Saltar menú de navegación Teclas de acceso rápido
Sociedad Relevamiento realizado en Uruguay

Horneros: una investigación reveló cómo adaptan sus nidos a distintos ambientes

Una investigación sobre 13.325 nidos de horneros reveló una notable flexibilidad para elegir dónde construirlos. Las aves utilizaron estructuras naturales y artificiales y modificaron altura y cobertura según las condiciones ambientales.

28 de Agosto de 2026
Horneros adaptan sus nidos a distintos ambientes.
Horneros adaptan sus nidos a distintos ambientes. Foto: (La Diaria).

REDACCIÓN ELONCE

Una investigación sobre 13.325 nidos de horneros reveló una notable flexibilidad para elegir dónde construirlos. Las aves utilizaron estructuras naturales y artificiales y modificaron altura y cobertura según las condiciones ambientales.

Los horneros adaptan sus nidos a distintos ambientes y demostraron una flexibilidad mayor a la conocida hasta ahora para elegir dónde construirlos, según una investigación que analizó 13.325 estructuras distribuidas a lo largo de toda el área habitada por la especie. El estudio examinó nidos ubicados en ambientes naturales, rurales y urbanos y permitió determinar cómo influyeron el tipo de soporte, la altura y la cobertura disponible.

 

El trabajo fue realizado por los investigadores Lucía Mentesana y Nicolás Adreani, impulsores del Proyecto Hornero y actualmente radicados en el Laboratorio de Ornitología que funciona dentro de la sección Etología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, en Uruguay. Para obtener una muestra de una escala poco habitual, contaron con el aporte de miles de voluntarios del Cono Sur que registraron nidos durante un año.

 

Los resultados mostraron que estas aves utilizaron con gran frecuencia elementos creados por los seres humanos: de los nidos estudiados, 7.566 fueron registrados sobre estructuras artificiales y 5.751 sobre soportes naturales. La investigación concluyó que el hornero presentó una “considerable flexibilidad” respecto del sustrato, la altura y la cobertura de sus construcciones en los diferentes contextos ambientales.

 

Más de 13.000 nidos permitieron estudiar sus estrategias

 

El objetivo central fue describir las características de los lugares elegidos para nidificar. Los científicos analizaron a qué altura estaban los nidos, si habían sido levantados sobre estructuras naturales o artificiales, si tenían protección superior —como el techo de una construcción o la copa de un árbol— y si estaban situados en espacios urbanos, rurales o naturales.

 

También estudiaron cómo variaron la altura y la cobertura a lo largo de la distribución geográfica de la especie. El interrogante resultó especialmente relevante debido a que factores como la temperatura, las precipitaciones y la elevación cambian considerablemente entre regiones y pueden influir sobre las decisiones que toman las aves al construir.

La elección del sitio no constituye un detalle menor para la reproducción. Los nidos funcionan como refugio para huevos y crías, proporcionan protección frente a depredadores, pueden ofrecer camuflaje y contribuyen a regular condiciones del microambiente, especialmente la temperatura. Por eso, conocer dónde y cómo los horneros decidieron instalarlos permitió avanzar en la comprensión de su capacidad de adaptación.

 

Las predicciones que pusieron a prueba los investigadores

 

Antes de analizar los resultados, Mentesana y Adreani plantearon una serie de hipótesis. Una de ellas sostenía que los nidos estarían ubicados a menor altura en áreas naturales y rurales que en zonas urbanas. Consideraban que, en las ciudades, construir más alto podía reducir el acceso de gatos domésticos, otros depredadores y personas.

 

También anticiparon que los nidos situados en regiones más próximas al Ecuador y hacia Los Andes estarían a menor altura para reducir su exposición al sol. Además, esperaban encontrar una mayoría de construcciones protegidas por algún tipo de cobertura en los tres ambientes, como estrategia frente a condiciones climáticas adversas y posibles depredadores.

