La cirugía para la presbicia permite colocar lentes intraoculares para mejorar la visión cercana y disminuir la dependencia de anteojos. El oftalmólogo Luciano Richard explicó a Elonce quiénes pueden realizarla, cuánto dura y qué cuidados requiere.
La cirugía para la presbicia se presentó como una alternativa para personas mayores de 50 años que buscan disminuir la dependencia de los anteojos para ver de cerca. Luciano Richard, oftalmólogo de Paraná, explicó en el programa GPS, que se emite por Elonce, que el procedimiento consiste en la colocación de un lente intraocular y requiere estudios previos para determinar si cada paciente es candidato.
La presbicia está relacionada con el paso de los años y suele comenzar a manifestarse alrededor de los 40. “La presbicia es esta pérdida de la acomodación del lente que tenemos fisiológicamente en nuestros ojos y que nos dificulta la visión cercana”, explicó Richard.
Frente a esta situación, existen diferentes alternativas. “Las tres opciones terapéuticas que tenemos son lentes aéreos o gotitas que tienen un efecto de vida medio de 8 a 12 horas. Y para los pacientes mayores de 50 años, que ya las gotitas no son suficientes o los lentes aéreos ya son muy molestos, se puede evaluar una cirugía refractiva con un lente intraocular, en este caso multifocal, para tener la corrección también de la presbicia”, detalló.
Cómo es la cirugía para la presbicia
Según explicó el especialista, se trata de una intervención de corta duración que no requiere que el paciente permanezca internado. “Es una cirugía relativamente sencilla, no es una cirugía que requiere internación, es una cirugía que más o menos 15-20 minutos en manos hábiles se puede realizar”, indicó.
Sin embargo, aclaró que la indicación debe evaluarse individualmente y que no existe un mismo lente que resulte adecuado para todas las personas. “Obviamente, como toda cirugía tiene su indicación, para eso hay que hacer estudios previamente y, en base al paciente, se elige qué lente se puede colocar”, afirmó.
Richard destacó que los estudios abarcan diferentes estructuras del ojo y permiten establecer tanto la posibilidad de realizar la intervención como el dispositivo más apropiado. “No solamente uno, son un par de estudios que hay que evaluar en la totalidad del globo ocular para ver si primero si es candidato, porque no todas las personas, pero si un gran porcentaje puede ponerse un lente intraocular en etapas tempranas y obviamente después determinar cuál es el mejor lente para este paciente”, explicó.
Los cuidados antes y después de la intervención
Entre las indicaciones previas, quienes utilizan lentes de contacto deben suspenderlos antes de realizarse los estudios y la intervención. “Previo a la cirugía no tiene que utilizar lentes de contacto. Por ejemplo, las personas que usan una o dos semanas antes, dependiendo la magnitud de la graduación que usen”, señaló el oftalmólogo.
También pueden indicarse gotas antes del procedimiento. “Obviamente también se le indica unas gotitas prequirúrgicas en algunos casos, que eso se colocan dos días antes, y el día mismo de la cirugía va una gotita para dilatar la pupila y poder realizar la cirugía”, agregó.
Luego de la intervención, los cuidados están dirigidos especialmente a prevenir infecciones y favorecer una recuperación adecuada. “Los cuidados postquirúrgicos son como cualquier cirugía, gotitas en caso de antibióticas y antiinflamatorias, obviamente cuidados higiénicos, muy importante para evitar el riesgo de infección postquirúrgico y también el tema de no hacer esfuerzos sobre exagerados o movimientos bruscos de la cabeza”, detalló.
¿Se pueden dejar definitivamente los anteojos?
Uno de los principales interrogantes de los pacientes es si la cirugía permite abandonar por completo los anteojos. Richard explicó que el resultado depende de cada persona, de sus necesidades visuales y fundamentalmente del lente intraocular seleccionado.
“También depende las expectativas del paciente. Hay lentes que son trifocales, hay lentes que son bifocales o de rango extendido. Entonces, cada lente tiene su indicación y tiene su limitación, pero lo que buscamos es tratar de asemejar a la visión normal sin necesidad de un lente aéreo la mayor parte del tiempo”, manifestó.
