REDACCIÓN ELONCE
El FMI planteó modificar la política cambiaria, monetaria y tributaria de Argentina. El organismo propuso avanzar hacia un esquema de metas de inflación y una mayor flexibilidad del tipo de cambio.
El FMI y política económica argentina volvieron a quedar en el centro del debate tras la difusión de los documentos técnicos correspondientes a la segunda revisión del acuerdo con el país y al Artículo IV. Allí, el organismo internacional planteó diferencias respecto de la estrategia que impulsa el gobierno de Javier Milei y advirtió sobre la necesidad de introducir cambios en materia cambiaria, monetaria y tributaria.
Uno de los puntos centrales del informe fue la advertencia sobre los tiempos necesarios para consolidar la desaceleración inflacionaria. “Bajar la inflación de dos a tres dígitos suele ser rápido, pero consolidarla a un solo dígito toma en promedio entre 3 y 4 años adicionales”, sostuvo el Fondo Monetario Internacional en el documento técnico difundido este viernes.
La definición contrastó con las proyecciones del presidente Milei, quien en distintas oportunidades aseguró que la inflación podría perforar rápidamente el umbral del 1% mensual e incluso comenzar “con cero” durante este año. El organismo dejó entrever que el proceso de estabilización requerirá más tiempo y herramientas distintas a las actuales.
El organismo pidió avanzar hacia un dólar más flexible
El FMI consideró que el actual esquema cambiario todavía presenta vulnerabilidades y señaló que el dólar no se encuentra en una situación plenamente equilibrada. En ese marco, recomendó una mayor flexibilidad cambiaria para evitar una apreciación excesiva de la moneda local.
Según el análisis del organismo, las reservas internacionales del Banco Central continúan en niveles insuficientes. El informe sostuvo que las divisas disponibles cubren apenas el 38% de la métrica considerada adecuada, mientras que la deuda pública externa representa el 197% de las exportaciones argentinas.
Para fortalecer el frente externo, el Fondo destacó la necesidad de mantener “un tipo de cambio competitivo” y acumular reservas de manera sostenida. Además, remarcó que el crecimiento de sectores como la energía y la minería podría generar un fuerte ingreso de divisas, aunque advirtió sobre los riesgos del denominado “mal holandés”.
Advertencia por el “mal holandés” y las exportaciones
El organismo explicó que el “mal holandés” hace referencia a los efectos negativos que puede provocar un fuerte ingreso de dólares provenientes de exportaciones de recursos naturales, generando una apreciación de la moneda y pérdida de competitividad en sectores como la industria.
Por ese motivo, el FMI consideró fundamental sostener un esquema de tipo de cambio flexible que funcione como amortiguador frente a shocks externos y permita absorber eventuales desequilibrios internacionales. El documento también sugirió ahorrar parte de las ganancias extraordinarias derivadas del boom energético y minero.
En paralelo, el Fondo se manifestó a favor de eliminar gradualmente los impuestos al comercio exterior, especialmente las retenciones aplicadas al sector agroindustrial. Según sus cálculos, la eliminación total de los derechos de exportación sobre granos y oleaginosas podría incrementar un 10% las ventas externas del sector y aportar alrededor de 5.000 millones de dólares anuales adicionales.
El FMI propuso abandonar el actual esquema monetario
Otro de los aspectos centrales del informe estuvo vinculado a la política monetaria. El organismo sostuvo que, con una inflación todavía elevada, mantener metas rígidas de agregados monetarios puede generar volatilidad en las tasas de interés y afectar el nivel de actividad económica.
Ante ese escenario, recomendó avanzar de manera gradual hacia un sistema de metas de inflación, conocido internacionalmente como “inflation targeting”, basado en una tasa de interés de referencia como principal herramienta de política monetaria.
La propuesta abrió un nuevo foco de debate entre economistas argentinos. Algunos especialistas consideran que un esquema de metas de inflación suele ser más efectivo en contextos de inflación baja o moderada, mientras que otros sostienen que la Argentina todavía necesita mantener un ancla cambiaria más fuerte para consolidar la estabilidad de precios.
Reforma tributaria y cambios fiscales
El FMI también dedicó un amplio apartado a la estructura impositiva argentina, que calificó como “compleja, distorsiva e inestable”. Según el organismo, actualmente existen más de 155 tributos y una parte importante de la recaudación depende de impuestos considerados distorsivos, como Ingresos Brutos, tributos al comercio y gravámenes sobre transacciones financieras.
Entre las principales propuestas, el Fondo recomendó ampliar la base del Impuesto a las Ganancias para que al menos el 20% de los trabajadores formales vuelva a tributarlo, en niveles similares a los de 2019. También sugirió reformular el Monotributo para evitar distorsiones que desalientan el crecimiento empresarial, publicó Ámbito.
El documento incluyó además la posibilidad de establecer una tasa corporativa plana del 30% para las empresas, eliminar beneficios impositivos y avanzar hacia la sustitución gradual del impuesto a los Ingresos Brutos por un IVA dual provincial-federal en un plazo de diez años. Según el FMI, una reforma tributaria integral podría generar ingresos adicionales equivalentes al 3,3% del Producto Bruto Interno.