La cadena de panaderías Le Blé, busca evitar la quiebra tras acumular una deuda millonaria. La cadena redujo drásticamente sus locales propios y pasó de 49 a 15 empleados.
La reconocida cadena de panaderías y cafeterías Le Blé atraviesa una profunda crisis financiera y entró formalmente en concurso preventivo, con una deuda de $1.566,8 millones distribuida entre 76 acreedores. La compañía cerró gran parte de sus locales propios en Buenos Aires y redujo considerablemente su cantidad de trabajadores.
La Justicia abrió el concurso preventivo de Be Larch SA, sociedad que opera la marca, mediante una resolución del Juzgado Comercial N°6, Secretaría N°12. El procedimiento busca ordenar las obligaciones pendientes y evitar que los reclamos individuales de los acreedores comprometan definitivamente la continuidad del negocio.
Los acreedores tendrán plazo hasta el 13 de noviembre para solicitar la verificación de sus créditos. A partir de esta instancia, la empresa intentará negociar su pasivo dentro de un único proceso judicial.
La crisis produjo un fuerte achique de Le Blé. La compañía llegó a administrar 11 establecimientos propios y 30 franquiciados, pero actualmente mantiene solamente un local bajo explotación directa, que también funciona como sede administrativa. La red completa quedó reducida a menos de 20 establecimientos.
El impacto también llegó al empleo. En noviembre de 2025, Be Larch contaba con unos 49 trabajadores, mientras que al momento de presentarse en concurso quedaban 15. Esto implicó una reducción cercana al 70% de su plantilla.
Ante la Justicia, la compañía atribuyó el deterioro económico a diferentes factores, entre ellos la caída del consumo, la pérdida de franquicias que generaban una parte importante de su facturación y una estructura de costos sobredimensionada. También mencionó dificultades para conseguir financiamiento y aumentos de costos laborales, fiscales y operativos.
De una fuerte expansión a la crisis
Le Blé nació en 2008 por iniciativa de Pablo “Paul” Petrelli y su esposa, Donatienne Fievet. El emprendimiento comenzó con una inversión cercana a los 150.000 dólares y una propuesta gastronómica inspirada en las tradicionales boulangeries europeas.
El primer establecimiento abrió en septiembre de ese año en Colegiales. La compañía comenzó posteriormente una etapa de expansión mediante locales propios y franquicias: para 2018 ya tenía 22 sucursales y posteriormente llegó a contar con 39 establecimientos entre ambos formatos.
El escenario empezó a deteriorarse cuando algunas de las franquicias con mayor participación en la facturación abandonaron la red. La pérdida de esos puntos de venta redujo los ingresos y dejó a la compañía con una estructura que resultaba difícil de sostener con el nuevo nivel de actividad.
Los números de la crisis de Le Blé
Los balances mostraron la magnitud del deterioro. Durante 2025, la compañía facturó $2.577,8 millones, frente a los $3.079,1 millones registrados en 2024. Además, pasó de obtener una ganancia de $177,6 millones a registrar una pérdida de $214,3 millones.
A finales de 2025, Be Larch declaraba activos por aproximadamente $1.591,4 millones y pasivos por $1.214,4 millones. El capital de trabajo era negativo en $687,4 millones y el auditor había advertido sobre las dificultades de la sociedad para continuar desarrollando normalmente sus actividades.
La situación también quedó reflejada en el sistema financiero: acumuló 175 cheques rechazados por más de $205 millones y enfrentó dos pedidos de quiebra, promovidos por Posta Express y Molino Chacabuco, proveedor de harina e insumos para panificación.
Un embargo complicó todavía más la situación
La empresa también quedó alcanzada el 10 de mayo por un embargo general sobre fondos y valores por $16 millones, más $2,4 millones correspondientes a intereses y costas, en una ejecución iniciada por ARCA.
Al solicitar el concurso, Be Larch pidió levantar esa medida y recuperar la operatoria de cuentas bancarias que habían sido cerradas. Argumentó que necesitaba utilizarlas para afrontar salarios, proveedores, impuestos y los gastos habituales del funcionamiento empresarial.
Ahora comenzará una etapa decisiva para Le Blé. La compañía deberá intentar reordenar una deuda de $1.566,8 millones, contener los reclamos judiciales y mantener funcionando la estructura que sobrevivió al fuerte ajuste.