REDACCIÓN ELONCE
Un informe elaborado con datos oficiales del INDEC reveló que el 45% de los trabajadores está en situación de “desprotección laboral”. Entre jóvenes y mayores de 66 años alcanza al 60%. La socióloga Candelaria Rueda analizó los datos con Elonce.
El 45% de los trabajadores en Argentina está en situación de “desprotección laboral”, según un informe elaborado por el Instituto Argentina Grande a partir de datos oficiales del INDEC. El indicador contempla a personas que trabajan sin aportes, estabilidad, antigüedad, capital propio o dentro de estructuras laborales consolidadas.
Candelaria Rueda, socióloga, investigadora del mercado laboral y coordinadora del área de Trabajo del Instituto Argentina Grande, explicó a Elonce que el concepto fue desarrollado para observar aspectos que las estadísticas tradicionales de desempleo no alcanzan a reflejar.
“Nosotros armamos este concepto de desprotección laboral, que es un indicador propio del Instituto Argentina Grande, que lo que busca es medir a través de los datos oficiales del INDEC”, indicó. Aclaró que no se realizó una encuesta propia, sino que se trabajó sobre información producida por el organismo estadístico nacional.
El 60% de los jóvenes está alcanzado
Según el relevamiento, el problema se profundiza considerablemente en determinados grupos etarios. “El 45% de las personas en la Argentina trabajan en condiciones de desprotección laboral”, explicó Rueda.
La cifra alcanza el 60% cuando se observa específicamente a los jóvenes. El mismo porcentaje se registra entre los trabajadores mayores de 66 años.
“Esto es preocupante porque es una tasa que viene creciendo de manera sostenida y que está tocando en este trimestre un pico histórico de los últimos 10 años”, advirtió la especialista. En ese sentido, sintetizó: “Tenemos a casi la mitad de las personas que trabajan en la Argentina trabajando en condiciones casi de una changa”.
Por qué el desempleo no muestra toda la situación
Rueda explicó que la tasa oficial de desempleo aumentó durante los últimos dos años, aunque todavía no presenta niveles históricamente extraordinarios. Según señaló, pasó del 5,5% al 7,8%.
“No es una tasa de desempleo oficial que sea crítica, que sea alarmante, que uno diga: ‘Es un récord histórico’. No lo es”, aclaró. Sin embargo, sostuvo que detrás de esa cifra aparece un fuerte deterioro en la calidad de los puestos de trabajo de quienes estadísticamente figuran como ocupados.
La especialista explicó que para las estadísticas laborales alcanza con haber desarrollado una actividad remunerada durante un período mínimo para ser considerado ocupado. “Con que hayas trabajado una hora remunerada la última semana, ya no sos desempleado”, ejemplificó.
De una changa a otra para completar los ingresos
Ese criterio permite que dentro de la población ocupada aparezcan situaciones laborales muy diferentes. “Si cuidaste a los hijos de tu vecina, si cortaste el pasto a un vecino, si hiciste un par de horas en una aplicación, ya sos ocupado”, explicó Rueda.
Para la investigadora, el interrogante central pasa entonces por la calidad de esas ocupaciones. “Lo que vemos es que cada vez hay más gente ocupada en esta situación, en una changa”, sostuvo.
Dentro de este escenario aparecen también los subocupados, es decir, quienes trabajan menos horas de las que desean. A eso se suma que muchas de esas horas corresponden a tareas precarias, con ingresos variables y escasas posibilidades de planificación económica.
La pérdida de un trabajo formal
Rueda señaló que la pérdida de empleos formales obliga a muchas personas a combinar diferentes actividades para intentar alcanzar un ingreso mensual. Además, indicó que incluso los salarios de trabajadores privados registrados perdieron capacidad frente a la inflación durante los últimos años.
“Cuando se pierde ese puesto de trabajo que es garantía de un sueldo a fin de mes, hay que ir buscando ese arreglárselas”, sostuvo.
En ese escenario, explicó, las familias comienzan a sumar diferentes fuentes de ingresos. “Esas changas implican sumar distintas tareas, distintas posibilidades, vender y revender mercadería, trabajar alguna hora para algún emprendimiento para poder llegar a juntar ese mismo dinero”, detalló.
Qué sectores podrían generar más empleo
Consultada sobre las perspectivas del mercado laboral, Rueda consideró que la situación puede revertirse, aunque afirmó que actualmente no observa políticas suficientes dirigidas específicamente hacia ese objetivo.
“Se puede tener un mejor mercado laboral en la Argentina, no es que nos tenemos que resignar a esta situación, pero no vemos que se estén tomando medidas en este momento para revertir esta situación”, manifestó.
Entre las alternativas, mencionó la necesidad de impulsar la demanda interna y el consumo para favorecer al comercio, además de estimular actividades intensivas en utilización de trabajadores. En ese grupo ubicó principalmente a la industria y la construcción.
La diferencia con los sectores extractivos
La socióloga planteó que sectores relacionados con la explotación de recursos naturales pueden resultar relevantes para las exportaciones y la balanza comercial, pero no necesariamente generan puestos de trabajo en la misma proporción.
Como ejemplo, mencionó la minería y el petróleo. Según explicó, estos sectores aumentaron su nivel de actividad y generación de valor, pero al mismo tiempo registraron una reducción de puestos registrados durante los últimos dos años de acuerdo con los datos oficiales analizados.
“Hay sectores que no son grandes generadores de empleo”, explicó Rueda y remarcó la necesidad de atender especialmente aquellas actividades con mayor capacidad para incorporar trabajadores.
“Necesitamos una política de empleo urgente”
Para la investigadora, el desafío no consiste únicamente en reducir la cantidad de personas desempleadas, sino también en mejorar las condiciones de quienes ya cuentan con alguna ocupación.
La falta de estabilidad, aportes y previsibilidad en los ingresos impacta directamente sobre la capacidad de las familias para organizar sus gastos y, según señaló durante la entrevista, también puede relacionarse con situaciones de endeudamiento.
Frente al crecimiento del indicador de desprotección laboral, Rueda concluyó: “Necesitamos una política de empleo un poco urgente para dar vuelta a esta tendencia”.