Un adolescente apuñaló en el cuello a su madre y la mató; luego se autolesionó. El hecho ocurrió ante la mirada de dos menores de 3 y 5 años, hermanos del chico.
Un estremecedor caso de matricidio ocurrió en la ciudad de Monte Quemado, en la provincia de Santiago del Estero, cuando un adolescente asesinó a su propia madre en el interior de una vivienda del barrio Porvenir; y después intentó quitarse la vida.
El sangriento episodio ocurrió alrededor de las 20:30 en la intersección de calles Tucumán y Las Heras cuando vecinos alertaron a la Policía sobre el grave caso de violencia intrafamiliar, al encontrar a la víctima ensangrentada en la calle pidiendo ayuda.
Al arribar al lugar, efectivos de la Comisaría de la Mujer y la Familia N° 8 encontraron una escena desgarradora. Según los primeros datos recabados, Alicia Balderrama, de 35 años, habría intentado impedir que su hijo, Thiago Nahuel Balderrama, atentara contra su propia vida, pero hasta el momento todo es materia de investigación.
En ese dramático contexto se habría desatado una discusión que escaló con brutalidad hasta convertirse en un feroz ataque con arma blanca hacia la mujer.
Malherida, la víctima fue trasladada al hospital zonal donde recibió asistencia médica, pero pese al esfuerzo de los galenos no lograron rescatarla. Había llegado sin signos vitales.
La inspección médica preliminar realizada al cadáver reveló que Alicia presentaba múltiples cortes en el rostro, además de una herida punzante en el cuello.
Sobre el adolescente, quien aparentemente tenía problemas de adicciones, se supo que fue hallado, minutos más tarde a la aparición de su madre, tendido sobre la vereda de su propia vivienda, también con lesiones de consideración en diferentes partes del cuerpo. Presentaba heridas sangrantes lo que abre la posibilidad de un intento de autolesión tras ver a su madre malherida.
Fue asistido de urgencia por personal médico y trasladado bajo custodia al hospital de Monte Quemado, mientras la vivienda de la tragedia se llenaba de patrullas y autoridades policiales y judiciales para tratar de reconstruir cómo se desató el incidente que terminó en un matricidio.
Pasada la medianoche, debido a la gravedad del cuadro clínico el adolescente fue trasladado al Regional.
Según indica El Liberal, vecinos de la zona relataron haber escuchado gritos y una fuerte discusión previa al ataque.
Una testigo habría asegurado que el joven atravesaría problemas personales, lo que habría derivado en el trágico desenlace. La escena, marcada por rastros de sangre y signos de lucha, da cuenta de la violencia extrema con la que se produjo el hecho y confirmó a los investigadores que antes del ataque hubo una pelea entre madre e hijo.
Misterio por el arma blanca y custodia policial en la casa
Uno de los puntos que generaba mayor incertidumbre a los investigadores —al cierre de la presente edición— era la ausencia del arma blanca utilizada en el ataque. Pese a los primeros rastrillajes realizados en el interior del domicilio, el cuchillo no fue hallado, lo que abrió un intenso operativo de búsqueda en zonas aledañas.
Fuentes judiciales indicaron que no se descarta que el arma haya sido desechada en los alrededores, donde existen sectores con pastizales altos que dificultan la visibilidad. Ante esta situación, se dispuso un amplio perímetro de seguridad y custodia policial en la vivienda.
Dos niños, los únicos testigos del horror
En medio de la brutal escena, dos pequeños de apenas 2 y 5 años quedaron como los únicos testigos presenciales del ataque. Según se supo, los menores se encontraban dentro de la vivienda cuando su hermano mayor atacó mortalmente a su mamá.
Un familiar, que llegó al lugar instantes antes del arribo policial, logró rescatar a los niños y ponerlos a resguardo, trasladándolos a otra vivienda para alejarlos de la dramática situación. Posteriormente, regresó al domicilio para retirar algunas pertenencias, antes de que la zona fuera completamente perimetrada por las autoridades.
De acuerdo con lo indicado por la investigación, al momento de la llegada de los efectivos no había otras personas en la escena, por lo que los pequeños serían los únicos testigos directos de lo ocurrido.