REDACCIÓN ELONCE
El secretario de Planificación e Infraestructura, Eduardo Loréfice, aseguró a Elonce que todas las obras públicas en Paraná se ejecutan con recursos locales. Detalló licitaciones, trabajos viales, el costo del asfalto, la nueva planta en frío y los proyectos previstos para 2026.
Obras públicas en Paraná fue la definición que marcó el eje de la entrevista con Eduardo Loréfice, secretario de Planificación e Infraestructura de la Municipalidad de Paraná, quien aseguró que actualmente la totalidad de las intervenciones que se ejecutan en la capital de Entre Ríos se financian con recursos municipales.
En un escenario signado por la retracción de la inversión nacional y las limitaciones presupuestarias de la Provincia, el funcionario sostuvo que la comuna decidió sostener un esquema de obras con fondos propios y con una planificación orientada a priorizar la trama vial, los accesos, los servicios y el mantenimiento de edificios públicos.
La definición no fue menor. Loréfice corrigió de entrada la idea de que la mayoría de las obras se realizan con dinero local y remarcó que, en realidad, toda la infraestructura en marcha depende hoy del aporte de los contribuyentes paranaenses. “No es la mayoría, es la totalidad de las obras. Hoy por hoy, la ciudad se maneja 100% con fondos paranaenses para la atención de las obras que se hacen”, afirmó al ser consultado sobre las declaraciones previas de la intendenta Rosario Romero.
En ese marco, el funcionario explicó que la Municipalidad de Paraná reorganizó su presupuesto para sostener un plan de intervención urbana pese a la caída de aportes externos. “Hay de público conocimiento una retirada del gobierno nacional en lo que es inversión en obra pública. La situación del gobierno provincial es igual, así que todo lo que se hace en la ciudad se hace con fondos 100% paranaenses”, señaló, al describir el contexto en el que la gestión municipal decidió avanzar con obras de diferente escala en distintos sectores de la ciudad.
La recuperación de la trama vial como prioridad de gestión
Lorefice encuadró el plan de infraestructura dentro de un presupuesto ordenado por programas, con ejes definidos para cada área de la administración municipal. Entre esas prioridades ubicó a la recuperación de la trama vial como uno de los objetivos centrales de la gestión en Paraná.
El funcionario explicó que el deterioro de calles y avenidas exige una intervención constante, especialmente luego de períodos de lluvias intensas como los registrados en las últimas semanas en la capital entrerriana. “Hay un presupuesto ordenado por programas y en ese presupuesto ordenado por programas tenemos ejes que sostenemos en la gestión desde todas las áreas, y uno de esos es la recuperación de la trama vial, que requiere un mantenimiento importante”, expresó.
En esa línea, añadió que las precipitaciones copiosas profundizan los daños y obligan a una respuesta más intensa desde el Estado local. “Cuando hay lluvias, sobre todo como las que han caído últimamente, que son muy copiosas, se generan muchos deterioros y la impronta de la gestión es justamente fortalecer esto”, sostuvo. Esa necesidad, indicó, derivó en un esquema de trabajo con licitaciones activas y con tareas directas desde Servicios Públicos.
Licitaciones, cuadrillas y dos frentes simultáneos
El secretario precisó que actualmente el municipio trabaja con dos frentes bien diferenciados para atender la demanda urbana: por un lado, obras licitadas para intervenciones de mayor envergadura; por otro, tareas ejecutadas por la administración municipal a través de la Dirección de Conservación Vial y otras áreas operativas.
“Hoy tenemos tres licitaciones en marcha más los trabajos que se hacen a través de servicios públicos, o sea que hay dos frentes diferentes, pero se ataca todo lo que es trama vial con distintas características para tener una presencia fuerte”, dijo. Esa articulación, afirmó, busca dar respuesta tanto a corredores principales como a reclamos cotidianos en los barrios de Paraná.
Lorefice reconoció que las obras sobre el pavimento son uno de los temas que más preocupan a los vecinos y, por eso, la decisión fue ordenar la intervención para que no existan superposiciones ni zonas sin cobertura. “Se está trabajando coordinadamente. Hay un coordinador designado por la intendenta específicamente para esas tareas, no solo para que no haya superposición, sino fundamentalmente para que no haya huecos donde no estemos atendiendo la demanda”, explicó.
