Si bien conserva algunos compuestos de la manzana, los nutricionistas advierten que el alcohol sigue siendo el principal factor de riesgo y que ninguna bebida alcohólica puede considerarse saludable.
¿Sidra o cerveza? Especialistas explicaron cuál es mejor para la salud y qué pasa en el cuerpo al tomarlas. Por un lado, la sidra se elabora a partir de manzanas y, debido a su proceso de producción, puede conservar algunos de los compuestos presentes en esta fruta. Sin embargo, esto no significa que sea una bebida saludable ni que tenga ventajas claras frente a otras bebidas alcohólicas, como la cerveza.
La nutricionista Sam Rice explicó que algunas sidras elaboradas con manzanas frescas contienen antioxidantes y polifenoles, compuestos que podrían contribuir a proteger las células frente al daño y la inflamación.
Pero la especialista remarcó una cuestión fundamental: “El alcohol es una toxina y ninguna bebida alcohólica puede considerarse una bebida saludable”.
Qué nutrientes conserva la sidra
Las manzanas contienen polifenoles y ácidos orgánicos que pueden permanecer parcialmente después de la fermentación. Entre ellos se encuentra la quercetina, un compuesto estudiado por sus posibles propiedades antiinflamatorias y su relación con la salud cardiovascular.
Sin embargo, la cantidad de estos compuestos es mucho menor en la sidra que en una manzana fresca. La nutricionista Bini Suresh señaló que la fermentación puede reducir hasta un 50% el contenido total de compuestos fenólicos.
Además, procesos como la filtración y la pasteurización pueden disminuir todavía más la presencia de estos componentes.
La sidra también puede conservar pequeñas cantidades de vitamina C y vitaminas del complejo B, aunque sus niveles después de la fermentación no suelen ser significativos.
El azúcar y la graduación alcohólica
La composición de la sidra varía según el tipo. Las versiones dulces y aquellas con sabores añadidos suelen contener más azúcar, mientras que algunas variedades tradicionales pueden tener menos azúcar, pero una mayor graduación alcohólica.
Por eso, elegir una sidra con menor cantidad de azúcar no significa necesariamente que sea una alternativa más saludable. El alcohol continúa siendo el principal factor a considerar.
Suresh recordó que el alcohol está clasificado por la Organización Mundial de la Salud como carcinógeno del grupo 1. Para quienes buscan reducir el consumo de azúcar, la especialista recomendó elegir sidras secas, brut o sin azúcares añadidos. También señaló como opciones preferibles aquellas elaboradas de manera tradicional y con manzanas frescas en lugar de concentrados.
¿Puede beneficiar a la microbiota?
Algunos investigadores analizaron también la posible relación entre los compuestos derivados de la fermentación y la salud intestinal.
El nutricionista Mark Gilbert señaló que determinados componentes podrían tener efectos favorables sobre la microbiota. Sin embargo, todavía no existen suficientes estudios específicos sobre la sidra que permitan confirmar esos beneficios.
En definitiva, aunque la sidra puede conservar algunos compuestos de la manzana, estos no compensan los riesgos asociados al alcohol. Por lo tanto, desde el punto de vista de la salud, no puede considerarse una bebida saludable ni una alternativa libre de riesgos frente a la cerveza.