La expectativa por la semifinal del Mundial se vive desde temprano en el centro de Paraná. Camisetas celestes y blancas, comercios que adelantaron el cierre y vecinos confiados en un triunfo marcaron la previa del esperado choque entre Argentina e Inglaterra.
La ansiedad por el partido entre Argentina e Inglaterra comenzó a sentirse desde las primeras horas de este miércoles en las calles de Paraná. Aunque la actividad comercial arrancó con tranquilidad debido al horario y a las vacaciones de invierno, la ilusión por una nueva presentación de la Selección Nacional domina las conversaciones en la peatonal y el centro de la ciudad.
Muchos comerciantes decidieron cerrar sus puertas a partir de las 15 para que empleados y clientes puedan seguir la semifinal del Mundial. La expectativa es que la actividad quede prácticamente paralizada durante las dos horas del encuentro y que, dependiendo del resultado, se retome la atención al público más tarde.
Las camisetas argentinas, bufandas y camperas con los colores nacionales fueron las protagonistas de la mañana. Entre quienes caminaban rumbo al trabajo o realizaban las primeras compras del día, predominó un sentimiento común: la confianza en que el equipo de Lionel Scaloni pueda dar un paso más hacia la final.
"Hay que ganar como sea"
Uno de los primeros hinchas consultados, que caminaba apurado hacia su trabajo con una campera de la AFA, resumió el ánimo general. "Hay que ganar como sea", dijo un hombre que iba hacia su trabajo; contó que tenía la posibilidad de salir antes para seguir el encuentro y reconoció que no tiene ninguna cábala especial.
Otro vecino, vestido con una remera argentina, se mostró convencido del rendimiento del conjunto nacional. "Veo que Argentina tiene un equipo muy bien armado y pienso que sí, que vamos a ganar", expresó con seguridad. Consultado sobre cómo viviría el partido, explicó que lo haría junto a su familia, acompañado por una costumbre bien argentina: "con mate y bizcochito", comentó.
Aunque aseguró que confía en un triunfo, descartó sumarse a los festejos masivos. "Ya soy mayor. Los chicos sí, los nietos, festejan en el barrio", dijo entre sonrisas.
Comercios con horario especial por la Selección
La expectativa también modificó la rutina laboral. Un propietario de un lavadero de autos explicó que tanto él como su esposa reorganizaron la jornada para llegar a tiempo al partido. "Estamos hasta las 14.30, después cortamos", indicó.
También reveló cuál es la tradición que mantiene cada vez que juega la Selección. "La remera como siempre y en casa tenemos algo en la mesa esperando. Que sea lo que Dios quiera, pero con todo", sostuvo.
Finalmente reconoció que el sufrimiento será inevitable. "Ya venimos de un par de partidos que nos vienen haciendo sufrir, pero bien, esperando lo mejor de nuestra Argentina", afirmó.
Una ciudad que espera el pitazo inicial
Con el correr de la mañana, el movimiento comenzó a incrementarse lentamente en el microcentro, mientras muchos vecinos aprovechaban para realizar las últimas compras antes del partido.
La sensación compartida era que, cuando llegara la hora del encuentro, Paraná volvería a detenerse para acompañar a la Selección en otro desafío mundialista. En cada testimonio se repitieron la ilusión, la confianza y las ganas de volver a celebrar, con la esperanza de que Argentina consiga el pasaje a una nueva final del mundo.