Los resultados confirmaron algunas previsiones, pero contradijeron otras. Una de las conclusiones más claras fue el extendido uso de estructuras artificiales. En áreas rurales y urbanas, los horneros construyeron más nidos sobre estos soportes que sobre elementos naturales, una conducta que podría relacionarse con la disponibilidad de sitios apropiados en paisajes profundamente modificados por la actividad humana.

 

Nidos mucho más altos de lo que se creía

 

Uno de los datos que llamó la atención estuvo relacionado con la altura. Hasta ahora existía como referencia un estudio realizado en 1985 en dos zonas rurales de Argentina, donde se había informado una altura de 2,6 metros. La nueva investigación amplió considerablemente ese panorama.

 

“Con respecto a la altura de los nidos, el rango que encontramos es variable: va desde unos pocos metros (hay incluso fotos de nidos en el piso) hasta 15 metros o más. Es bastante impresionante esta diferencia de altura, sobre todo comparada con la referencia de 2,6 metros que teníamos reportada hasta ahora”, explicó Mentesana.

En los 13.325 registros analizados, la altura media fue de 6,6 metros. Sin embargo, la predicción acerca de las diferencias entre ambientes no se cumplió: no se detectaron variaciones significativas entre zonas rurales, naturales y urbanas. Es decir, los horneros mostraron una tendencia a construir a determinada altura independientemente del nivel de urbanización del entorno.

 

La geografía también influyó en la ubicación

 

Sí aparecieron diferencias cuando los investigadores analizaron la distribución geográfica. Los nidos ubicados más cerca del Ecuador y de Los Andes, donde se esperaba una mayor exposición solar, fueron construidos a menor altura que aquellos situados en latitudes más altas y otras longitudes, tal como habían previsto los autores.

 

Sin embargo, esos mismos nidos presentaron una tendencia a estar más descubiertos, un resultado contrario a la hipótesis inicial. Los científicos consideraron que esta aparente contradicción podría indicar que la temperatura no es el único factor relevante para elegir un sitio de nidificación y que también podrían intervenir variables como el viento y las precipitaciones.

La cobertura aportó otra sorpresa. A diferencia de lo previsto, la mayoría de los nidos no tenía una protección superior proporcionada por techos, ramas o copas de árboles. Además, las construcciones sin cobertura resultaron más frecuentes en áreas rurales y urbanas que en ambientes naturales.

 

Postes y estructuras humanas, entre los lugares elegidos

 

Los nidos ubicados a mayor altura tuvieron, incluso, una mayor probabilidad de permanecer descubiertos en los tres tipos de ambientes. Una posible explicación estuvo vinculada con la abundancia de estructuras artificiales, especialmente postes de electricidad y alumbrado, que ofrecen sitios elevados pero carecen de una cubierta superior.

 

Otra hipótesis planteada en el trabajo indicó que la prioridad de las aves podría no estar estrictamente relacionada con las características particulares del soporte. Los horneros podrían privilegiar territorios de buena calidad que garanticen disponibilidad de alimento durante todo el año y luego elegir, dentro de ellos, las mejores alternativas disponibles para construir.

“Es muy impresionante la flexibilidad que estas aves muestran a la hora de nidificar. Pueden hacerlo sobre distintos sustratos, con protección o no, a distintas alturas, etcétera. Creemos que esta puede ser una de las razones por las cuales los horneros parecerían mostrar gran capacidad de adaptación a los cambios en los ambientes y estar tanto en zonas naturales, rurales como urbanas”, señaló Mentesana.

 

Una especie acostumbrada a convivir con los humanos

 

La capacidad del hornero para utilizar estructuras humanas no es nueva. Hace casi dos siglos, durante su paso por el Río de la Plata, Charles Darwin ya había observado que estas aves recurrían a elementos artificiales, como postes, para levantar sus característicos nidos de barro.

