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Paraná Ocurrió en julio de 2017

Tragedia en Ruta 12: paranaense recordó que frenó a “10 centímetros” del puente

El comerciante recordó que, en 2017, estuvo a centímetros de caer del puente derrumbado en Ruta 12. Fue el primero en llegar y contó cómo salvó a un conductor. Ocurrió días antes de la muerte de un hombre que se precipitó con su vehículo.

18 de Julio de 2022

El comerciante recordó que, en 2017, estuvo a centímetros de caer del puente derrumbado en Ruta 12. Fue el primero en llegar y contó cómo salvó a un conductor. Ocurrió días antes de la muerte de un hombre que se precipitó con su vehículo.

El pasado 8 de julio, se cumplió el quinto aniversario del derrumbe del puente sobre el arroyo Guazú, entre las ciudades correntinas de Goya y Esquina.

Ese día del año 2017, el paranaense Julio Alberto Domingorena, junto a su esposa y su nieto, estuvieron literalmente al borde de la muerte, por la caída del puente en la Ruta Nacional Nº12, pero también, salvaron la vida de otro hombre que iba en su auto por el mismo trazado vial.

 

 

 

 

 

Julio atiende, como cada mañana desde hace 25 años, la despensa de su propiedad, ubicada en la esquina de Uruguay y La Rioja en Paraná. En ese comercio, fue donde el despensero dialogó con Elonce y recordó aquella lluviosa mañana, en la que su vida y la de sus familiares, estuvieron a 10 centímetros de una caída de más de 15 metros de altura. “Estoy vivo”, resume Julio. Sin embargo, en ese puente derrumbado, cuatro días después, sobrevino la tragedia.

 

 

La tragedia

 

Diferente fue la suerte de una pareja oriunda de Misiones, que pasó cuatro días después por ese lugar y nadie se preocupó en señalizar la zona, para evitar que cayeran al arroyo.

El 12 de julio en horas de la madrugada, el conductor de una camioneta Eco Sport en la que iba acompañado por su pareja, no se percató del puente desplomado y cayó a las correntosas aguas del Guazú.

Tras la caída, Elena Eva Dzikoski, pudo nadar hasta unos árboles, se aferró a ellos y aguardó la ayuda de personal de Prefectura Naval. Sin embargo, su pareja y conductor del vehículo, Rogelio Schweig, no alcanzó tierra firme y desapareció en las aguas.

 

 

 

El recuerdo de Julio

 

El comerciante contó que, junto a su nieto y esposa, se dirigían hacia Misiones para visitar a su hija. Salieron de Paraná a las 7 con una llovizna persistente. En el trayecto, cerca de las 10, pararon en Esquina. Domingorena contó a Elonce que compró cigarrillos, fueron al baño y renovaron el mate. Cuando volvieron a la ruta llovía y los paró la caminera. "Me preguntaron adónde iba y me pidieron precaución porque había mucha agua en la ruta", cuenta.

Siguieron viaje, el nieto se durmió un rato. Estaban a unos 35 kilómetros del puente trágico cuando paró de llover.

 

 

 

A 10 centímetros del precipicio

 

“A unos 40 metros del puente, vi algo que me pareció raro en la ruta y le dije a mi nieto: ¡qué cosa rara hay en el puente!”, recordó y agregó que “clavé los frenos y la rueda delantera quedó a 10 centímetros del precipicio donde se cayó el puente”, remarcó Julio al hablar con Elonce.

“Mi nieto quedó sobre el torpedo de la camioneta y me gritó qué hacía. Entonces, le dije que mirara que no estaba el puente. Ahí comenzó a gritar y yo buscaba poner marcha atrás sin que la camioneta se moviera, porque abrí la puerta y vi agua nomás. El agua de abajo saltó y me llegó hasta el parabrisas”, relató el comerciante.

