REDACCIÓN ELONCE
En la Fiesta Provincial del Guiso, Ofelia y Keila, abuela y nieta de María Grande, volvieron a apostar a la tradición y a los valores familiares con un guiso de albóndigas que conquistó al público.
La Fiesta Provincial del Guiso volvió a regalar historias que van mucho más allá de la competencia culinaria. En esta quinta edición, una de las postales más emotivas la protagonizaron Ofelia y Keila, abuela y nieta oriundas de María Grande, quienes decidieron presentarse junto a otro integrante de la familia para compartir no solo una receta, sino también un legado.
Con una olla humeante y la emoción a flor de piel, las concursantes apostaron a un plato clásico con impronta casera. “Hicimos un guiso de albóndigas con arroz. Tiene todos los condimentos y según el jurado, está rico. Tiene papas, arroz, cebolla de verdeo, perejil, orégano, sal y pimienta”, mencionó una de ellas, detallando cada ingrediente como si se tratara de una fórmula heredada de generación en generación.
La preparación, sencilla pero contundente, reflejó la esencia de la Fiesta Provincial del Guiso: recetas que nacen en el hogar y se perfeccionan con el tiempo. En cada cucharón, el público pudo percibir el aroma de la cocina familiar y la dedicación puesta en cada paso.
Valores que se transmiten entre generaciones
Para Keila, la participación en el certamen tiene un significado que trasciende el resultado. “Este es el tercer año que nos presentamos. Que estemos los tres juntos habla mucho de los valores y lo que somos día a día. Ella nos enseñó durante años”, expresó con orgullo al referirse a su abuela.
La escena de las tres generaciones trabajando alrededor de la olla fue una de las más celebradas por quienes recorrían los stands. Entre risas, coordinación y complicidad, la familia dejó en claro que la competencia es también una excusa para compartir tiempo y fortalecer vínculos.
En cada edición, la Fiesta Provincial del Guiso suma relatos de esfuerzo, tradición y aprendizaje. El caso de Ofelia, Keila y su familiar no fue la excepción: su historia evidenció cómo la cocina puede convertirse en un puente entre pasado y presente.
El secreto de una vida entre ollas
Consultada sobre la clave de su preparación, “Pety” no dudó en remitirse a su experiencia. “Toda la vida estuve haciendo guisos, que me acuerde hice siempre”. Sus palabras condensan décadas de práctica y una sabiduría adquirida en el día a día, lejos de recetas escritas pero cerca del fuego y la intuición.
Además, recordó que en las dos participaciones anteriores el equipo había alcanzado el quinto puesto, un antecedente que las impulsó a volver a intentarlo con la misma convicción. La constancia, en este caso, se convierte en un ingrediente tan importante como el arroz o las especias.
Mientras el jurado recorría las ollas y evaluaba sabor, textura y presentación, la familia aguardaba con expectativa. Más allá del resultado final, su presencia ya había dejado huella entre los asistentes.