REDACCIÓN ELONCE
La iniciativa impulsada por el Hospital San Martín y la Municipalidad de Paraná busca recuperar más de 10 toneladas anuales de plástico provenientes de dispositivos utilizados por personas con diabetes. También promueve la disposición segura de las agujas.
Una inquietud planteada por una paciente en un consultorio médico terminó convirtiéndose en un programa que combina salud, cuidado ambiental y responsabilidad social. Se trata de “Ecoinsulina”, una iniciativa presentada en Paraná que apunta a recolectar y reciclar las lapiceras de insulina utilizadas por personas con diabetes, evitando que terminen en basurales a cielo abierto.
El impulsor del proyecto es Fabián Tedesco, jefe de Endocrinología del Hospital San Martín, quien relató que la idea surgió a partir de una pregunta concreta de una paciente: “Me hace una pregunta y me dice: ‘¿Qué podemos hacer con todo esto? ¿Qué podemos hacer con las lapiceras?’. Ella es diabética tipo 1 y se coloca insulina. Todo eso se tira y vuelca al medio ambiente”, recordó en diálogo con Elonce.
A partir de esa inquietud comenzó un proceso de análisis y gestiones que derivó en la creación del programa, desarrollado junto a la Municipalidad de Paraná. “Terminó llamándose Ecoinsulina, que es un programa en donde nosotros lo que vamos a hacer es recolectar todas las lapiceras de insulina, que son lapiceras plásticas. Más de un 80% de la lapicera es plástico reciclable”, explicó el especialista.
Según detalló Tedesco, las lapiceras de insulina comenzaron a utilizarse de manera masiva a fines de la década de 1990 y, desde entonces, prácticamente todas terminan siendo descartadas como residuos comunes. “Desde ese momento todas las lapiceras que se utilizan en nuestra región y en toda la Argentina se desechan, se tiran y van a basurales a cielo abierto en su gran mayoría”, señaló.
De acuerdo con las estimaciones realizadas por el equipo impulsor, en la región existen alrededor de 10.500 personas que utilizan insulina. “Esto genera más de medio millón de lapiceras anuales, lo que sería equivalente a 10,5 toneladas de plástico por año”, indicó.
El médico advirtió además sobre las consecuencias ambientales de ese descarte: “Todo esto se estaba tirando a cielo abierto. Se degrada, porque más del 80% de la lapicera es plástico y se transforma en microplástico. Algo que sirve para salvar vidas termina generando otras enfermedades”.
Uno de los aspectos centrales de la campaña es aclarar que las lapiceras no pueden volver a utilizarse con fines médicos, pero sí pueden incorporarse a procesos de reciclado. “No es reutilizable, es reciclable”, enfatizó Tedesco.
El programa también contempla el tratamiento adecuado de las agujas utilizadas para la aplicación de insulina, que frecuentemente terminan mezcladas con residuos domiciliarios: “Necesitamos que la lapicera llegue sin la aguja puesta. Tienen que asegurarse de que la aguja no quede colocada”, remarcó.
La propuesta consiste en que los usuarios depositen las agujas en botellas plásticas cerradas y las entreguen junto con las lapiceras en los puntos de recepción habilitados: “Esa botella nos la entregan y nosotros introducimos esas agujas en el circuito de residuos patológicos para que no vayan a la basura”.
Además del componente sanitario y ambiental, el proyecto incorpora una dimensión social. Las lapiceras recolectadas serán entregadas a recicladores urbanos de Paraná para su procesamiento: “Va a ir al centro de reciclado de los recolectores urbanos de Paraná. Ellos van a procesar esto, separar el vidrio que tiene la lapicera y vender el plástico. La idea es darle una ayuda a la gente que está haciendo reciclado”.
A futuro, el objetivo es que el material recuperado pueda transformarse en elementos de utilidad para la comunidad. “Mi sueño es que esto se transforme en una banca para una plaza o en un descartador de agujas para el futuro”, expresó.
“No podemos pensar en la salud de nuestros pacientes sin tener en cuenta el medio ambiente donde vivimos. Es imposible que yo me preocupe por la salud de mis pacientes diabéticos y no piense dónde están viviendo”, afirmó.
Asimismo, alertó sobre los riesgos asociados a la proliferación de microplásticos y aseguró que “producen enfermedades endocrinológicas, enfermedades reumatológicas y enfermedades oncológicas. Por eso es tan importante que los saquemos de este circuito y los metamos en un circuito virtuoso que es el del reciclado”.
Dónde llevar las lapiceras
Las lapiceras de insulina pueden entregarse en el consultorio 18 de Endocrinología del Hospital San Martín y en los centros de salud municipales Padre Kentenich, San Martín, Papa Francisco, Toma Nueva, Illia y La Milagrosa. Elonce.com