REDACCIÓN ELONCE
Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinas, expresó a Elonce que "es necesario un cambio de enfoque, donde la industria no solo sea vista como un sector que genera trabajo, sino como el motor que puede generar valor agregado y desarrollo económico".
En medio del debate sobre la apertura económica impulsada por el gobierno nacional, Daniel Rosato, presidente de Industriales Pymes Argentinas (IPA), expresó su preocupación por el impacto negativo que esta política está teniendo en las pequeñas y medianas empresas (pymes) y el sector industrial manufacturero en el país.
En diálogo con Elonce, detalló las consecuencias de la liberalización económica, haciendo énfasis en la pérdida de empleo, el cierre de empresas y el desajuste que se ha generado en la competencia entre productos nacionales e importados.
“Es algo muy delicado, muy sensible y muy difícil para todo el sector industrial manufacturero que represento. La apertura indiscriminada de importaciones ha golpeado muy fuerte a toda la producción nacional, provocando que en los últimos dos años hayan cerrado más de 22.000 empresas y se hayan perdido más de 300.000 puestos de trabajo a nivel nacional. Es decir, tenemos 300.000 puestos de trabajo menos que en noviembre de 2023. Esta situación tiene que ver con los altos costos en dólares y la caída en las ventas, lo que ha mermado considerablemente el poder adquisitivo de los trabajadores, haciendo que el mercado se retraiga y las empresas produzcan menos. Esto se transforma en despidos, cierres y suspensiones. No vemos una solución a corto plazo”.
Consultado sobre qué están haciendo las empresas frente a esta crisis, remarcó: “Las empresas están transformándose. Aquellas que pueden, dejan de producir, despiden empleados, suspenden y se convierten en importadores. De continuar en esta línea, Argentina se convertirá en un país de servicios. Las grandes empresas se benefician con proyectos como el RIGI, que financian y fomentan la producción de las grandes compañías. Sin embargo, ese beneficio no llega a las pymes, que siguen sin poder competir con los precios de los productos importados debido a la falta de incentivos y competitividad”.
En ese sentido, señaló: “Las pymes enfrentan una carga impositiva superior al 50%, lo cual es insostenible. Además, los costos energéticos y el financiamiento son otro gran problema. Las tasas de interés bancarias, que rondan el 50-60%, hacen que las pymes no puedan acceder a crédito de manera eficiente. Esto es insostenible y, muchas veces, aquellos que logran obtener crédito no pueden devolver el dinero. En resumen, el sector más vulnerable está viendo cómo sus condiciones de supervivencia se deterioran aún más”.
“La industria no es valorada en Argentina como debería. En países como Estados Unidos, Europa, China y Brasil, se otorgan incentivos fiscales y tasas de interés bajas para impulsar la industria nacional. Por ejemplo, en Argentina las tasas de interés rondan el 60%, mientras que en Estados Unidos son del 4%, en Europa del 2-3% y en China del 3%. Brasil, a pesar de sus altas tasas, tiene una política de apoyo industrial mucho más activa. En Argentina, sin embargo, perdimos todos esos incentivos y apoyo a las pymes. Esto ha puesto a la industria nacional en una situación muy comprometida”.
Remarcó que “lo que más me preocupa es que el gobierno no está escuchando. Entendemos que la reforma laboral es importante para generar seguridad jurídica, pero debe ir acompañada de un modelo de política industrial que le dé sustentabilidad al sector manufacturero. No basta con hablar de reformas si no se consideran los planes estratégicos para reactivar la industria. Si no hacemos algo, corremos el riesgo de perder nuestra tercera industria más grande de América Latina y no vamos a poder recuperarla fácilmente”.
Consultado sobre las declaraciones del Ministro de Economía, Luis Caputo, sobre la compra de productos fuera del país, opinó: “Tristemente, no comparto sus palabras. Me parece que tratar despectivamente a los industriales no ayuda en nada. Si el ministro compra ropa fuera del país porque es más barata, ¿por qué no compra también alimentos, autos, etc.? Todo es más barato afuera. Esto no es un problema exclusivo del sector textil, es un problema de toda la industria. No somos solo las pymes las que están enfrentando dificultades, las grandes empresas también están con problemas de producción, suspensiones y cierres. Este es un tema mucho más serio de lo que se quiere mostrar al público. A corto plazo, vamos a enfrentar una crisis social producto del cierre de empresas”.
“La solución no es encontrar culpables, sino entender por qué somos caros y qué podemos hacer para mejorar nuestra competitividad. Es necesario un cambio de enfoque, donde la industria no solo sea vista como un sector que genera trabajo, sino como el motor que puede generar valor agregado y desarrollo económico. El gobierno debe escuchar y actuar rápido para evitar una crisis aún más profunda”, finalizó. Elonce.com