La Armada confirmó que los cazabombarderos Super Étendard serán dados de baja definitivamente durante 2026. Las aeronaves alcanzaron reconocimiento internacional por los ataques con misiles Exocet contra dos embarcaciones británicas durante el conflicto del Atlántico Sur.
La Armada confirmó que durante 2026 retirará definitivamente del servicio activo a los aviones argentinos Super Étendard, uno de los sistemas de armas más emblemáticos de la Guerra de Malvinas. La decisión pondrá fin a una trayectoria superior a cuatro décadas dentro de la Aviación Naval.
El anuncio fue realizado en la Base Aeronaval Punta Indio por el comandante de la Aviación Naval, contraalmirante Román Enrique Olivero. La desprogramación forma parte del Plan Dédalo, un programa destinado a reorganizar y modernizar el componente aéreo de la fuerza durante los próximos cinco años.
Las aeronaves permanecían desde hacía tiempo sin volar debido a problemas de mantenimiento y a la falta de repuestos. Argentina había quedado como el último usuario del modelo, una situación que incrementó las dificultades y los costos necesarios para conservarlo en condiciones operativas.
Su actuación durante el conflicto de 1982
Los primeros cinco cazabombarderos recibidos por Argentina llegaron desde Francia en 1981, un año antes de la Guerra de Malvinas. Durante el conflicto fueron operados por la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque.
Los Super Étendard utilizaron misiles AM39 Exocet para atacar al destructor HMS Sheffield y al buque logístico Atlantic Conveyor. Ambas embarcaciones británicas terminaron hundidas, convirtiendo esas operaciones en dos de las acciones más recordadas del conflicto del Atlántico Sur.
La actuación de aquellos aviones argentinos también otorgó reconocimiento internacional a la combinación del cazabombardero francés con el misil Exocet. El sistema se convirtió desde entonces en una pieza central de la historia contemporánea de la Aviación Naval.
La frustrada incorporación de otros cinco aviones
En 2018, Argentina compró a Francia cinco Super Étendard Modernisé por aproximadamente 14 millones de euros. El objetivo era recuperar parte de la capacidad de ataque aeronaval mediante unidades que habían recibido mejoras durante su servicio en la Marina francesa.
Los aparatos incorporaban un radar más avanzado, aviónica digital, nuevos sistemas de navegación y pantallas multifunción. Sin embargo, nunca entraron en servicio operativo bajo bandera argentina debido a la falta de componentes críticos y repuestos discontinuados.
Uno de los principales obstáculos estuvo relacionado con los asientos eyectables Martin Baker Mk 4A, afectados por restricciones británicas vigentes desde la Guerra de Malvinas. La imposibilidad de reemplazarlos impidió completar la puesta en servicio de las aeronaves adquiridas.
La modernización prevista por el Plan Dédalo
La Armada informó oficialmente que el Plan Dédalo contempla la incorporación de nuevos medios, la desprogramación de sistemas antiguos y la recuperación de infraestructura. La iniciativa también modificará el despliegue territorial y la organización de diferentes unidades.
Entre las incorporaciones previstas aparecen los dos P-3C Orion restantes para completar la capacidad de exploración aeromarítima. También se proyecta reemplazar progresivamente los Beechcraft B-200 por modelos B-360 y sumar helicópteros Leonardo AW-109.
El programa incluye además vehículos aéreos no tripulados Shield V-BAT y mejoras sobre aeronaves de entrenamiento y vigilancia. Con el retiro de los aviones argentinos Super Étendard, la Armada cerrará una etapa histórica y avanzará hacia una nueva estructura para su Aviación Naval.