REDACCIÓN ELONCE
El abogado ambientalista Enzo Culasso explicó a Elonce por qué los incendios forestales son cada vez más peligrosos e impredecibles, vinculó la situación a “una policrisis civilizatoria” y alertó sobre el desfinanciamiento del manejo del fuego y la falta de sanciones efectivas.
Los incendios forestales que afectan a la Patagonia encendieron señales de alarma sobre la capacidad de prevención y respuesta del Estado frente a un escenario cada vez más extremo. En diálogo con Elonce, el abogado especialista en derecho ambiental, Enzo Culasso, analizó las causas que explican la gravedad actual de los focos ígneos y advirtió sobre un contexto que vuelve a los incendios más peligrosos e impredecibles.
Según explicó, la situación responde a una combinación de factores que exceden los episodios puntuales. “Estamos atravesando una crisis climática que se suma a otras crisis políticas, económicas y sociales. Esa ‘policrisis civilizatoria’ genera el escenario perfecto para catástrofes como las que vemos hoy en la Patagonia”, señaló. En ese marco, recordó que desde hace cinco o seis años la región sufre un período de sequía sostenida, con lluvias por debajo de lo normal y escasas nevadas invernales, lo que redujo la humedad del suelo y dejó a la vegetación en condiciones altamente inflamables.
Culasso indicó que la presencia de especies exóticas, como los pinos, también agrava el problema. “Son especies que no están adaptadas a estos ecosistemas y se secan más rápido, lo que favorece la propagación del fuego”, explicó. A esto se suma, remarcó, el desfinanciamiento del Servicio Nacional de Manejo del Fuego. De acuerdo a datos a los que accedió la asociación de la que forma parte, desde 2023 se redujo el presupuesto y, en muchos casos, ni siquiera se ejecutaron los fondos asignados. “En 2025 no hubo compras de equipamiento para brigadistas, cuando cada incendio deteriora trajes, botas y herramientas que necesitan renovación constante”, advirtió.
El especialista recordó que controlar un incendio una vez iniciado resulta extremadamente difícil con las condiciones actuales de viento, altas temperaturas y sequedad ambiental. “Muchas veces la única manera de que se apaguen es esperar la lluvia, más allá del enorme esfuerzo de los brigadistas”, afirmó.
Sobre la situación en Entre Ríos
Consultado sobre la situación en Entre Ríos, Culasso sostuvo que la provincia no se encuentra en una posición favorable. "No vemos políticas claras en cuanto al manejo del fuego", apuntó; y trajo a la memoria los incendios en el Delta del Paraná entre 2020 y 2022 al señalar que la mayoría fueron intencionales. “Está prohibido por ley usar el fuego para renovar pasturas y, sin embargo, eso sigue ocurriendo en islas y humedales. Todos esos incendios son ilegales”, subrayó.
Desde el punto de vista jurídico, indicó que en Argentina no existen delitos ambientales con penas de prisión, lo que limita el accionar de la Justicia. “Hay sanciones, pero nunca alcanzan a reparar lo que se pierde. Cuando se quema un ecosistema como el Delta del Paraná, se afecta la biodiversidad y también la salud pública”, afirmó, al vincular la pérdida de especies con el aumento de enfermedades como el dengue.
“Negar el cambio climático es negar la realidad. La crisis ya está acá y actuar de manera preventiva es la única salida”, reafirmó.
Responsabilidad ciudadana y exigir políticas públicas claras
Finalmente, Culasso llamó a reforzar la prevención y la responsabilidad ciudadana, además de exigir políticas públicas claras y presupuesto suficiente. “Existe una responsabilidad individual clave. Si vamos a un espacio natural y hacemos una fogata o un asado, es fundamental apagar completamente el fuego antes de retirarnos. Muchos incendios se inician por descuidos mínimos, como una colilla arrojada desde un vehículo cuando los pastos están secos", aconsejó.
"Sin embargo, una gran parte de los focos son intencionales y eso obliga a preguntarnos qué está ocurriendo en los humedales y para qué se utilizan esos territorios. Es necesario identificar a los responsables y aplicar sanciones, porque no se puede producir a costa de la salud pública y de los ecosistemas", agregó.
Y sumó: "También es imprescindible exigir que el presupuesto ambiental y de prevención de incendios sea suficiente y se ejecute. La ley nacional de manejo del fuego sigue vigente y prohíbe cambiar el uso del suelo en áreas incendiadas durante décadas, lo que permite la regeneración natural. Los bosques deben seguir siendo bosques y cada provincia debe definir, con respaldo científico, los tiempos necesarios para la recuperación de sus ecosistemas tras un incendio”.