REDACCIÓN ELONCE
En el marco de una jornada de memoria por los 32 años de la desaparición de Martín Basualdo y Héctor Gómez, Isabel Vergara volvió a reclamar justicia. "Tengo fe de que algún día alguien se anime a hablar", expresó en diálogo con Elonce.
Treinta y dos años después de la desaparición de Martín Basualdo y Héctor Gómez, Isabel Vergara volvió a alzar su voz para mantener vivo el reclamo de justicia. En el marco de la jornada "Pinceladas de la Memoria", realizada en las inmediaciones del Club Sportivo Urquiza, la madre de Martín compartió con Elonce un testimonio cargado de emoción, recuerdos y esperanza.
La actividad reunió a familiares, organizaciones de derechos humanos y vecinos para renovar el mural en homenaje a los dos jóvenes desaparecidos y reafirmar el pedido de verdad sobre lo ocurrido en 1993, cuando ambos fueron detenidos por efectivos de la Policía de Entre Ríos y nunca más regresaron.
"Siempre por mi hijo y por Héctor"
Isabel llegó al lugar donde su hijo pasó buena parte de su juventud y aseguró que no podía estar ausente. "Por supuesto que no podía faltar en esta tarde hermosa que nos hizo. Siempre por mi hijo y por su compañero Héctor Gómez", expresó.
Al recordar a Martín, la emoción volvió a hacerse presente. "Pienso cómo sería hoy mi hijo. A veces lo veo acá, en mi barrio, en la esquina con sus amigos, charlando o acá en el club. Esos recuerdos siempre vuelven", relató.
"Tengo fe de que algún día alguien hable"
Aunque pasaron más de tres décadas, Isabel aseguró que nunca perdió la esperanza de conocer qué ocurrió con su hijo. "Ha pasado muchos años, pero aún tengo fe. No digo que ellos estén vivos, porque ya sé que no. Lo que espero es que alguien se anime a hablar, que me diga: 'Señora Isabel, sus hijos están en tal lugar'. Eso es lo que sigo esperando", sostuvo.
La mujer reconoció que el paso del tiempo deja profundas huellas, pero explicó qué fue lo que le permitió seguir adelante. "Estoy de pie gracias a toda la gente que durante todos estos años me acompañó, me brindó cariño y nunca me dejó sola. La ausencia de un hijo es lo peor que puede vivir una madre. Uno se va desgastando, pero sigo de pie gracias al acompañamiento de tanta gente", afirmó.
"No pierdo la fe"
Consultada sobre la posibilidad de que algún día aparezca una respuesta, Isabel fue contundente. "Tengo fe de que algún día se va a saber. Aunque pasen 50 años y yo ya no esté en esta tierra, espero que alguien diga: 'Acá estaba el hijo de Isabel'", expresó.
También agradeció el afecto permanente que recibe de quienes conocen su historia. "La gente siempre está preguntándome cómo estoy. No dejan que pase frío, me regalan abrigo, zapatillas. Todo eso me hace bien. Significa que me tienen cariño y eso me da fuerzas para seguir", manifestó.
Una lucha que nunca abandonó
Isabel recordó que vivió durante muchos años en el barrio La Floresta, donde crió a sus hijos y participó activamente de tareas comunitarias. "Fui ama de casa, crié a mis hijos, trabajaba en un galpón donde se ayudaba a los chicos. Yo hacía el chocolate y mientras colaboraba, también me ayudaban a mí. Nunca me quedé quieta, siempre estuve de pie y espero seguir así, no sé hasta cuándo, pero seguir adelante", concluyó.
La jornada "Pinceladas de la Memoria" incluyó una radio abierta, la renovación del mural dedicado a Martín Basualdo y Héctor Gómez, intervenciones artísticas y un nuevo reclamo colectivo para que, a 32 años de la desaparición de ambos jóvenes, se conozca finalmente la verdad.