Con ese criterio, la Municipalidad procuró combinar frentes de obra de gran escala con operativos puntuales de bacheo y mantenimiento barrial. Según el funcionario, el objetivo fue estar presente en toda la ciudad, aunque con distintos tipos de intervención según las características de cada calle o avenida.
Las obras del verano en el centro de Paraná
Uno de los ejes del plan municipal fue aprovechar el receso escolar y la menor circulación de enero y febrero para avanzar con trabajos en el área central de Paraná. Loréfice recordó que durante ese período se ejecutaron intervenciones importantes sobre calles de alta transitabilidad y en corredores vinculados al transporte urbano.
“Hubo muchos trabajos que se hicieron durante el receso escolar, se trabajó mucho en la temporada donde no había clases, sobre todo en calles muy transitadas”, indicó. Entre los sectores mencionados, aludió a la zona céntrica, con tareas sobre Alameda de la Federación, calle Santa Fe y otras arterias donde se organizaron cortes parciales para sostener la circulación mientras avanzaban las obras.
El funcionario explicó que la lógica de esos trabajos fue intervenir con intensidad en un período de menor actividad urbana. “El objetivo era en el verano, que es cuando además la ciudad baja la actividad, tenemos menos actividad en enero y febrero, tener una intervención fuerte, sobre todo en el área central y también vinculada a lo que es el transporte público”, detalló.
Ese punto estuvo vinculado, además, a la implementación y ajuste del nuevo esquema de transporte urbano. Según Loréfice, la idea fue aprovechar la etapa inicial del sistema para mejorar corredores claves antes del inicio pleno del ciclo lectivo, cuando la dinámica de la ciudad se vuelve más compleja.
Un plan ambicioso que continuó después del receso
Aunque la planificación del verano fue intensa, el funcionario admitió que no se logró completar todo lo previsto en ese primer tramo. De todos modos, sostuvo que la tarea fue “muy fuerte” y que las obras continuaron luego del receso en distintos puntos del área central de Paraná.
“No se llegó con la totalidad de lo previsto porque la verdad que era un plan bastante ambicioso y seguimos trabajando en algunos sectores del área central, pero sí se hizo una tarea muy fuerte en ese sentido y se continúa”, manifestó. La declaración marcó que el programa de obras no quedó restringido al verano, sino que siguió activo con nuevos llamados y tareas en ejecución.
En esa misma dirección, anticipó que el municipio tenía otras dos licitaciones próximas a salir, una orientada al centro y otra a los corredores principales. “Hoy hay dos licitaciones más que están para salir muy pronto: una tiene que ver con el área central y otra con los corredores principales, vinculadas muy fuertemente a lo que es transporte público también”, señaló.
De ese modo, la comuna buscó consolidar una línea de intervención sobre los sectores de mayor circulación, donde el desgaste del pavimento impacta con más fuerza tanto en el tránsito privado como en el transporte de pasajeros.
El reclamo por el bacheo en los barrios
Uno de los puntos abordados durante la entrevista fue la percepción de muchos vecinos de que las obras más visibles se concentran en el centro mientras persisten reclamos en los barrios por el estado de calles y baches. Frente a ese planteo, Loréfice insistió en que la Municipalidad trabaja en ambos planos.
Según explicó, las licitaciones atienden frentes más grandes, mientras que el personal municipal interviene sobre demandas puntuales y tareas más distribuidas territorialmente. “Por la parte de Servicios Públicos tenemos la Dirección de Conservación Vial, que está trabajando también muy fuerte”, indicó, al remarcar que la intención es cubrir el conjunto de la ciudad.
El funcionario vinculó ese enfoque con una idea de devolución a los contribuyentes. “Todos los vecinos aportan porque, como decía, los fondos son 100% paranaenses, así que tratamos de estar en toda la ciudad distribuyendo con obras, aunque sea de distintas escalas, pero haciéndole llegar al vecino una devolución de ese aporte que hacen los paranaenses”, expresó.
La definición mostró un criterio político y presupuestario: si la obra pública se sostiene con fondos locales, la obligación del municipio es que esa inversión tenga presencia territorial en distintos sectores de Paraná y no quede limitada a algunos corredores principales.
