Las autoridades advirtieron sobre una posible crecida repentina del río Bhote Koshi, luego de las lluvias, inundaciones y deslizamientos que dejaron 584 muertos y más de 2.400 personas desaparecidas en la región del Himalaya.
Las autoridades de Nepal activaron una nueva alerta de emergencia ante el riesgo de inundaciones repentinas por el aumento del caudal del río Bhote Koshi, apenas 48 horas después del temporal que provocó graves inundaciones y deslizamientos de tierra en la región del Himalaya.
La advertencia fue emitida por la Autoridad Nacional para la Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres (NDRRMA) luego de recibir información técnica procedente de China sobre un importante volumen de agua acumulado en la parte alta de la cuenca.
Ante el riesgo de una nueva crecida, la policía ordenó la evacuación preventiva de las comunidades ubicadas en zonas ribereñas y pidió a los habitantes permanecer en sectores elevados, especialmente a lo largo del río Trishuli.
La tragedia dejó cientos de muertos y miles de desaparecidos
El balance de la catástrofe continúa aumentando mientras avanzan las tareas de rescate. El recuento oficial conjunto alcanzó los 584 muertos, de los cuales 579 corresponden a Nepal y cinco a la región tibetana.
Además, más de 2.400 personas permanecen desaparecidas. Entre ellas figuran 933 trabajadores de plantas hidroeléctricas, más de un centenar de integrantes de fuerzas de seguridad y empleados de aduanas.
La policía tampoco logró localizar a 622 turistas, incluidos 473 ciudadanos extranjeros que quedaron atrapados o incomunicados como consecuencia de los deslizamientos.
Continúa el riesgo en la frontera con el Tíbet
Una de las zonas que concentra mayor preocupación se encuentra a casi 3.000 metros sobre el nivel del mar, donde la acumulación de barro y rocas provocó la formación de un dique natural y posteriormente el desbordamiento de un lago artificial, cerca del paso internacional de Gyirong.
Aunque el nivel del agua comenzó a descender parcialmente y permitió retomar las evacuaciones mediante helicópteros, la infraestructura continúa severamente afectada.
Las rutas, puentes y tendidos eléctricos de distritos como Nuwakot permanecen destruidos o inutilizados, lo que dificulta el traslado de alimentos, medicamentos y otros suministros esenciales hacia las zonas donde fueron instalados los campamentos de afectados.