REDACCIÓN ELONCE
La intervención comprendió 260 metros de pavimentación, 295 metros de entubado pluvial, ampliación de calzada y extensión de las redes de agua y cloacas. La intendenta Rosario Romero destacó ante Elonce que permitió eliminar un peligroso canal a cielo abierto.
La obra integral en calle Gobernador Manuel Crespo de Paraná quedó concluida y fue recorrida este jueves por la intendenta Rosario Romero y el viceintendente David Cáceres. Los trabajos abarcaron el sector comprendido entre Monseñor Dobler, avenida Don Bosco y Gregorio Deán Funes, con intervenciones viales, hidráulicas y de saneamiento.
Uno de los principales trabajos fue la eliminación del antiguo canal a cielo abierto que atravesaba el sector y generaba riesgos para los vecinos. "Detrás nuestro había un zanjón a cielo abierto peligrosísimo, que significaba un peligro para los vecinos y para toda la gente que transitaba por acá", explicó Romero a Elonce durante la recorrida.
La intervención incluyó 260 metros de pavimentación con cordones cuneta y badenes de hormigón, además de 295 metros de entubado pluvial subterráneo mediante módulos de hormigón armado. También se construyó un canal de descarga de 95 metros conectado al cauce ubicado próximo a avenida Circunvalación.
Una obra que continúa debajo de la calle
Romero remarcó que buena parte de los trabajos realizados no queda a la vista. "Hoy parece una calle sin ningún problema, pero la mayor obra está bajo tierra", afirmó. Según explicó, el proyecto demandó más de un año de tareas y fue financiado con recursos municipales.
El sistema incorporó sumideros y cámaras de registro para favorecer el drenaje. Además, se extendieron las redes de agua potable y saneamiento cloacal para los frentistas. El objetivo es reducir anegamientos, controlar la erosión y proteger terrenos, cimientos y viviendas ante lluvias intensas.
En el tramo entre avenida Don Bosco y Gregorio Deán Funes también se realizó el ensanche de 150 metros de calzada, que pasó de 8,20 a 11 metros. Se construyeron nuevos cordones cuneta, se reconstruyeron cámaras pluviales y se ejecutaron cruces y bocas de tormenta para evitar desbordes.
El pedido a los vecinos para cuidar los desagües
La intendenta pidió acompañar la infraestructura con el cuidado del espacio público. "No hay que tirar residuos que tapen los escurrimientos de agua", advirtió y señaló que botellas, escombros y otros elementos pueden impedir el correcto funcionamiento de los desagües.
Cáceres destacó que los trabajos se concretaron con recursos municipales y señaló que la intervención busca mejorar tanto el drenaje como la circulación. "La verdadera inversión está bajo tierra, con obras y planificaciones hídricas, pero también viales para mejorar la transitabilidad", sostuvo.
Nora, vecina del lugar desde hace 45 años, recordó que anteriormente la calle llegaba a transformarse "como en un río" durante lluvias intensas y que el antiguo zanjón alcanzaba unos tres metros de profundidad en algunos sectores. "Era un peligro tremendo. Ahora estamos muy agradecidos", expresó sobre una intervención que, según afirmó, “cambió el 100%” la situación del barrio.