El hombre de 78 años que sufrió graves quemaduras tras la explosión en el río Gualeguaychú permanecía en estado crítico y con asistencia respiratoria. Fue derivado a una clínica privada y evaluaban trasladarlo a un centro especializado de Buenos Aires.
La víctima de la explosión en el río Gualeguaychú, un hombre de 78 años, permanecía este sábado en estado crítico debido a las graves quemaduras que sufrió cuando la embarcación en la que se encontraba explotó y posteriormente se incendió. El paciente tenía comprometida casi la mitad de su cuerpo y requería asistencia respiratoria mecánica.
El hombre fue trasladado desde la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital Centenario hacia la clínica privada Pronto, ubicada en el centro de Gualeguaychú, donde continuó recibiendo atención médica especializada.
Según informó El Día, el paciente presentaba quemaduras graves de tipo A y B que afectaban cerca del 50% de su cuerpo. Además de las lesiones cutáneas, también tenía comprometidas las vías respiratorias, lo que agravaba su cuadro clínico.
Evalúan una derivación a un centro especializado
Ante la gravedad de las lesiones, los profesionales evaluaban trasladar al hombre hacia Buenos Aires para que fuera atendido en una institución especializada en este tipo de pacientes. Sin embargo, su delicado estado representaba una dificultad para concretar la derivación.
Para poder realizar el viaje, el paciente debía ser previamente compensado y alcanzar condiciones clínicas que permitieran efectuar el traslado de manera segura. Mientras tanto, permanecía bajo estricta vigilancia médica y con respiración mecánica asistida.
Las quemaduras que sufrió fueron calificadas como tipo A y B. Estas últimas son lesiones de mayor profundidad que comprometen todo el espesor de la piel y pueden afectar estructuras como los folículos pilosos, las glándulas sudoríparas y las terminaciones nerviosas.
El grave cuadro tras la explosión
Por su parte, las quemaduras tipo A afectan principalmente la capa más externa de la piel, denominada epidermis, aunque en determinadas situaciones pueden alcanzar de manera superficial sectores de la dermis.
El cuadro del hombre revestía especial gravedad no solamente por la extensión y profundidad de las quemaduras, sino también por la afectación de sus vías respiratorias. Esta situación obligó a mantenerlo con asistencia mecánica para respirar.
La víctima había resultado gravemente herida luego de que la embarcación en la que se encontraba explotara y comenzara a incendiarse en el río Gualeguaychú. Tras recibir las primeras atenciones, fue internada en terapia intensiva y posteriormente derivada a la clínica privada.