Valentín, el bebé correntino que luchó a la espera de un corazón falleció en el hospital Garrahan. “Dejó de dar pelea”, expresaron familiares.
Valentín, el bebé de Corrientes de apenas ocho meses de vida, falleció en el Hospital Garrahan mientras aguardaba un trasplante de corazón. Estaba en lista de emergencia nacional.
El pequeño había sido diagnosticado a los seis meses con una miocardiopatía dilatada no compactada, una patología poco frecuente que agranda el corazón y disminuye su capacidad de bombeo.
Tras un rápido deterioro de su estado, fue trasladado en avión sanitario desde Corrientes al Hospital Garrahan, centro de referencia nacional en trasplantes pediátricos. Allí permaneció internado bajo cuidados intensivos, mientras el Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante (Incucai) lo incluía en la lista de emergencia nacional para trasplante cardíaco.
La familia del bebé compartió la triste noticia de su partida: “Valentín decidió dejar de dar pelea, ya estamos camino a casa”, escribieron sus padres, quienes durante semanas habían impulsado campañas de concientización y pedido acompañamiento en la espera.
Meses atrás, la mamá contaba que “era un niño sano hasta los 6 meses, donde a partir de un cuadro viral detectaron su patología, miocardiopatía dilatada no compacta”.
Según su relato, tras permanecer internado en el hospital pediátrico de Corrientes, desde el 24 de septiembre hasta el 3 de noviembre, la gravedad de su condición requirió su traslado en avión sanitario a la ciudad de Buenos Aires.
En el momento de la espera, Ivana explicó que, dada a su corta edad, Valentín necesitaba recibir un corazón de un niño no mayor a dos años aproximadamente. “Este proceso de compatibilidad lo maneja el Incucai (Instituto Nacional Central Único Coordinador de Ablación e Implante) y el equipo médico del hospital Garrahan”, dijo.
Escasez de donantes pediátricos
El caso de Valentín expone una problemática recurrente: la escasez de donantes pediátricos en Argentina. Según datos oficiales, los trasplantes en niños dependen de la disponibilidad inmediata de órganos compatibles, lo que convierte cada minuto de espera en una instancia crítica.
Organizaciones médicas y sociales remarcan que la donación infantil sigue siendo un desafío, ya que requiere de decisiones familiares en momentos de profundo dolor y de un sistema de salud preparado para actuar con rapidez.