 

La transformación del territorio intensificó desde entonces esa relación. Actualmente es habitual encontrarlos sobre tendidos eléctricos, ventanas, monumentos y distintas construcciones urbanas. Incluso fueron registrados en sitios tan particulares como ruedas de molinos en funcionamiento. La expansión de pueblos y ciudades multiplicó las estructuras potencialmente disponibles.

La investigación permitió dimensionar esa capacidad de adaptación a una escala geográfica mucho mayor. Como conclusión general, los nidos construidos a mayor altura y aquellos levantados sobre estructuras artificiales tendieron a permanecer más descubiertos que los ubicados a menor altura o sobre soportes naturales.

 

Los nidos abandonados también sirven a otras especies

 

Comprender estas características no resulta importante únicamente para el hornero. La especie construye un nido nuevo cada año y no reutiliza necesariamente el de la temporada anterior. Esas estructuras abandonadas se transforman después en un recurso para otros animales.

 

Según los datos recogidos por el proyecto, al menos 29 especies de aves aprovecharon nidos de hornero construidos en temporadas anteriores. De esta manera, las decisiones tomadas por una pareja al elegir altura, soporte y cobertura pueden tener posteriormente consecuencias para otras especies que utilizan esas estructuras.

 

Al mismo tiempo, la ubicación condiciona la exposición a potenciales depredadores. Entre las amenazas se encuentran aves rapaces, gatos domésticos, comadrejas y serpientes. Un registro realizado por otros integrantes del Proyecto Hornero mostró de manera directa cómo las características del lugar elegido pueden incidir sobre la vulnerabilidad de las crías.

 

Un carancho y un comportamiento no registrado hasta entonces

 

El 5 de noviembre de 2024, durante un monitoreo del Proyecto Hornero en el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, el investigador Lucio Garreta observó un carancho posado sobre un nido construido encima de un poste de madera de aproximadamente tres metros de altura.

 

Garreta vio cómo el carancho introdujo una pata a través de un agujero situado en la parte superior de la estructura, extrajo un pichón y se lo comió en el lugar. La pareja adulta de horneros presenció la escena y realizó vocalizaciones de alarma, aunque no atacó al depredador. Cuando el investigador se acercó posteriormente al nido, comprobó que todavía quedaban dos huevos.

 

El episodio adquirió especial interés porque el día anterior el nido había sido revisado por Noelle Rivas y estaba intacto. Luego había llovido. Los investigadores consideraron que el agua pudo haber ablandado el barro y facilitado que el carancho perforara la estructura para acceder a su interior.

 

La lluvia podría generar una vulnerabilidad inesperada

 

La observación incorporó al carancho como depredador de pichones de hornero, un comportamiento que, de acuerdo con el trabajo, no había sido reportado hasta entonces. También abrió un nuevo interrogante: si estas aves rapaces podrían aprovechar deliberadamente el deterioro producido por las lluvias para acceder a huevos y crías.

Los investigadores aclararon que todavía no pudo determinarse si se trata de una estrategia habitual. Sin embargo, encontraron otros nidos deteriorados o perforados que presentaban marcas compatibles con picos o garras. El caso permitió poner el foco sobre una posible desventaja de aquellos nidos levantados sobre estructuras sin protección frente a las precipitaciones.

 

Después del ataque, el nido fue abandonado y uno de los integrantes de la pareja no volvió a nidificar en ese territorio al año siguiente. El episodio reforzó la necesidad de continuar investigando de qué manera las características del soporte, la exposición climática y la presencia de depredadores interactúan con las decisiones de estas aves.

 

Una arquitectura flexible frente a ambientes cambiantes

 

Los resultados abrieron nuevas preguntas sobre el vínculo de los horneros con los ambientes transformados por las personas. Las estructuras artificiales podrían representar una ventaja porque multiplican los sitios disponibles para nidificar, pero también podrían ser utilizadas simplemente porque los soportes naturales se volvieron menos frecuentes en determinados espacios rurales y urbanos.

