REDACCIÓN ELONCE
En el Club Sportivo Urquiza se registró el segundo robo del año. La presidenta María Galván denuncia falta de seguridad y pide que devuelvan lo sustraído: “se llevaron el mechero”.
El Club Sportivo Urquiza vuelve a sufrir un nuevo golpe delictivo. “Este es el segundo robo en lo que va el año”, confirmó María Galván, presidenta de la institución, durante una entrevista en el programa GPS. La situación alarma a la comunidad, ya que el club, que este año celebra sus 100 años, es un punto de contención social para cientos de niños y jóvenes de la zona.
En el primer tramo del año, la entidad ya había sufrido un robo en enero, y el hecho reciente vuelve a dejar en evidencia la falta de seguridad en el barrio. La presidenta explicó que el club no solo es un lugar deportivo, sino un espacio de apoyo escolar y acompañamiento para los chicos. “Nuestra idea es que los chicos pasen el mayor del tiempo en acá en el club porque la calle está jodida, es la realidad”, aseguró.
Además, Galván manifestó su frustración por la falta de respuestas. “Te indigna, te cansa, no tener respuestas, no tener colaboración de nadie”, sostuvo, y remarcó que los robos están denunciados en la Comisaría Quinta, pero que aún no se registran avances en las investigaciones. “Nosotros pedimos tanto yo como las mamás, las colaboradores, la gente del club, necesitamos que nos ayuden”, agregó.
La secuencia de robos y el impacto en la comunidad
Según la presidenta, los delincuentes forzaron la reja de la cantina y se llevaron varios elementos fundamentales para el funcionamiento diario. “Se llevaron el mechero, que es donde nosotros cocinamos para los chicos. Se llevaron las pavas eléctricas, pelota de los chicos”, detalló. Además, explicó que el club todavía está en proceso de revisión para detectar qué otros elementos faltan tras el robo.
El primer robo del año también dejó secuelas en la infraestructura. “Nos han forzado todas las ventanas, las del saloncito, las rompieron a todas”, indicó María Galván, quien dijo que ya no saben qué medidas tomar para evitar nuevos ingresos. “Ya no sabemos qué ponerle para que no nos entren por ahí”, lamentó.
La situación es especialmente sensible porque el club funciona con esfuerzo comunitario y voluntario. “Todo lo que se hace en este club es a pulmón”, destacó la presidenta, y explicó que el equipo trabaja “de lunes a lunes” para sostener actividades y competencias. La repetición de robos genera cansancio y desánimo, tanto en las madres como en los colaboradores.