos décadas participando de la Peregrinación de los Pueblos.
A pesar de la exigencia física que implica recorrer esa distancia, la mujer expresó su felicidad por haber llegado nuevamente al Santuario La Loma y aseguró que desea continuar caminando.
“Soy muy feliz. Gracias a Dios, voy a seguir caminando. Voy a pedir todo lo mejor que necesitamos para el mundo: paz, trabajo, salud, basta de violencia, que nos queramos entre todos”, manifestó.
Su pedido reunió deseos que también estuvieron presentes en otros testimonios: salud para las familias, trabajo, paz y una sociedad con menos violencia.
El final de una caminata y la emoción de haber llegado
La llegada de los peregrinos al Santuario La Loma marcó el cierre de la 44ª edición de una manifestación de fe que volvió a convocar a miles de personas de Entre Ríos y otras provincias.
Durante más de 24 horas, los caminantes enfrentaron el cansancio, los dolores físicos y las dificultades propias del recorrido. Sin embargo, en los últimos metros, la emoción de alcanzar el destino se impuso entre lágrimas, abrazos y palabras de agradecimiento.
Las cámaras de Elonce registraron esas escenas y recogieron los testimonios de quienes caminaron por primera vez, de aquellos que regresaron después de varios años y de los fieles que llevan décadas participando.