La nueva planta de asfalto en frío
Entre las herramientas incorporadas para reforzar las tareas municipales, Loréfice destacó la adquisición de una planta de asfalto en frío. El funcionario explicó que ese equipamiento permitirá programar intervenciones de bacheo y pequeñas carpetas asfálticas en calles residenciales, sin depender exclusivamente de contrataciones externas.
“Hay la adquisición de una planta de asfalto en frío que se ha hecho, que se está prontamente por poner en funcionamiento para realizar desde la administración municipal tareas importantes en ese sentido”, precisó. La máquina, aseguró, ya está en poder del municipio, aunque todavía resta completar la provisión de insumos para su funcionamiento sostenido.
“La planta ya la tenemos. Lo que estamos ahora es en la adquisición de los materiales para proveerla con regularidad para poder programar tareas”, detalló. Esa etapa es clave, según explicó, para que la Municipalidad pueda organizar cronogramas y asegurar una producción previsible.
La incorporación de la planta en frío aparece como una pieza relevante dentro de la estrategia oficial para fortalecer la capacidad operativa propia y reducir dependencias en trabajos de conservación vial de menor escala.
El final de la vieja planta en caliente
Consultado por la antigua planta asfáltica que tuvo el municipio, Loréfice explicó que se trataba de una planta en caliente muy antigua, cuyo deterioro y complejidad técnica hicieron inviable su continuidad. La comparación que utilizó fue directa: la equiparó con un vehículo demasiado viejo, cuyo mantenimiento deja de justificar su uso.
“Esa era una planta asfáltica en caliente y esa es una planta muy antigua. Se ha deteriorado mucho con el tiempo y el mantenimiento se ha transformado cada vez más tedioso, más difícil conseguir la reposición de piezas”, señaló. A eso sumó otro problema: la producción había perdido consistencia y previsibilidad.
“La producción que tiene ha dejado de ser consistente y previsible. Uno necesita poder programar tarea y que responda en tiempo y forma. Es como tener un vehículo muy viejo que llega un momento en el que ya no vale la pena sostenerlo en funcionamiento. De hecho, por eso se reemplaza con esta planta en frío”, explicó.
La decisión, entonces, no respondió solamente a una cuestión tecnológica, sino también operativa: la ciudad necesitaba una herramienta capaz de sostener cronogramas y responder con rapidez a la demanda cotidiana de reparación vial.
Para qué servirá el asfalto en frío
Loréfice aclaró que la nueva planta no está pensada para cualquier tipo de obra. Explicó que el asfalto en frío es útil para bacheo y carpetas en calles residenciales, pero no necesariamente para avenidas de alta exigencia o corredores de transporte público.
“Se puede hacer bacheo y se pueden hacer carpetas también, vinculadas más a zonas residenciales con menor demanda; no es quizás para una avenida principal que va a tener un transporte público y alguna exigencia importante”, afirmó. De esa manera, diferenció entre los usos del nuevo equipamiento y los tipos de obra que seguirán requiriendo otras soluciones técnicas.
El funcionario precisó que en barrios o calles con circulación moderada el sistema no debería presentar inconvenientes. “Para una zona residencial no tendría mayor problema, donde puede circular a lo mejor un camión de basura, que es un vehículo importante, pero que tiene una circulación diaria de una vez por día”, graficó.
Así, la Municipalidad buscó reforzar su capacidad para intervenir en sectores donde el deterioro del pavimento afecta la vida cotidiana de los vecinos, sin necesidad de esperar grandes licitaciones o frentes externos.
La dificultad de sostener obras por consorcio con vecinos
Otro aspecto abordado en la entrevista fue la posibilidad de realizar obras con participación vecinal, bajo sistemas de consorcio o aporte compartido, como se hizo en otros años en algunos barrios de Paraná. Loréfice admitió que esa modalidad cayó de manera notoria por el deterioro de la situación económica.
“Hemos intentado. Ha disminuido mucho ese tipo de obras en esa asociación, si se quiere, con vecinos, fundamentalmente vinculada a la situación económica”, afirmó. Según describió, hoy a las familias les resulta muy difícil afrontar aportes extraordinarios para obras de pavimento, cordón cuneta o infraestructura urbana.
