REDACCIÓN ELONCE
La Policía brindó a Elonce recomendaciones para motociclistas y explicó cómo se desarrollaban las clínicas de conducción segura. Advirtió sobre cascos sin homologación, sobrepasos riesgosos y las consecuencias penales de las picadas.
A raíz de los encuentros conocidos como “domingrau”, en los que jóvenes motociclistas se convocan por redes sociales para realizar acrobacias y maniobras peligrosas en la vía pública, la Policía de Entre Ríos advirtió que las picadas ilegales pueden dar lugar a una causa penal, además de las infracciones de tránsito.
Al respecto, el oficial inspector Guillermo Beltrán, instructor nacional de conducción segura de motovehículos particulares, explicó a Elonce cómo se capacita a policías, inspectores municipales y ciudadanos sobre conducción segura y uso del casco homologado.
La propuesta, organizada por la División Educación Vial de la Policía de Entre Ríos, combina contenidos sobre la Ley Nacional de Tránsito con actividades prácticas de circulación, maniobras y frenado. El objetivo era brindar herramientas para reducir riesgos tanto en zonas urbanas como en rutas.
Clínicas de conducción segura
Beltrán detalló que las clínicas comenzaron como una capacitación interna destinada al personal de la Policía de Entre Ríos. Posteriormente, la actividad se extendió a las jefaturas departamentales, los cuerpos de inspectores municipales y los conductores particulares.
“Primeramente empezó a dictarse a los propios policías, pero también está destinada a particulares que quieran aprender a conducir una moto”, explicó.
Las clases se realizan los lunes por la mañana en Oro Verde. La primera parte incluye una charla sobre legislación, características de las motocicletas y riesgos vinculados con su utilización. Luego, los participantes realizan ejercicios prácticos en una cuadra cerrada al tránsito vehicular con autorización municipal.
“Enseñamos maniobras, frenado, circulación y cuestiones técnicas de la moto. También hablamos de los riesgos que tiene este vehículo dentro de una ciudad y al momento de viajar por una ruta”, indicó el instructor.
El uso del casco adecuado
El policía señaló que el casco constituye el principal elemento de protección para quienes circulaban en motocicleta. La normativa nacional exige que tanto el conductor como su acompañante utilicen cascos normalizados.
Según estimó Beltrán, más del 90% de los motociclistas utilizaba casco en Paraná, situación que relacionó con los controles realizados. Sin embargo, indicó que en localidades pequeñas todavía se observaba una menor utilización.
“Estamos acostumbrados a ver a los motociclistas con casco, pero cuando recorremos algunos pueblos encontramos esa problemática. Lo primero que exige la ley es utilizar un casco homologado y normalizado”, sostuvo.
Por qué no sirve cualquier casco
Beltrán advirtió que algunos conductores utilizan cascos abiertos diseñados para bicicletas, patinetas u otras actividades. Esos elementos, remarcó, no necesariamente cumplen las especificaciones requeridas para circular en una motocicleta.
“No se puede utilizar cualquier casco. Hay cascos que son específicos para andar en moto. Algunos se usan solamente para evitar una infracción, pero no están autorizados para circular en un motovehículo”, explicó.
La reglamentación establece que el casco debe estar correctamente colocado y sujetado. Circular sin ese elemento reglamentario constituye una falta grave.
El instructor recomendó verificar, antes de comprarlo, que el producto cuente con la homologación correspondiente para su utilización en motocicletas.
Las maniobras que aumentan el riesgo
El oficial explicó a Elonce que la moto se convirtió en uno de los principales medios de traslado debido a su costo y rapidez. Sin embargo, recordó que el conductor carece de la protección estructural que ofrecen automóviles, camionetas o camiones.
Entre las conductas riesgosas mencionó los adelantamientos entre vehículos detenidos, los sobrepasos cerca de semáforos, la circulación a velocidades inadecuadas y el incumplimiento de las prioridades de paso.
“El motociclista tiene que esperar su lugar como cualquier otro vehículo. Adelantarse para llegar primero al semáforo o circular por espacios que no corresponden lo pone en riesgo”, afirmó.
Educación vial en las escuelas
La División Educación Vial también realiza talleres en escuelas urbanas y rurales de distintos puntos de Entre Ríos. Las actividades están orientadas principalmente a estudiantes de 15 años en adelante, próximos a tramitar su primera licencia de conducir.
Los encuentros tienen una duración aproximada de 120 minutos e incluyen contenidos sobre normas de tránsito, documentación, responsabilidades del conductor, alcoholemia y características de los vehículos.
“Tratamos de dejarlos preparados para el momento de sacar una licencia. Les acercamos la información y después son ellos quienes deben decidir cómo van a actuar y asumir esa responsabilidad”, señaló Beltrán.
Alcohol cero y ejemplos concretos
Durante los talleres, los instructores utilizaban situaciones reales para explicar las consecuencias de conducir sin licencia, protagonizar un siniestro o circular después de consumir bebidas alcohólicas.
También llevaban material didáctico para mostrar cómo se realizaba un control de alcoholemia. Una de las consultas frecuentes de los estudiantes estaba relacionada con el tiempo durante el cual el alcohol podía permanecer en el organismo.
“La Ley Nacional de Tránsito está para cuidar a la persona. Intentamos llegar a los jóvenes con ejemplos reales, porque es una forma de mostrarles qué puede pasar si manejan sin licencia o después de beber”, manifestó.
La advertencia sobre las picadas
Beltrán señaló que la Policía intenta dialogar con grupos que organizan encuentros de motos y maniobras peligrosas en la vía pública; las denominadas "domingrau". Reconoció que el acercamiento resulta complejo y recordó que las consecuencias pueden exceder una multa de tránsito.
El artículo 193 bis del Código Penal establece penas de seis meses a tres años de prisión e inhabilitación para conducir para quien generara peligro para otras personas mediante una prueba de velocidad o destreza no autorizada.
“No solamente puede quedar una infracción en la información personal. También puede haber una causa por un delito contemplado en el Código Penal si se realizan maniobras peligrosas y se pone en riesgo a terceros”, advirtió.
La responsabilidad comienza en el hogar
El instructor remarcó que la educación vial también debe comenzar dentro de cada familia, especialmente cuando un adulto entrega una motocicleta a un adolescente que no cuenta con licencia.
“La escuela vial empieza en nuestra casa. La responsabilidad también es de la familia cuando se le otorga un vehículo a un menor para que vaya a la escuela o al club”, afirmó.
Beltrán concluyó que el cumplimiento de las normas no debe depender exclusivamente de la posibilidad de recibir una sanción. El objetivo de las capacitaciones es que cada conductor incorpore las medidas preventivas como una práctica habitual antes de circular.