 

En ese último caso, postes y otras construcciones podrían ofrecer oportunidades y, al mismo tiempo, algunas desventajas. La ausencia de cobertura puede aumentar la exposición a las lluvias y, eventualmente, facilitar el acceso de depredadores. Los científicos consideraron que serán necesarios nuevos trabajos para conocer el peso relativo de cada uno de esos factores.

El Proyecto Hornero, sustentado en buena medida por la ciencia ciudadana, permitió por primera vez observar estas características a lo largo de toda la distribución de la especie. Los 13.325 registros mostraron que uno de los pájaros más reconocibles del Cono Sur no sigue un único modelo para elegir dónde instalarse: ajusta sus decisiones a las oportunidades que encuentra y puede construir desde el nivel del suelo hasta más de 15 metros de altura.

 

Del “horno” de barro a un proyecto de ciencia ciudadana

 

El interés por estas construcciones tiene siglos de historia. El nombre común del ave fue relacionado con el naturalista francés Philibert Commerson, quien tomó notas sobre la especie durante un viaje al Río de la Plata en 1767 y la llamó “hornero de Buenos Aires”. Sus observaciones contribuyeron a que fuera descrita científicamente al año siguiente.

 

Mucho tiempo después, los estudios demostraron que incluso la arquitectura interna contiene patrones particulares. Investigaciones del Proyecto Hornero detectaron una asimetría en la posición de las entradas: las aves mostraron una preferencia por ubicarlas hacia el lado derecho y, cuando construyeron junto a una estructura lateral, tendieron a colocar el acceso hacia ese elemento.

 

La nueva investigación amplió el conocimiento desde otra perspectiva y puso el foco sobre el lugar elegido para levantar el nido. Los resultados mostraron que el comportamiento no fue tan rígido ni exclusivamente instintivo como se suponía históricamente. Por el contrario, la variedad de alturas, soportes y coberturas reveló una especie capaz de responder con flexibilidad a ambientes muy diferentes.

El aporte de miles de observadores permitió alcanzar una escala difícil de obtener mediante relevamientos científicos convencionales. Los registros ciudadanos hicieron posible comparar nidos a lo largo de una extensa distribución geográfica y analizar desde construcciones instaladas en ambientes naturales hasta aquellas levantadas sobre postes y otras infraestructuras urbanas.

 

Así, los característicos “hornos” de barro resultaron también indicadores de cómo una especie puede convivir con paisajes profundamente modificados. El desafío para los investigadores será determinar hasta qué punto esa flexibilidad permite afrontar los cambios ambientales y cuáles son los costos que algunas de esas decisiones pueden generar para la reproducción, publicó La Diaria.

 

Mientras continúan los estudios, los resultados permitieron establecer una conclusión central: los horneros demostraron una notable capacidad para aprovechar las oportunidades disponibles en cada entorno. Esa plasticidad para construir sobre distintos soportes, a diferentes alturas y con o sin cobertura podría ser una de las claves que explican su presencia sostenida tanto en ambientes naturales como rurales y urbanos.

Temas:

hornero aves ciencia Investigadores
Seguí las noticias de Elonce.com en Google News Seguinos en Google News

Comentarios

Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación... [X]
Avatar
600
Avatar
ver más
El comentario se encuentra deshabilitado

Denunciar comentario

Spam o contenido comercial no deseado Incitación al odio o a la violencia, o violencia gráfica Acoso o bullying Información errónea
Cancelar Denunciar
Reportar Responder
Tu comentario ha sido enviado, el mismo se encuentra pendiente de aprobación... [X]
Avatar
600
Respuestas
Ver más respuestas
Ver más comentarios
IMPORTANTE: Los comentarios publicados son exclusiva responsabilidad de sus autores Elonce.com se reserva el derecho de eliminar aquellos comentarios injuriantes o discriminadores.

Teclas de acceso