La explicación fue concreta: “Al vecino se le hace difícil hacer aportes. El asfalto tiene precio dólar”. Con esa frase, el funcionario resumió uno de los principales condicionantes que enfrenta hoy cualquier esquema de financiamiento compartido en la ciudad.
La referencia al “precio dólar” dejó en evidencia que el costo de los materiales, de los insumos y de parte de la cadena vinculada a la obra pública impacta directamente sobre la capacidad del municipio y de los particulares para avanzar con proyectos de pavimentación.
Cuánto cuesta hoy una cuadra de asfalto en Paraná
Consultado sobre el valor de una cuadra de pavimento, Loréfice ofreció una cifra que reflejó la magnitud de la inversión necesaria para obras de urbanización en barrios de la capital entrerriana. “Una cuadra tradicional está valuada en 90 o 100 millones de pesos”, indicó.
Luego precisó que ese monto corresponde a una cuadra completa, con base, subbase, cordón cuneta y carpeta asfáltica apta para un tránsito tradicional. “Una cuadra de asfalto completa, cordón cuneta, base, subbase y la carpeta, para una calle de barrio, ronda aproximadamente los 100 millones de pesos”, sostuvo.
La cifra cobra relevancia en el contexto actual porque permite dimensionar por qué el municipio habla de priorización, planificación estratégica y focalización de recursos. Cada intervención de pavimentación implica un desembolso muy alto, incluso en calles sin exigencias extraordinarias.
Lorefice aclaró que el valor puede variar según algunas condiciones técnicas, pero remarcó que ese orden de magnitud es el que rige actualmente para una obra barrial estándar en Paraná.
La estrategia presupuestaria para llegar a toda la ciudad
Frente a esos costos, el funcionario aseguró que la Municipalidad organizó el presupuesto para destinar una parte importante al sostenimiento de la trama vial. La decisión, dijo, fue concentrar esfuerzos en algunas prioridades sin perder de vista una distribución general de obras.
“Hemos organizado el presupuesto. Se ha hecho un esfuerzo muy grande para tener un presupuesto importante y una parte importante de ese presupuesto se ha volcado para sostener lo que es trama vial”, afirmó. En ese esquema, la palabra estratégica apareció varias veces como criterio de gestión.
“Se han hecho foco en algunas pocas cosas, pero la idea es ser estratégicos, planificar las intervenciones, estar en toda la ciudad”, remarcó. Esa mirada se apoya en la convicción de que el municipio no puede resolver todo al mismo tiempo, pero sí debe diseñar un mapa de prioridades según necesidades, circulación, servicios y equidad territorial.
En otras palabras, la gestión planteó que, ante un escenario de recursos limitados y costos elevados, el desafío ya no pasa solo por hacer obras, sino por seleccionar dónde, cómo y con qué herramientas intervenir para que el impacto alcance a la mayor cantidad posible de vecinos.
El caso del acceso por Almafuerte y la ruta 18
La entrevista también se detuvo en uno de los temas estructurales de Paraná: el acceso por avenida Almafuerte, vinculado a la ruta 18 y a la discusión sobre la responsabilidad de mantenimiento y ejecución en ese sector de la ciudad. Lorefice reconoció que se trata de una situación “mezclada”, donde conviven la lógica de una avenida urbana con la condición de ruta nacional.
“Es una situación quizás mezclada, es una avenida urbana que de hecho la mantiene la Municipalidad y a su vez está como ruta nacional, tiene esa dualidad”, explicó. Esa particularidad responde, según dijo, al crecimiento de la ciudad, que absorbió zonas que antes funcionaban como accesos periféricos.
“La extensión de la ciudad ha llegado a que lo que anteriormente era un acceso de ruta hoy sea una avenida urbana”, expresó. A partir de esa transformación, el municipio entiende que debe asumir un rol más decidido sobre esos accesos, aun cuando haya competencias compartidas con otros niveles del Estado.
La referencia no fue abstracta: estuvo directamente ligada a la obra en el sector de 12 de Octubre y Circunvalación y a la posibilidad de dar finalmente uso al puente de Almafuerte, una estructura largamente postergada.