En determinados casos puede seguir siendo necesaria una corrección para actividades que requieren una visión cercana muy precisa. “Capaz que para algo mínimo muy chiquitito, como leer un prospecto médico, en algunos casos algunos tipos de lente necesita alguna pequeña corrección para ese momento, pero es mucho más tolerable eso que estar todo el día dependiendo de un aéreo”, explicó.
Quiénes no pueden realizarse la cirugía
No todas las personas con presbicia reúnen las condiciones necesarias para recibir este tipo de lentes. Entre los casos que requieren una evaluación particular se encuentran quienes presentan miopía elevada o determinadas alteraciones oculares.
“Por ejemplo, pacientes miopes altos se aconseja esperar un poco más de tiempo”, indicó Richard. A su vez, agregó: “Obviamente pacientes que tengan algún trastorno en la retina o en la mácula, porque en ese caso el lente que habría que colocar no nos daría la función al 100% que debería”.
Por esa razón, el oftalmólogo insistió en la importancia de realizar los controles correspondientes antes de decidir una intervención. “Hay otras series de pacientes que tampoco se podría, pero por eso se piden todos estos estudios para ver si cumple dentro de los criterios que se pueda hacer la cirugía”, remarcó.
Una intervención de entre 15 y 20 minutos
En cuanto al procedimiento, Richard explicó que se utilizan gotas anestésicas para evitar el dolor. Además, en aquellos pacientes que presentan un elevado nivel de nerviosismo puede administrarse previamente un sedante.
“Se usan gotas anestésicas. En algunos casos, si es un paciente muy nervioso, se puede dar un sedante previo a la cirugía, pero la idea es que justamente no sienta dolor y que lo pase lo más tranquilo y relajado del paciente posible”, expresó.
Respecto del tiempo de la intervención, reiteró que “la cirugía, como te dije al principio, dura 15-20 minutos en el promedio”. El especialista también destacó la importancia de actualizar permanentemente los equipos, los conocimientos profesionales y los diferentes tipos de lentes disponibles para ofrecer mejores resultados.
Por qué aparece la presbicia después de los 40 años
Richard explicó que el origen de la denominada “vista cansada” se encuentra principalmente en el cristalino, el lente natural del ojo. Con el paso del tiempo, esa estructura pierde progresivamente la elasticidad necesaria para modificar rápidamente el enfoque.
“En primera instancia es el cristalino, que es el lente que tenemos todos los humanos. Está compuesto por muchos componentes, principalmente colágeno, y esto a partir de los 40 años, que es una edad promedio, empieza a endurecerse. Entonces ahí pierde el componente elástico del cristalino, que es lo que nos facilita cuando somos jóvenes, cambiar de la visión lejana a la cercana instantáneamente”, describió.
Ese endurecimiento continúa progresivamente. “A partir de este endurecimiento del cristalino es que la acomodación, que es el proceso, empieza a dificultarse y cada vez se va endureciendo con los años más y más. Entonces el ojo queda prácticamente enfocado en una graduación que en la mayor parte de los casos es la visión lejana y lo cercano es que empiezan a ocupar los lentes aéreos los pacientes”, agregó.
Un proceso fisiológico asociado a la edad
El momento en que aparece la presbicia también puede variar según las condiciones visuales previas. “Pacientes miope tienen un poquito más de demora de la aparición de la presbicia que los pacientes emétropes o los pacientes hipermétropes”, señaló el especialista durante la entrevista con GPS.
Asimismo, Richard aclaró que no se trata estrictamente de una enfermedad ni de un problema causado por el uso de pantallas. Su aparición está asociada fundamentalmente al envejecimiento natural del cristalino y, por lo tanto, afecta progresivamente a las personas a medida que avanzan en edad.
“Todas las personas que pasan los 40 años son tendientes a generar presbicia porque es un proceso fisiológico, ni siquiera es considerado una patología, es un proceso fisiológico, algo que es normal por el paso de la edad”, concluyó el oftalmólogo en diálogo con Elonce.