Un estudio internacional reveló que una afección común, tratada durante décadas como exclusiva de mujeres, también puede afectar a sus parejas sexuales.
La vaginosis bacteriana dejó de ser considerada un problema exclusivo de mujeres tras un estudio científico que generó un giro en la práctica médica y en el abordaje de la salud sexual. La investigación fue publicada en la revista científica The New England Journal of Medicine y puso en evidencia que esta infección también puede afectar a las parejas masculinas.
Durante décadas, la ginecología trató la vaginosis bacteriana como una afección estrictamente vaginal. Sin embargo, el nuevo ensayo clínico siguió durante tres meses a 150 parejas heterosexuales en las que la mujer presentaba la infección, y demostró que tratar también a los varones redujo de forma significativa las reinfecciones.
Según los resultados, las mujeres recibieron antibióticos de primera línea y la mitad de sus parejas masculinas fue tratada con antibióticos orales y de aplicación tópica. La efectividad fue tan marcada que los investigadores decidieron interrumpir el estudio antes de lo previsto para ofrecer el tratamiento completo a todos los participantes.
Un cambio en la práctica médica
La conclusión fue contundente: la vaginosis bacteriana puede transmitirse por vía sexual y debería ser abordada como una infección de transmisión sexual. El hallazgo fue celebrado por numerosos especialistas que desde hace años advertían sobre la alta tasa de recurrencia.
“Es algo muy obvio”, expresó la doctora Sarah Cigna, ginecóloga y directora de una clínica de salud sexual en la Universidad George Washington, en Estados Unidos. “No es ciencia espacial”, sostuvo.
Tras la difusión del estudio, el Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos recomendó a sus más de 60.000 miembros que comiencen a ofrecer tratamiento a las parejas masculinas de pacientes con vaginosis bacteriana persistente. Además, el estado de California y la ciudad de Nueva York avanzaron con nuevas guías clínicas para incluir a los varones en los tratamientos.
“Esto cambiará la práctica profundamente”, afirmó la doctora Ina Park, investigadora de la Universidad de California en San Francisco y asesora de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Debate sobre su clasificación
A partir del estudio, algunos profesionales comenzaron a referirse a la vaginosis bacteriana como una infección de transmisión sexual, aunque otros prefieren un enfoque más cauteloso por el estigma que aún rodea a estas afecciones.
“La definición de ITS está en constante cambio”, explicó el doctor Jeffrey Klausner, profesor de medicina y salud pública de la Universidad del Sur de California, quien remarcó que muchas infecciones no responden a criterios estrictos.
Desde el punto de vista biológico, la vaginosis bacteriana no es causada por un solo patógeno, sino por un desequilibrio en el microbioma vaginal. “No se trata de algo único, sino de un patrón”, explicó la doctora Caroline Mitchell, del Hospital General de Massachusetts.
Además, los especialistas advierten que factores como cambios hormonales, el uso de antibióticos, preservativos, duchas vaginales, menstruación o incluso ropa ajustada pueden favorecer su aparición.
Consecuencias y desigualdad
La vaginosis bacteriana es la infección vaginal más común a nivel mundial. Se estima que una de cada tres personas con vagina la padecerá alguna vez en su vida. Además de provocar flujo, irritación y mal olor, puede aumentar el riesgo de contraer VIH, herpes u otras infecciones, y complicar embarazos.
Los tratamientos actuales presentan una alta tasa de recaídas: más de la mitad de los casos reaparece dentro de los seis meses posteriores. “Es tan malo lo que hacemos actualmente que la gente acepta cualquier alternativa”, reconoció Mitchell.
Según indica Clarín, para muchos pacientes, el nuevo enfoque representa un alivio. “No es un problema ‘tuyo’, es un problema ‘nuestro’”, resumieron especialistas, al destacar la importancia de involucrar a las parejas en la prevención y el tratamiento.