“Son calabazas cuellos de cisne; hace cuatro años que las estamos plantando y crecen a tamaños agigantados. Es increíble”, aseguró la vecina a Elonce. Cuál es el secreto de tan magnifica plantación.
Calabaza al horno, a la parrilla, puré de calabaza, ñoquis de calabaza, dulce de calabaza son las exquisiteces que se degustan en la mesa de una familia paranaense. Es que la dueña de casa cosechó calabazas gigantes y a Elonce le contó cuál es el secreto de tan magnifica plantación.
“Son calabazas cuellos de cisne; hace cuatro años que las estamos plantando y crecen a tamaños agigantados. Es increíble”, aseguró Luisina a Elonce. Y contó: “La hermana de mi suegra tenía plantaciones de calabazas y nos dijo que guardemos las semillas; al año siguiente las plantamos en esta tierra que es con broza y arcillosa porque en el barrio Brisas del Oeste antes eran canteras. Empezamos a cuidarlas y este es el resultado: nunca pensamos que iban a ser tan grandes”.
Hay unas 30 calabazas en todo el terreno; la más grande que cosecharon este año pesó 9.50kg, pero el peso varía de acuerdo al cuello y la base. “El año pasado sacamos una calabaza de 13 kilos”, rememoró la vecina.
El secreto de tan magnifica plantación
“Mi mamá siempre decía que a las plantas había que hablarlas, agradecerle a Dios por la bendición de tener tierra y poder plantar, cosechar el alimento de uno; ella insistía con que donde hay una semilla, hay un fruto”, aseguró Luisina. Y remarcó: “Todos los días le agradezco a Dios la bendición de tener estas calabazas, de que mis hijas lleven el legado de sus dos abuelas de plantar”
“A las calabazas las cuido como si fueran mis hijas”, reveló la vecina al confesar: “Tironeo cuando tengo que regalar, pero sí corto para mis vecinos, hacemos dulce y hasta ahora lo único que no probé hacer es hacer calabaza al almíbar”.
“Isabela, mi hija, las mira a diario y se asombra por lo que crecen; a la más chiquita le dice que es una bebé y se la lleva a dormir con ella”, contó entre risas.
“Como estaba en un proceso de duelo, me encontraba reacia a las plantas; pero cuando empecé a ver las flores y cuando Isabela empezó a ir a ver las calabazas, empezamos a cuidarlas más”, rememoró la mujer que hace poco perdió a su madre.
Consultada a Luisina cuál es el secreto de tan magnifica plantación, ésta fundamentó: “La bendición de Dios es más que suficiente, es el creer, cuidarlas, regalarlas y hablarlas; además del legado de saber lo que es una planta, el tiempo de sembrado y cosecha, y la tolerancia a la ramificación que hace la planta porque ya se había trepado al portón y no podía ni abrirlo”.
En relación a los tiempos de la cosecha, la vecina explicó que la plantación inicia entre agosto y septiembre, el brote sale en octubre y en noviembre comienza la ramificación. “A mediados de abril o mayo, empiezan a secarse las hojas, las que no maduraron quedan expuestas y después sacamos todas las guías. Al año siguiente, crecen del mismo brote y sino volvemos a plantar porque de cada calabaza sacamos hasta 100 semillas”, reveló.
(Elonce)