REDACCIÓN ELONCE
Elonce dialogó con el niño de 12 años y su padre desde el Hospital San Roque. Tras el grave accidente eléctrico, destacaron su evolución, el acompañamiento médico y las expectativas de una intervención clave para su recuperación.
Esteban Bogado recuperación tras descarga eléctrica marcó un avance significativo a dos semanas del dramático episodio ocurrido en Paraná, cuando el niño de 12 años sufrió una grave descarga mientras intentaba recuperar una pelota. Desde el Hospital San Roque, donde permaneció internado, el joven habló con Elonce junto a su padre, Carlos Bogado, y compartió detalles de su evolución, su rutina durante la internación y los sueños que lo motivaron a seguir adelante.
Sentado en la cama del hospital y con un semblante sereno, Esteban relató cómo atravesó los últimos días tras el accidente. “Eh, yo estuve bien. Me hicieron la primera curación, me cambiaron las gasas curativas y el vendaje, y me vino a visitar la médica que me estaba viendo y me dijo que desde su vista clínica estaba todo bien, pero faltaba lo de mis quemaduras”, expresó. El niño destacó que la recuperación fue progresiva: “Eso desde a poquito, entonces recuperándonos”.
Durante su estadía en el hospital, mantuvo contacto con su entorno cercano y buscó sostener cierta normalidad. “Estuve con unos amigos hablando, respondiendo mensajes y bueno, estuve con mi profesor de karate también que me vino a visitar”, contó, evidenciando el acompañamiento afectivo que recibió en este proceso.
Rutina, estudios y el acompañamiento durante la internación
A pesar de la complejidad del cuadro, Esteban no descuidó sus responsabilidades escolares. “De Belgrano vino un compañero, también estuve estudiando. Yo voy a la escuela Nuestra Señora de la Sonrisa, me estoy poniendo al día, aunque sea copiando las cosas para ya no ir tan atrasado a la escuela cuando vuelva”, explicó, en referencia a su reciente paso al nivel secundario.
El joven también mantuvo su vínculo con el deporte, una de sus principales motivaciones. Incluso, durante la entrevista, analizó la final de la Copa Entre Ríos Femenina: “Lo vi muy peleado, muy parejo y la delantera Maidana me parece que fue la que abrió el marcador para ampliar la ventaja de San Benito. Y después Wallingre hizo dos golazos que lo empataron y lo llevó a los penales”.
Por su parte, su padre Carlos brindó detalles sobre el estado de salud y los pasos médicos a seguir. “Tuvimos la comunicación con los doctores que se están encargando de la quemadura de Esteban y nos estaban comentando que posiblemente el día miércoles venga personal del hospital Garrahan para hacerle el trabajo de implantación de célula en la pierna”, indicó.
Intervención médica y evolución favorable
El procedimiento previsto resultó clave para la recuperación total del niño. Según explicó Carlos, el hospital gestionaba insumos e instrumentos necesarios para la intervención: “Se están haciendo las tratativas para obtener los elementos que no se tienen acá y algunos instrumentos que tampoco se poseen para tener todo lo necesario para llevar a cabo el procedimiento”.
A dos semanas del accidente, la familia atravesó una etapa más tranquila tras los momentos críticos iniciales. “Lo peor ya pasó. Ahora es acompañar en este proceso a Esteban, que los profesionales lo están haciendo de la mejor manera, dándole lo mejor, los enfermeros y todo el equipo médico”, sostuvo.
Además, destacó el compromiso del personal de salud: “Ellos siguen atendiéndolo, buscando los medios, haciendo todos los trámites necesarios para brindarle lo mejor a Esteban”, afirmó, al valorar la atención constante incluso durante fines de semana y feriados.
Sueños, alta médica y el deseo de volver a la normalidad
En medio de la recuperación, Esteban no dejó de pensar en el momento del alta médica. “Sí, como imaginar me lo imagino que me den el alta”, dijo con entusiasmo. Al ser consultado sobre qué le gustaría hacer ese día, respondió con claridad: “Ese día yo tendría ganas de hacer todo para el fútbol, hacer karate, pero tengo que recuperarme”.
La escena también dejó lugar para momentos distendidos en familia. Ante la posibilidad de un festejo, su padre comentó entre risas: “Este come lo que le dé, come asado le encanta. No le ponga antes el salame y queso porque te liquida todo. Le gusta mucho el salame”.
El caso de Esteban conmovió a la comunidad, no solo por la gravedad del accidente, sino también por la rápida reacción que permitió salvar su vida. Su evolución favorable y el acompañamiento médico y familiar consolidaron un proceso de recuperación que hoy se vivió con esperanza.
Mientras aguardó la intervención programada y el avance de las curaciones, el niño continuó aferrado a sus proyectos: volver a la escuela, reencontrarse con sus compañeros y retomar sus actividades deportivas. En ese camino, su historia se transformó en un ejemplo de resiliencia y fortaleza, con la expectativa de que “lo mejor está por venir”.