En un juicio abreviado, Miguel Eugenio Pellegrini fue condenado por el crimen ocurrido en junio de 2024. Había contactado a la víctima por Facebook, la estranguló y ocultó su cuerpo junto a un arroyo en el departamento Diamante.
El Tribunal de Juicios y Apelaciones Nº 8 de Paraná condenó a prisión perpetua de cumplimiento efectivo a Miguel Eugenio Pellegrini, de 37 años, por el femicidio de María Susana Altamirano, de 47 años, ocurrido en junio de 2024.
El vocal Rafael Cotorruelo declaró a Pellegrini autor material y responsable del delito de homicidio doblemente agravado por alevosía y por el contexto de violencia de género.
“Yo reconozco los hechos”, manifestó Pellegrini cuando el magistrado le preguntó si admitía haberla matado.
La resolución se produjo este jueves tras la homologación de un acuerdo de juicio abreviado alcanzado entre la Fiscalía, representada por Gilberto Robledo; la defensa técnica, a cargo de José Barbagelata Xavier; y la querella particular, representada por Cynthia Rau.
La contactó por Facebook y acordaron encontrarse
El crimen ocurrió el 8 de junio de 2024. Según se determinó durante la investigación, Pellegrini había comenzado a mantener contacto con Altamirano en marzo de ese año a través de Facebook y ambos acordaron encontrarse el día del hecho.
Pellegrini trasladó a la mujer en un Fiat Palio blanco y le provocó la muerte mediante estrangulamiento. Luego llevó el cuerpo hasta el kilómetro 31 de la Ruta Nacional 131, en jurisdicción del departamento Diamante.
Allí ocultó el cadáver debajo de las raíces de un ombú, a la vera de un arroyo.
La investigación y el hallazgo del cuerpo
La búsqueda de Altamirano comenzó el 10 de junio de 2024, cuando su hija realizó una exposición para solicitar su localización en Paraná.
La investigación permitió recuperar los chats entre la víctima y Pellegrini. Además, el análisis de antenas de telefonía celular y de cámaras de videovigilancia vial permitió acreditar que ambos habían realizado juntos el trayecto en automóvil desde Paraná hasta la zona donde posteriormente apareció el cuerpo.
El 12 de junio de 2024, durante un procedimiento policial y luego de que se ordenaran su allanamiento y detención en Viale, Pellegrini manifestó voluntariamente ante los efectivos que había matado a Altamirano e indicó dónde se encontraba el cadáver. Horas después, el cuerpo fue localizado en el lugar señalado.
Las pruebas que comprometieron al condenado
Entre las pruebas incorporadas a la causa resultaron determinantes los elementos encontrados en el automóvil de Pellegrini.
La Dirección de Criminalística estableció que los extremos del alambre encontrado en el cuello de Altamirano presentaban continuidad y correspondencia con un rollo de alambre secuestrado en el Fiat Palio. También determinó que habían sido cortados con una tenaza encontrada en el mismo vehículo.
Además, debajo de las uñas de la víctima se encontró material biológico con perfil genético de ADN de Pellegrini, mientras que en el bolso de Altamirano, localizado junto al cuerpo, fue hallada una huella dactilar correspondiente al dedo meñique izquierdo del condenado.
Tenía una condena anterior
Pellegrini registraba además una condena previa de dos años de prisión en suspenso, dictada en 2019 por tentativa de rapto y robo.
Según consta en la causa, aquel hecho también había sido cometido utilizando el mismo Fiat Palio que posteriormente fue empleado en el femicidio de Altamirano.
En los fundamentos de la sentencia se consideró que el accionar de Pellegrini constituyó una manifestación extrema de violencia de género y ejercicio de poder, ejecutada mediante un medio cruel.
La familia prestó conformidad al juicio abreviado
La querella que representó a la familia de María Susana Altamirano confirmó que sus allegados dieron su conformidad para resolver la causa mediante un juicio abreviado.
Según se indicó, la condena a prisión perpetua les otorgó paz y el sentimiento de que se había hecho justicia, además de evitar el desgaste emocional que hubiera significado atravesar un debate oral prolongado.