El puente de Almafuerte y una obra paralizada hace décadas
Loréfice sostuvo que el municipio firmó un convenio para encarar esa obra y anticipó que la mayor parte de la inversión correrá por cuenta de la comuna. “La mayor parte de lo que falta lo va a poner el municipio y el 90% de la inversión es municipal. Todo lo que es asfalto, que es lo más grueso de la obra, lo va a hacer el municipio con fondos propios”, afirmó.
La Provincia, añadió, intervendrá en la iluminación a través de ENERSA, mientras que Vialidad Nacional se ocupará de la señalización horizontal y vertical. “Lo importante es que entre los tres podremos llegar a poner a funcionar el espacio que está parado hace años”, manifestó.
La frase más fuerte llegó al describir el tiempo de postergación acumulado. “El puente de calle Almafuerte tiene más de 30 años sin usarse”, advirtió. Y en esa línea subrayó que, si la obra se completa, finalmente podrá asignársele un destino funcional a una infraestructura que durante décadas permaneció sin habilitación.
Para el funcionario, el objetivo es que la parte municipal quede terminada durante este año. No obstante, dejó claro que la habilitación definitiva dependerá también del cumplimiento de las tareas comprometidas por Provincia y Nación.
Completar lo que falta
Loréfice admitió que, si el municipio termina su parte y el resto de los actores no cumple, la obra no podrá ponerse en uso. Sin embargo, anticipó que la comuna insistirá para evitar que una inversión de semejante magnitud quede nuevamente inconclusa.
“Vamos a presionar para que si el resto de los que tienen que colaborar no lo hacen, de alguna manera se haga, porque obviamente después de haber hecho la inversión más importante no queremos quedarnos sin poder utilizarlo”, aseguró. La expresión dejó ver una advertencia política y administrativa: la gestión local no está dispuesta a concluir su tramo sin exigir la finalización del proyecto completo.
La importancia del acceso no es menor. Se trata de un punto neurálgico para la conectividad vial de Paraná y para la reorganización del tránsito en sectores donde confluyen circulación urbana, movimiento regional y crecimiento poblacional.
En ese contexto, la obra aparece como una de las apuestas más visibles del plan de infraestructura de la Municipalidad para este 2026, tanto por su costo como por el simbolismo de reactivar un espacio que, según el propio funcionario, permaneció detenido durante más de tres décadas.
Un presupuesto con 59 obras previstas
Al ser consultado por la planificación general para este año, Loréfice informó que el municipio tenía “24 obras en marcha” y que el presupuesto contemplaba “59” en total. La meta oficial, aseguró, es ejecutarlas todas.
“Hoy tenemos ya 24 obras en marcha. El presupuesto contempla 59. La idea es ejecutarlas a todas”, sostuvo. Ese dato dio una dimensión del volumen de actividad que proyecta la Municipalidad de Paraná en materia de infraestructura para 2026.
Además, el funcionario afirmó que durante el año pasado el municipio sobreejecutó la partida destinada a obras públicas. “Dentro del año pasado ejecutamos 3.000 millones de pesos, sobreejecutamos en 3.000 millones de pesos el presupuesto”, señaló, al explicar que los refuerzos presupuestarios permitieron ampliar lo previsto originalmente.
Ese antecedente es presentado por la gestión como un indicio de que, aun con restricciones, la administración local intenta sostener e incluso expandir la inversión pública cuando consigue recomponer recursos.
Viales, agua, cloacas y edificios públicos
En cuanto al tipo de obras, Loréfice indicó que el menú es amplio y no se limita al pavimento. “Es el abanico completo de obras que tenemos previstas. Hay obras viales, obras vinculadas al sistema de agua potable, hay obras de agua, de cloaca, de mantenimiento de edificios públicos”, enumeró.
Entre esos edificios mencionó específicamente jardines maternales, el Palacio Municipal y el Teatro 3 de Febrero, todos espacios que forman parte del patrimonio urbano e institucional de Paraná. La idea, según explicó, es combinar obra nueva, mantenimiento y recuperación de infraestructura existente.