 

 

 

“Puedo contar la historia”

 

Eran alrededor de las 10.20. La frenada de la Ford Ranger quedó impresa en el asfalto a 10 centímetros del precipicio. “Cuando voy manejando, voy atento y no le doy importancia a lo que pasa a los costados. Por eso, creo que puedo contar la historia y estamos vivos con mi señora y mi nieto”, aseguró Domingorena a Elonce al hablar sobre el segundo de atención que le permitió no caer al arroyo.

 

“Salí marcha atrás y me atravesé en la ruta. Como venía un auto, yo tocaba bocina y sacaba la mano para que frene. El conductor, un muchacho de Esquina que venía en un Gol, frenó por esquivarme”, relató Julio.

En la foto del puente caído que circuló en los medios, se ven dos vehículos rojos: la Ranger de Don Beto, el almacenero de Paraná, y el Gol en el que viajaba un hombre de Esquina.

 

 

 

El primero en llegar

 

El paranaense Julio Alberto Domingorena, junto a su esposa y su nieto, fueron los primeros en ver el puente derrumbado en el arroyo Guazú y contó a Elonce, el diálogo que tuvo con uno de los policías que llegaron al lugar tras el hecho.

“Después de eso, volví hasta el borde y parecía que el agua hervía. Uno de los policías, me preguntó si había alguien abajo, en el arroyo. Yo le dije que no había nadie y me volvió a preguntar: ¿Usted cómo sabe eso?”, recordó Julio y explicó la sorpresa del efectivo policial con su respuesta.

“`Yo sé porque esas huellas de frenadas que están ahí en la orilla, son las mías´, le contesté la policía y me miró y me dijo: ¿Ahí frenaste?. Le contesté que sí y le dije que estábamos vivos nomás. Por eso lo puedo contar”, reiteró Julio a Elonce.

 

 

 

En estado de shock

 

Tras el afortunado hecho, Domingorena sintió que un nudo le comprimía el pecho. Estaba en shock y no podía reaccionar. “Tenía una puntada en el pecho y quería llorar nomás. Cuando llegué al puesto de Gendarmería, empecé a llorar como un gurí y me desahogué”, sostuvo Julio y agregó que tras un par de horas, le avisó a su hija que iba a seguir viaje hacia Misiones, pero que se iban a demorar, porque “se había caído un puente”.

 

Pasado el mediodía, volvieron hasta La Paz, agarraron por Feliciano, salieron a San Jaime de la Frontera y después tomaron la ruta a Misiones, por Paso de los Libres. El reencuentro con la hija disipó un poco la angustia y volvieron sin miedo. "Lo que vivimos no es algo de todos los días. Es como ganar dos veces el Quini", señaló.

Julio volvió a pasar algunas veces por el lugar y lo recuerda con una anécdota. “Cuando iba a pescar a Goya en la Fiesta Nacional del Surubí, lo mirábamos desde abajo al pasar por el puente Bailey y mi hijo bromeaba: `mirá, de allá arriba casi se mata mi padre´”, señala Julio.

 

 

 

El nuevo puente

 

La Dirección de Vialidad Nacional informó que las obras del nuevo puente sobre el arroyo Guazú, en la ciudad correntina de Goya, se encuentran en su etapa final de la Ruta Nacional Nº12. La habilitación del viaducto, que se desplomó en junio 2017, tras una crecida del caudal y que se cobró la vida de un hombre misionero, se habilitarán en la primavera, adelantaron medios correntinos.

 

Consultado sobre si pasaría por el puente nuevo, Julio no duda en describir cuál sería su reacción. “Yo me largaría a llorar porque a mí, me hizo mal eso. Se mueven los sentimientos”, remarcó Domingorena a Elonce y resaltó que “si va a estar nuevo voy a pasar”, sostuvo.

 

 

 

“¿Por qué estoy vivo?”

 

La rutina y el tiempo, ayudaron a olvidar de a ratos el mal momento. “Después de eso que pasó, hubo un tiempo que me preguntaba ¿por qué estoy vivo si yo no tendría que estar vivo? Y la respuesta es que hay un Dios. Quizás hago falta acá o no me quieren allá arriba”, afirma Julio para desatar una risa y tomar con humor el desenlace de aquel episodio. Elonce.com

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