La referencia a los jardines maternales y a los sistemas de agua y cloacas mostró, además, que la política de infraestructura municipal no se restringe a lo visible en calles y avenidas, sino que también involucra servicios esenciales y equipamientos comunitarios.
En esa lógica, la gestión pretende exhibir una planificación integral, donde la obra pública abarque movilidad, servicios básicos, patrimonio y puesta en valor de sectores estratégicos de la ciudad.
Cinco Esquinas y la apuesta por revitalizar una zona deprimida
Uno de los proyectos mencionados por el secretario fue el del edificio municipal ubicado en la zona de Cinco Esquinas, en Paraná, donde se adjudicó una licitación para incorporar un nuevo emprendimiento gastronómico en la parte posterior del predio. Según Lorefice, esa iniciativa podría convertirse en un factor dinamizador para un sector que consideró deprimido.
“En el edificio municipal de Cinco Esquinas se hizo una licitación que ya se adjudicó para incorporar un nuevo emprendimiento gastronómico en el lugar”, indicó. Aclaró que el local no tendrá relación directa con el edificio en sí, pero sí con la reactivación del entorno urbano inmediato.
“Va a dinamizar fuertemente la zona de Cinco Esquinas que está muy deprimida”, afirmó. La declaración puso el foco en una idea que aparece cada vez más en los planes urbanos contemporáneos: utilizar intervenciones puntuales y nuevos usos para revitalizar áreas degradadas o de baja actividad.
En este caso, la obra no se agota en el montaje del emprendimiento privado, sino que implicará también trabajos complementarios por parte del municipio para mejorar las condiciones del predio y del sector.
Mantenimiento patrimonial y refacciones en el antiguo edificio
Loréfice también fue consultado por el estado del edificio y recordó que se trata de un inmueble con valor patrimonial, que fue objeto de distintas reparaciones a lo largo del tiempo. “Es parte del mantenimiento que hacemos en edificios públicos”, dijo.
Detalló que se cambiaron muchas aberturas, se reparó el techo por filtraciones y se proyecta avanzar ahora con la pintura exterior y con mejoras interiores vinculadas al área sanitaria. “Se le han cambiado muchas aberturas porque ya están colapsadas, se han hecho reparaciones en el techo y la idea es entrar ahora con lo exterior, con pintura del edificio, e ir haciendo reparaciones en el interior vinculadas a la parte de sanitario”, sostuvo.
El funcionario recordó que el inmueble fue originalmente un viejo hotel, con habitaciones pequeñas y baño propio, pero que luego fue readaptado para el funcionamiento administrativo. “Eso era un viejo hotel que tenía habitaciones individuales de tres por tres cada una con su baño. Hoy hay muchos espacios que son una sola oficina”, describió.
La transformación, según relató, se dio a lo largo de diferentes gestiones y fue modificando por completo la lógica interna del edificio, que hoy combina valor histórico con uso administrativo.
Sostener obra pública en tiempos de ajuste
La entrevista con Eduardo Loréfice dejó como mensaje central que la Municipalidad de Paraná eligió sostener la obra pública con recursos propios en un contexto de retracción nacional y de limitaciones provinciales. El diagnóstico del funcionario fue claro: sin planificación, sin priorización y sin una administración fuerte del presupuesto, el municipio no podría responder a la demanda urbana.
Las definiciones del secretario buscaron mostrar un Estado local que intenta seguir presente en la calle, en los barrios, en los accesos, en el mantenimiento patrimonial y en los servicios. En ese esquema, la trama vial aparece como la urgencia más visible, aunque no la única.
La frase que condensó esa postura fue la primera y también la más contundente: “No es la mayoría, es la totalidad de las obras”. Con esa expresión, Loréfice resumió la lógica con la que la gestión de Rosario Romero intenta administrar la infraestructura de Paraná: menos dependencia externa, más carga sobre los recursos locales y una apuesta a que los vecinos vean en las obras una devolución concreta del aporte que realizan a la ciudad.
En un tiempo signado por el ajuste sobre la inversión pública, la discusión sobre obras públicas en Paraná quedó así atravesada por una definición política y presupuestaria: seguir haciendo, aun con menos respaldo externo, y ordenar prioridades para sostener un plan de infraestructura en la capital entrerriana.